Aquiles Gaitán
La revolución michoacana
Lunes 24 de Noviembre de 2014
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La Revolución Mexicana está en el olvido, las miles de vidas de combatientes, de ciudadanos inermes, las haciendas saqueadas, la vida productiva aniquilada, todo aquel sacrificio de pueblos enteros, víctimas de la desgracia de la lucha por el poder o de las bandas organizadas del crimen de aquellos tiempos, se han borrado del recuerdo, ¡qué más da! El temor a que los vándalos llamados anarquistas hicieran de las suyas, ante la pasividad gubernamental, pudo más que la celebración del aniversario del movimiento social más grande del siglo XX que dio como origen la Constitución de 1917, esa misma que nos rige, esa misma que ha sido violada y remendada cuantas veces se ha querido por la comparsa en turno que toca las melodías conforme a las partituras que se le ordenan, aun en contra de los principios más elementales que dieron origen al movimiento revolucionario, pero una cosa es que el gobierno no celebre y otra que el pueblo de México, que los michoacanos incluidos, no tengamos presente en el vivo recuerdo, la Revolución Mexicana. Es cierto, aquí no hubo un Zapata, ni un Villa, ni Carranza, ni Obregón, ni Calles, pero hubo muchos michoacanos que combatieron con ellos o que los combatieron a ellos, el escenario de la cruenta lucha se dio en el Norte y el Bajío, sin embargo, Múgica, Magaña, Cárdenas, Ireta, Castrejón, Silva, Serrato, por citar algunos hombres preclaros, dejaron con sus ideas y acciones, muy en alto el nombre de Michoacán en el movimiento revolucionario y en el Congreso Constituyente de 1917.
Retomar el camino revolucionario en estos momentos de Michoacán y de México es imperativo, ya no con las armas en la mano como quisieran muchos, eso por ahora, no es posible, debemos plantear posiciones revolucionarias desde la perspectiva de la organización social, de la producción en los campos y las minas que beneficien a los michoacanos; hoy se implora la inversión extranjera como el maná del cielo que venga a mitigar el hambre, pero el hambre no se irá por ese camino, ese es simple atole con el dedo, los bienes producidos y el dinero que paguen por ellos, se irán al extranjero, aquí quedarán los salarios exiguos y vidas productivas de los michoacanos, que quedan en las fábricas y minas convertidas en simple plusvalía.
Apostamos a lo nuestro, a nuestros oficios, a nuestras pequeñas industrias, no hablo del comercio como la panacea, porque si no producimos simplemente no tenemos que vender y dependeremos siempre de lo que otros produzcan, como hasta ahora hemos vivido, ¿cuántas patentes tiene Michoacán?, desde el jabón y la pasta de dientes, las medicinas, las máquinas, herramientas, los vehículos, los focos, los tubos, las telas, etcétera, todo lo que usamos y necesitamos para la vida diaria viene de otro lado, hace mucho que el ingenio se acabó, tal vez la solución comodina del libre comercio salinista resolvió la balanza de pagos, damos materia prima y recibimos productos terminados, pero extinguió el impulso del ingenio.
En estos tiempo de reflexión, en estos tiempos que vivimos la plenitud de la desgracia de un pueblo descastado, es momento de retomar actitudes revolucionarias, no sólo para reclamar y reclamar y reclamar una y otra vez, nuestra independencia de Estado Libre y Soberano, de reclamar nuestra libertad para alcanzar la prosperidad con la organización de los michoacanos, para alcanzar la justicia y la paz por nosotros mismos; las revoluciones violentas se dan por las intervenciones extranjeras y las traiciones domésticas, que devienen en lo de siempre, en intereses económicos y posiciones de dominación, es la naturaleza humana y no la vamos a cambiar con buenas intenciones. Nadie que no sea michoacano puede constituirse en intérprete de la voluntad de los michoacanos, nuestros representantes, los señores diputados, son los obligados a interpretar esa voluntad y los sentimientos de los michoacanos de los distritos que representan ¡Una utopía más! ¿Cómo hacerlo? ¡He ahí el dilema! Cómo conducir a un pueblo a la prosperidad es el reto de todos, es el reto del depositario del Poder Ejecutivo, acotado por la falta de dinero, por la herencia de la irresponsabilidad desmedida, por la herencia de la deslealtad execrable de quienes propusieron la opción del endeudamiento para el supuesto desarrollo, de quienes lo aprobaron y lo gastaron, buscando las míseras migajas por adelantar el futuro.
¡Ay! Revolución ¿dónde te has metido, ¿cuántos crímenes se cometen en tu nombre?, ¿cuántos sueños han pasado?, ¿cuántas generaciones hemos vivido engañados por las oligarquías?, los acontecimientos de los últimos meses vienen a acibarar aún más nuestras desgracias, no menciono por hartazgo, la Normal de donde salieron Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, de donde son los famosos 43 que no aparecen, ni su desaparición es convincente, ni la pena que me da ver el verdadero rostro de un presidente vacío, menciono la palabra revolución que tenemos grabada en la memoria y que condiciona nuestra actitud ante la vida, porque los michoacanos, y en especial los nicolaitas honestos, tenemos ante la vida una actitud revolucionaria por nuestra propia naturaleza, desde donde estemos, en la escuela, en el taller, en el campo, en la oficina, en el gobierno, en la empresa, debemos luchar contra el abuso del candor y la ignorancia del pueblo michoacano, más aún, los de los partidos políticos que tienen en sus manos la elección de candidatos para elegir a quien deba gobernar a los michoacanos los de ellos son partidos revolucionarios, ¡eso dicen! Están ante la última oportunidad de demostrarlo, porque lo que han hecho con Michoacán, es un acopio de enseñanzas de lo que no debe ser, ¿Cómo concebir la revolución michoacana? Pues así, pensando en la Revolución, actuando así, como se inventan las revoluciones.

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