Aquiles Gaitán
El caballo brioso
Lunes 1 de Diciembre de 2014
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Volver a los orígenes, al nacimiento del México actual, a las fuentes primigenias, es invocar al Congreso Constituyente de 1917, que a su vez viene del de 1857 que buscó terminar con el centralismo, fortaleciendo los estados y organizando los municipios. Las revueltas, las insurrecciones, las guerras, la revolución, es decir, la indignación del pueblo de México con las armas en la mano, contra el mal gobierno del momento, se han producido por el centralismo del gobierno nacional por controlar la vida política, productiva y social del país. Basta leer el diario de debates del Constituyente en lo relativo al artículo 115 constitucional para darnos cuenta de la confrontación, no sólo por la organización, sino por el reparto de los impuestos y contribuciones; los dos mil 474 municipios del país son dueños de un territorio, sobre de ellos descansa una figura virtual llamada Estado y sobre de los estados, está otra figura virtual llamada México, ese que se lleva al 80 por ciento de la renta nacional, petróleo incluido, ¿de quién será la responsabilidad de cuidar el territorio? A los municipios les dejan tirar la basura, limpiar el agua de los drenajes, controlar las emisiones de humos y gases a la atmósfera, levantar borrachos, drogados e indigentes, de las calles, cuidar su territorio ¡pero! El gobierno federal tiene áreas de su estricta competencia, delitos de materia federal, la delincuencia organizada y el narcotráfico, ¿quién ha fallado? ¿El gobierno federal en su estricta competencia o los municipios?; la falla, el deterioro, la situación actual, no se dio de la noche a la mañana, ni se va a resolver con un centralismo trasnochado, sino con una solución de todo lo contrario, es decir, con un desarrollo regional y el fortalecimiento a los municipios con mayores recursos, con mayores responsabilidades, con la profesionalización de los trabajadores municipales, no es quitándoles atribuciones, ni los pocos recursos que les llegan como vamos a resolver; ¡no! No mil veces no, el centralismo nos conduce a la inmovilidad, al retroceso, a la llegada de fuereños a nuestros pueblos ajenos por completo a nuestra idiosincrasia.
La Constitución en su artículo 36 fracción I, señala que son obligaciones del ciudadano de la República, “inscribirse en el catastro público de la municipalidad, manifestando la propiedad que el mismo ciudadano tenga, la industria, profesión o trabajo de que subsista; así como también inscribirse en el registro nacional de ciudadanos en los términos que determinen las leyes”. La fracción II señala como obligación, alistarse en la Guardia Nacional.
A su vez el artículo 115, dice que “los estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa el municipio libre”, en su fracción III dice que los municipios, con el concurso de los estados cuando así fuere necesario y lo determinaran las leyes, tendrán a su cargo los siguientes servicios públicos: a) Agua potable y alcantarillado, b) Alumbrado público, c) Limpia, d) Mercados y centrales de abastos, e) Panteones, f) Rastro, g) Calles, parques y jardines, h) Seguridad Pública y Tránsito, i) los demás que las legislaturas locales determinen según las condiciones territoriales y socio-económicas de los municipios, así como su capacidad administrativa y financiera.
El decálogo propuesto por el presidente de la República el 27 de noviembre pasado, bajo el lema de “por un México en paz con justicia, unidad y desarrollo” propone redefinir competencias en materia penal, una ley contra la infiltración del crimen en las autoridades municipales, eliminación de policías municipales y Clave Única de Identidad, entre otros, porque son diez, pero estas propuestas atañen a los municipios y ahí estamos ubicando este análisis; el catastro de la municipalidad es una utopía, los municipios, al menos en Michoacán, no lo tienen, lo tiene el Estado y no lo suelta, ni lo soltará, el catastro se reduce únicamente al registro de propiedades y esto implica soltar el Registro Público de la Propiedad.
La industria, profesión o trabajo de que subsisten los michoacanos, sólo ellos lo saben, algunos municipios, los más grandes, cobran el Predial y actualizan hasta donde pueden los valores catastrales de los predios, el Estado tiene el catastro en su poder. El registro nacional de ciudadanos, pues es lo que se propone como Clave Única de Identidad; es decir, nos propone el decálogo cumplir con la Constitución, un intento más, que habrá que verlo. ¿Y por qué no organizamos, pueblo y gobierno, la guardia nacional tal como la Constitución lo establece como obligación ciudadana?
Del 115, se propone eliminar las policías municipales, es decir, suprimir el servicio de seguridad pública, con cargo a los municipios, ¿se hará cargo la Federación de la Policía Municipal de Aquila, Susupato, Churumuco, Cherán, Aguililla, Numarán, Penjamillo, Tzitzio, etcétera, ¿los pequeños municipios de Michoacán tendrán Policía Federal? ¿Los 540 de Oaxaca?, ¿todos los de Guerrero?, creo que se están excediendo con las expectativas. No es posible eso más que en la mente centralista de la burocracia federal, desesperada por encontrar soluciones por el camino de la aparente mano dura, la solución es al revés, fortalecer a los municipios y a los estados para que la suma de las partes le den la fortaleza al todo, que es el país. ¿O habrá comisionados en todos los estados? El municipio libre en estas condiciones es un pájaro en jaula que no podrá volar, su libertad, su pobre libertad será para atender el lado gris del medio ambiente, agua sucia, basura, humos, será para los panteones y mercados, para cambiar focos, tapar baches y pavimentar con el dinero que el gobierno federal tenga a bien destinar para ello, sin perder nunca de vista que vamos “por un México en paz, con justicia, unidad y desarrollo”.
Ni todos somos Ayotxinapa, ni todos somos Chespirito, pero todos vivimos en un municipio y resentimos a la gente que no es de aquí, ¿usted, cree que cambiando los comandante o los policías ya la hicieron?, todos somos México y todos somos Michoacán y todos somos Morelia y todos somos Ario y todos somos Apatzingán, etcétera, cada quien su pueblo y cada quien en su pueblo dice cómo, desde la institución del municipio libre, desde el gobierno de la República, representativo y popular. ¿Ya porque lo propuso el presidente se va a hacer? ¡Oh! Mansos corderos balando al unísono ¿acaso no podemos identificar los lobos con piel de oveja? ¿O a estas alturas los lobos con piel de oveja identifican a los corderos?
Por ese camino lo que lograremos será una mayor dependencia, seremos víctimas de la guerra de baja intensidad entre el gobierno federal y las bandas delincuenciales y en este río revuelto, seremos como país, víctimas de los intereses de las grandes potencias que tienen las puertas de par en par, con el tapetito hecho con lomos de mexicanos y la palabra “wellcome”. Debemos reconocer sin ambages el esfuerzo de Peña Nieto y su equipo de colaboradores, pero no es suficiente y menos atinado. La resurrección es imposible, la insurrección está en cierne; se debe corregir el rumbo y pronto, antes que los “hashasin” se recuperen, pero no es debilitando a los municipios como vamos a lograr el México deseado; estamos viviendo el siglo XXI y cada día nos asombramos de los descubrimientos de la ciencia, la técnica, pero la naturaleza y las pasiones de los hombres no han cambiado, y los michoacanos que creímos en el municipio libre, estamos hechos de lo mismo que los que quieren ponerle al caballo brioso un freno zacatecano de doble barbada, que lejos de hacerlo dócil, lo irrita, lo encabrita y no obedece aunque le sangre el hocico.

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