Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Una cultura de la violencia
Martes 9 de Septiembre de 2014

A mi labrador amarillo, Travis, viejito que me ha enseñado tanto de sus congéneres

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La violencia, como práctica social y cultural, se manifiesta de maneras sutiles, quizás “de bajo perfil”. El feminismo, por ejemplo, ha llamado la atención sobre la violencia económica, psicológica, verbal, física. Lo que regularmente asume la gente como conductas “aceptables”, oculta violencia cotidiana.
Entre los antropólogos, solemos estudiar ciertas formas culturales e ideológicas, parte del capital simbólico y sus manifestaciones, como la violencia simbólica. En la práctica social y cultural, los humanos, hombres y mujeres, ejercemos ciertas formas de violencia simbólica hacia el otro, cotidianamente.
Los historiadores y antropólogos, con Eric Hobsbawm, han replanteado el carácter de las tradiciones como prácticas sociales y culturales. Todas las tradiciones, independientemente de su origen histórico, mítico, socioantropológico, son invenciones de los grupos humanos, cuyas causas no abordaremos aquí.
Pero este planteamiento importa, ante la falaz y mediocre decisión de los diputados michoacanos, quienes además de darse salarios que jamás otros michoacanos tendrán en sus bolsillos y gozar de una serie de privilegios que ellos mismos se dieron, insultan a los ciudadanos con sus obscenas propuestas.
He sostenido que la modernidad es una experiencia estrictamente occidental. En México y el continente latinoamericano carecemos de esa experiencia, pero la inventamos falazmente para ocultar mediocridad y atraso, como Octavio Paz sugiere. Lo que hicieron los diputados michoacanos es buen ejemplo.
Hace unos días, con el desprecio de los diputados hacia la ciudadanía, lo que es ya una práctica cotidiana entre las élites políticas que sustraen recursos de nuestros impuestos, con una opacidad rampante, votaron una iniciativa que algunos diputados cavernarios y pro-empresariales propusieron.
La iniciativa, además de obsequiar recursos públicos, otra manera de legalizar el dispendio, atraco y uso discrecional del dinero público, para favorecer a quienes fomentan y practican el abuso y maltrato a los animales, legaliza una serie de prácticas socioculturales abusivas y crueles hacia otros seres vivos.
Sin duda las corridas de toros, como tradición, hoy execrable y condenada a la desaparición en las sociedades modernas, no en las sociedades y grupos que simulan ser modernos, es parte de las formas culturales e ideológicas que la Conquista española impuso entre los pueblos mesoamericanos y nómadas.
Con todo, las corridas de toros son actualmente un espectáculo que únicamente busca dinero y que, como tradición inventada, ha perdido su razón de ser. Hoy un sector importante de la ciudadanía exige, no solamente que su voz y protesta sea escuchada, sino que este tipo de prácticas crueles sean proscritas.
La defensa de este tipo de tradiciones, en realidad prácticas socioculturales que alimentan formas culturales e ideológicas de corte conservador y violento, promueve también una cierta cultura de la violencia. Violencia simbólica. Según sus defensores, la crueldad hacia los animales es justificable por “tradición”.
Este escribano no es animalista, pero la defensa de la crueldad y maltrato de los animales, que celebra la violencia simbólica, alienta esa cultura de la violencia. Matar animales en espectáculos que buscan hacer dinero, no es una tradición.
Claro, tampoco en los que no buscan hacer dinero. Lo que queremos dejar en claro es que las tradiciones, históricamente, suelen convertirse en actos de crueldad y maltrato. Muchas tradiciones, excepto quizás las productivas -matar toros no es una actividad productiva- únicamente buscan la ganancia.
El espectáculo del desmembramiento, descuartizamiento, ejecución, de otros seres humanos, puede equipararse, sin rubor, con las atrocidades de las egomaniacas y ególatras personalidades de un torero o torera en un ruedo. Y no es sólo eso. Es la ganancia de los empresarios que promueven la crueldad.
“Matar a un ser vivo nunca será cultura”, argumentan los animalistas. Efectivamente, los humanos son seres vivos y las ejecuciones y descuartizamientos no son cultura, pero los diputados michoacanos que aprobaron la crueldad y abuso a los toros, equipararon a unos y otros.
México está sumido en la violencia delincuencial y de Estado, lo que no importa a los diputados que legalizaron la crueldad y abuso a los animales. Para comenzar a recuperar algo de ciudadanía y humanidad, podríamos mirar a los ciudadanos, no a las élites políticas y económicas. El gobernador Jara y la SCJN tienen la palabra.
Obviedades. 1. ¿Es la vida de un país y sus millones de ciudadanos “reposicionable”, cuando la debacle es evidente? ¿Acaso la propaganda acumulará tantas mentiras y manipulaciones que los ciudadanos-monex reposicionen al presidente más mentiroso de la historia del país? 2. El Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, reporta otro retroceso económico de México. En el ranking de Competitividad Global cayó del lugar 55 al 61, entre 145 países. La caída se debe al deterioro institucional, el desfase entre sistema educativo y economía, y baja implantación de tecnologías de la información. Los tres factores más problemáticos son: corrupción, regulaciones fiscales, y burocracia gubernamental. 3. El llamado al “candidato común” a la gubernatura, y a los partidos a no “apasionarse y no privilegiar sus intereses”, de la Coparmex-Michoacán, busca cancelar la contienda electoral y promueve la imposición de las élites económicas y políticas sobre la decisión ciudadana. 4. La postura de directivos universitarios, jefes de Tenencia y supuestos líderes sociales contra los defensores de la Loma de Santa María, es la cargada autoritaria de un gobierno municipal que pretende imponer los intereses de las élites económicas a costa del bienestar de los habitantes de la zona, cuya precariedad ambiental, geológica, habitacional, etcétera, ha sido demostrada científicamente. 5. La derechista priista Rosario Robles, quien mediáticamente sigue vendiendo su historia de izquierdista, juega electoralmente a hacerle creer a la gente que cambiando de nombre, Oportunidades a Prospera, la pobreza será pronto un pasado administrativamente superado. 6. Mientras activistas y Think Tank sugerían y calculaban el impacto de una acción ejecutiva que favorecería a los inmigrantes indocumentados, el presidente Obama decidía no hacer nada para no “contaminar” las elecciones intermedias de noviembre próximo. La reforma migratoria seguirá esperando. 7. De risa la respuesta de Jesús Zambrano a AMLO al calor de un proceso interno plagado de irregularidades. El problema no es la piratería, sino que el PRD, la izquierda electoral derechizada, no responde ya a las expectativas de la gente. Ni siquiera el 50 por ciento de su militancia participó. Oficialmente fue el 40 por ciento. 8. Tal vez el crimen organizado se haya incubado durante los gobiernos perredistas, además del endeudamiento y el presunto saqueo de las arcas, pero diversos integrantes del PRI crearon y consolidaron una plataforma de relaciones e intercambios fructíferos con Los Caballeros Templarios, mientras la debacle financiera estatal fue concretada por el PRI.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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