Samuel Maldonado B.
Repercusiones
¡La muerte se enseñorea en México!
Lunes 6 de Octubre de 2014
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Qué pena que en nuestro país, lo más presente que hemos tenido en los últimos años, precisamente sea lo contrario a la vida, pero no nos espanta lo anterior por ser un proceso natural, pero molesta, enoja, pues la muerte a la que nos referimos, se enseñorea en todo el país más por la estupidez, la locura del hombre y por su incapacidad de gobernar adecuadamente.
Estas muertes son ajusticiamientos sin razón de ser; que además hemos tenido que lamentar sin saber cuál es la razón, cuál su origen, cuántas más se nos presentarán todavía y que están provocando un clima de inestabilidad, incertidumbre y corrupción política, y ya no hablemos del aspecto económico presente.
Diez días han transcurrido en los que un grupo de jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, fueron asesinados arteramente y de otros que están desaparecidos pero que por los antecedentes tenidos en estos últimos meses, con seguridad ya lamentablemente podemos afirmar que fueron ejecutados.
¿De dónde parten las balas que no terminan de asesinar impunemente a hombres y mujeres en lo general sin importar edades, cultura, religión, etcétera? ¿Cuál es el origen de la locura de aquellos que no les importa tronchar la existencia de muchos jóvenes, que sin duda son o debieran ser la esperanza, el futuro de la humanidad? ¿Dónde está el origen de la desviación de un sistema político que con su corrupción ha permitido la proliferación del crimen organizado y la pobreza del país?
En Michoacán, algunos todavía recordamos haber escuchado comentarios sobre las riquezas de comandantes de la Policía Federal, pero casi nunca de un interés real de los gobernadores y funcionarios públicos de servir a la sociedad en lo general. Ya no nos importa mucho el conocer cómo fueron elegidos para ser gobierno, ni del partido político al que pertenecen.
¡Sí!, ciertamente muchos se han hecho ricos, pero antes no eran tan desvergonzados y cuando se pasaban de la “ralla” eran separados de sus posiciones políticas, para mandarlos al ostracismo, a su muerte política. Hoy, ineficientes y cobardes, se amurallan en “Casa de Gobierno” sin despachar en los edificios que para tal fin, fueron expropiados por verdaderos gobiernos nacionalistas. Actualmente, raro es el gobernador de un estado, que realmente se les ve en estos.
Todo lo anterior ha provocado que ¡en México se enseñorea la muerte!, tal como sucedió en España con el levantamiento de los militares en contra de la República (1931). Recordemos a Miguel de Astray, militar franquista, con su famoso y destemplado grito: ¡Viva la muerte, muera la inteligencia!, a la respuesta que Unamuno diera al orador en turno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. El filósofo y poeta indicaba que comenzaba una era en la que terminaba una dinastía que los había empobrecido, envilecido y entontecido”.
Y así parece que estamos en México, atontados muchos y asesinando a jóvenes, en una guerra que ellos no han comenzado y que los diferentes gobiernos, principalmente el de Felipe Calderón, en su incapacidad administrativa y poca visión política, provocó estúpidamente.
¡Cuál es la razón de la misma? ¿Quiénes fueron los promotores de ésta y quiénes han sido los protectores de los asesinos?
¿Qué tanto tienen que ver en esta guerra los fabricantes de armas; las deshonestidades políticas, los gobernantes que no atinan o se esconden en las murallas de sus residencias?
Miguel de Unamuno había recibido múltiple información de las actuaciones salvajes de los militares alzados, mismos que habían encarcelado, torturado y fusilado a intelectuales, clérigos y alumnos de la propia Universidad, sin importar género o edad, igual a la que nos sucede ahora. Si la guerra de baja intensidad que vivimos es por cuestión del tráfico de estupefacientes, ¿por qué no regularlo?; ¿a quién tiene que pedir permiso el Congreso de la Unión para proceder a legislar a favor de la despenalización del tráfico de enervantes? ¿Será esto suficiente?
Son muchas las dudas y realmente pocas las respuestas que dan gobiernos que parecen aislados de aquellos a quienes supuestamente sirven. ¡Lástima Margarito!

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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