Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Agenda CNDH 2014-2019
Miércoles 19 de Noviembre de 2014
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Quien esto escribe, en días pasados felicitó al doctor Luis Raúl González Pérez por su designación como presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), para el periodo 2014-2019.
En el marco de las reformas constitucionales en materia de derechos humanos de 2011, se establece en el artículo 1 constitucional, particularmente en el párrafo 3o. y 5o. disposiciones fundamentales que todas las autoridades del Estado mexicano deben asumir para garantizar los derechos humanos en condiciones de igualdad y sin discriminación:
\"Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley”.
En este sentido, y a manera de coadyuvar con el ombudsman, expresamos que “Grupo de Facto Diversidad Sexual en Michoacán, y su presidente, Gerardo A. Herrera Pérez, quienes tienen suscrito convenio de colaboración con la CNDH, ratifican su más amplia disposición para colaborar estrechamente con el órgano autónomo constitucional de derechos humanos; deseamos seguir trabajando en la construcción de un paradigma social que permita fortalecer la cultura de los derechos humanos, pero sobre todo vigilar que no se comentan violaciones a estos por nuestras autoridades y con ello lograr el respeto a la dignidad humana de la población”.
¿Para qué felicitar y de entrada asumir la disposición por avanzar en coordinarnos como sociedad civil y órgano autónomo constitucional de derechos humanos?, importante, sumamente importante, porque es la sociedad civil la que tiene los elementos para exponer sobre las violaciones de los derechos humanos ante la CNDH, y precisar cuál es la agenda social para impulsar desde este órgano autónomo para evitar que se violente la dignidad humana de la población.
Pero también, habría que preguntarse en qué marco tendría que desarrollarse esta agenda nacional; esto es, en el marco de que el gobierno de la República debe adecuar sus acciones y estrategias a la reforma constitucional en materia de derechos humanos promulgada en 2011, que si bien hay un avance en materia de programas nacionales de diversa índole no todos se están impulsando de manera igualitaria en el país; pero además que dicha agenda haga el seguimiento para verificar que se atiendan las recomendaciones emitidas por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en el primer examen periódico universal y por otra parte, se prevengan violaciones a los derechos humanos, de muchas personas a lo largo y ancho del territorio nacional, como las niñas y niños, jóvenes, mujeres y hombres, adultos mayores, personas con discapacidad, migrantes e indígenas, entre otras, quienes por su situación de vulnerabilidad tienen mayor riesgo de padecer violencia; otro ejemplo, lo advertimos en las poblaciones trans, así como también a personas viviendo con VIH Sida, trabajadoras domésticas, las poblaciones afro descendientes, las personas de talla baja, las trabajadoras sexuales, las personas que deambulan por la calle en estado de interdicción, los centros de atención a personas con alteraciones de sus facultades mentales, los enfermos de insuficiencia renal, los enfermos de cáncer, en fin, nuevos sujetos sociales que se deben cuidar sus derechos humanos para que no se violenten al ser invisibilizados.
Y es que la problemática de los derechos humanos en estos momentos deben centrar la mirada en la prevención y la protección de los grupos en mayor situación de vulnerabilidad, y en temas vinculados con el desarrollo del país; sin descuidar desde luego, las violaciones a derechos humanos en materia de seguridad pública y justicia, pasando por todos aquellos temas que le duelen a la sociedad, como la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, o los problemas derivados de la muerte de personas a manos de militares en el caso de Tlatlaya, Estado de México.
Y es que mientras no se modifiquen las prácticas sociales, no importará que tengamos las mejores leyes y las mejores estructuras operativas para aplicar la política pública; por ello y derivado de lo que dice nuestro marco jurídico vigente, hoy se impone la necesidad de un cambio de concepción por parte de los servidores que integran las instituciones públicas en México; conforme a lo que establece el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad; así como a prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos.
Esto no será posible, mientras la agenda nacional de los derechos humanos sólo sea de buena fe, y no comprometa definitivamente a todas las autoridades no sólo en las leyes, sino en su forma de pensar, de respetar la dignidad humana, de sus prácticas públicas, de no cometer abusos de poder, de no permitir impulsar corrupción e impunidad frente a las violaciones de los derechos humanos.
Con el caso de los normalistas desaparecidos, la posición de México frente a la comunidad internacional está generando situaciones no deseables; si continúa esta situación de la falta de respeto a los derechos humanos, se agravará la gobernabilidad, ya hemos visto situaciones sumamente violentas que no nos conducen a nada como pueblo; pero también estamos observando graves problemas como la exclusión social y política, la solución de controversias al margen de la ley y la justicia por propia mano, impunidad, corrupción, la falta de oportunidades para acceder a una vida digna y a una administración pública que no da el resultado para atender esta problemática de la mejor manera.
La nueva agenda de los derechos humanos nacional debe incorporar varios ejes de trabajo, sin duda alguna retomar el rumbo en relación con los temas de los derechos humanos ante el nuevo orden constitucional, debe impulsar de manera importante y significativa la cultura de la legalidad, hoy con las reformas constitucionales en varias materias es importante posicionar también los deberes de las personas.
Pero igualmente tendrá que incorporarse a la agenda un eje adicional la educación, sólo recordemos las modificaciones constitucionales del 2011, en donde se incorporó al artículo 3, que consagra el derecho humano a la educación, la obligación del Estado de fomentar el respeto a los derechos humanos. Ello constituye un avance muy significativo, ahora el gran pendiente es hacer que se respete y se cumpla, cuánto nos falta aún por avanzar en estos temas.
Pero esta agenda tendrá que tener otros ejes fundamentales, la cuestión de la equidad de género, las leyes de igualdad de hombres y mujeres revisadas a la luz de la perspectiva de género, las cuestiones de multiculturalidad, del respeto a la diferencia, pero también la transparencia y la rendición de cuentas como ejes fundamentales para acercar al ciudadano con el ejercicio y manejo de los recursos públicos, menos opacidad mayor participación ciudadana, eso es lo que necesitamos.
De esta manera, la agenda nacional debe ser impulsada por la sociedad civil, por las organizaciones de la sociedad civil, por todos aquellos grupos vulnerados, por aquellos segmentos de población invisibilizados, no puede partir de un ejercicio sin la consulta debida a la población.
Vaya desde aquí nuestra preocupación para compartir con el ombudsman de la CNDH, e insistir que hoy la agenda pública de los derechos humanos no puede ser preparada desde el escritorio, hoy más que nunca la sociedad debe decir por dónde quiere que caminen los derechos humanos y lo que desean de su ombudsman nacional.
Por lo pronto, y en mi calidad de recipiendario de la Presea al Mérito a los Derechos Humanos en Michoacán, expreso mi disposición por coadyuvar con el ombudsman Luis Raúl González Pérez.

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