Hugo Rangel Vargas
La madre de las consultas
Viernes 22 de Agosto de 2014
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La cercanía del proceso electoral del próximo año ha colocado a los partidos políticos en una ruta de definiciones programáticas e ideológicas más allá de la concreción de candidaturas. Esta situación se ha derivado de la reconceptualización del Estado mexicano que se ha concretado a raíz del vendaval reformista de Enrique Peña Nieto.
La primera fuerza política en dar el paso al frente en asirse a una bandera programática clara y en pretender concatenar el proceso electoral a una demanda concreta, abierta por cierto después de una de las reformas de Enrique Peña; fue la izquierda.
Aunque dividida entre los simpatizantes de Morena y del PRD, la izquierda mexicana abandera desde septiembre de 2013, ante un llamado de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (cuestionado por cierto en su momento por Andrés Manuel López Obrador, quien en contraparte convocaba a la resistencia civil contra la previsible embestida energética del PRI y del PAN) la exigencia de una consulta ciudadana mediante la que, en la misma jornada comicial del 2015, se pregunte a los mexicanos: “¿Estás de acuerdo en que se mantengan las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución en materia energética?”.
Estimulada por un acicate histórico proveniente de lo más profundo del cardenismo, la izquierda sin embargo y pese a su colaboracionismo con el régimen priista, parece aglutinarse desde la base con mucho adelanto en relación a las demás fuerzas políticas. Acumulación de fuerza que parece podrá trastocar la correlación de fuerzas al interior del propio sol azteca y abrir la posibilidad de poner fin al “chuchato” perredista y revitalizar a la izquierda rumbo a la contienda intermedia del 2015.
Con mucho más rezago y frente a la factura electoral que también podría cobrarle su docilidad con el gobierno de la República, Acción Nacional se ha decidido a forzar su estructura partidaria en la recaudación también de casi dos millones de firmas para exigir otra consulta ciudadana que pregunte a los mexicanos: “¿Estás de acuerdo en que la Ley Federal del Trabajo establezca que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos fije un nuevo salario mínimo que cubra todas las necesidades de una familia para garantizar al menos la línea de bienestar por la Coneval?”.
“Oportunista” y “populista” han sido los adjetivos mínimos que han merecido por parte de diversos grupos opositores a Acción Nacional, la defensa al poder adquisitivo del salario que ha planteado el partido que durante los doce años que estuvo al frente de la administración pública federal, nunca esbozó una intención mínima de recuperación de esta variable del bienestar social.
Y es que más allá de que durante las administraciones panistas el salario mínimo se depreció en 40 por ciento en términos reales, el debate que ha abierto este partido político podría ser aprovechado por fuerzas progresistas como los sindicatos para trastocar los cimientos institucionales del supuesto mercado laboral de nuestro país; y de refilón, dar oxígeno a un extraviado panismo que no despierta aún de la pesadilla calderonista ni de la colisión ideológica con el gobierno federal.
El PRI, desmadejado en frivolidades y trivialidades que discuten en programas de revista en televisoras de cadena nacional, ha sido el último en concurrir en la convocatoria a las consultas populares. Desde una lógica más superficial y pretendiendo capitalizar el descontento ciudadano hacia los legisladores, el priismo desea debilitar a un Poder de la Unión, al pretender plantear a los mexicanos la pregunta “¿Estás de acuerdo en que se modifique la Constitución para que se eliminen 100 de los 200 diputados federales plurinominales y 32 senadores por el principio de representación proporcional?”.
Desechas ideológicamente las diferentes ofertas políticas, todas se han asido a una oportunidad que han abierto las propias reformas peñistas. Sin embargo, la voluntad ciudadana reflejada en las encuestas parece haber generado un ambiente favorable a la vinculada a la Reforma Energética, haciéndola la madre de las consultas, faltará saber si la izquierda la capitaliza en una mayoría electoral.

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