Francisco Lemus
Visor
La impunidad de agredir a normalistas
Martes 11 de Noviembre de 2014
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La polarización de opiniones provocada por las movilizaciones sociales puede verse representada muy claramente en el caso de normalistas y maestros, y la ciudad de Morelia ha sido una arena para estas diferencias desde hace ya algunos años, al punto de que hubo quienes celebraron que un conductor lanzara su camioneta contra de un grupo de manifestantes.
Fue apenas en abril de este año que Morelia fue el escenario de estos hechos, cuando un hombre con mucha prisa lanzó su camioneta sobre un grupo de jóvenes que mantenían cerrada la salida a Salamanca.
De acuerdo con las crónicas de distintos medios, este hombre, además de arrollar a una docena de personas, entre las cuales una quedó con lesiones permanentes, cargaba con un arma de fuego que accionó para evadir a la justicia. A pesar de ello ha salido libre con el pago de 130 mil pesos de fianza.
Apenas unas horas después de dicho acto criminal ya había personas celebrando las acciones de este personaje, y en redes sociales había proclamas, unas más serias que otras, exaltando la imagen del conductor casi convirtiéndolo en un héroe local.
Este hecho deja una primera muestra de las razones que pudieron llevar a pensar al alcalde de Iguala que su acción criminal podría quedar impune, y que no sólo un grupo delincuencial para el que trabajaba quedaría satisfecho con sus servicios, sino que prácticamente el grueso de la población, si bien no aplaudiría la acción, tampoco se molestaría mucho.
La labor de la mayoría de los medios masivos de comunicación ha sido la de equiparar a los jóvenes normalistas y a los profesores con parásitos que afectan no sólo a niños cada que paran sus labores, sino a todo el mundo con sus marchas, plantones y actos vandálicos, creando el caldo de cultivo para crímenes como el ocurrido en Iguala el pasado 26 de septiembre.
No se puede pasar por alto la colusión del Estado, de los distintos niveles de gobierno y de los partidos políticos, pero más allá de esto es necesario reconocer qué factores permiten a un tipo, por más salvaje que sea, pensar que puede atentar contra la vida de estudiantes y salir completamente impune.
Esto se escribe desde cierta distancia, pero para nada sorprende enterarse de personas que han usado las redes sociales para manifestar su molestia con los normalistas michoacanos y desear que se encuentren con criminales de la talla de los policías de Iguala al servicio de un cártel del narco.
Incluso personas de las que se pudiera esperar declaraciones un poco más sensatas, como los representantes de cámaras empresariales en Michoacán, se han atrevido a decir que el problema del narcotráfico en la entidad es menor comparado con las movilizaciones de profesores, a las que acusan de ser un verdadero repelente a la actividad turística.
Hay noticieros nacionales donde primero se informa de las barbaridades cometidas por delincuentes de Guerrero, algunos utilizando uniformes de policía, para acto seguido culpar a las movilizaciones de normalistas y profesores de la falta de turismo en el puerto de Acapulco.
Dar justificaciones para agredir a unos es invitar a convertir este país en un Estado de naturaleza, o en términos más coloquiales, el salvaje Oeste. Pues vale recordar que no sólo normalistas fueron asesinados ese fatídico 26 de septiembre.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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