Aquiles Gaitán
La felicidad
Martes 9 de Diciembre de 2014
A- A A+

No es el horror el que me inspira, es la tragedia que deja el horror detrás de sí, cada degollado, cada secuestrado, cada desaparecido, cada asesinado, marca una familia para siempre, la llena de tristeza, de miedo, de rencores, de desesperanza; “Dios no nos oye”, dijo la madre de un desaparecido en Uruapan, después de rezar durante dos años un rosario cada día, elevando al cielo sus plegarias en compañía de sus demás hijos, sus esposas, sus familiares, pidiendo igual que muchos el regreso con vida de su hijo querido. Ya de discursos y de promesas, de tácticas fallidas, de taparle el ojo al macho, estamos llenos, haitos, se requieren acciones contundentes que cambien el destino, ya no de la Tierra Caliente, sino de todos los michoacanos que andamos entre las patas de los caballos.
Las investigaciones de los delitos toman caminos inauditos, que van de la razón hasta la revelación, ponen en duda el sentido común y atentan contra el pensamiento lógico, desde el torcido raciocinio del investigador, eso no lo certifican las pruebas del polígrafo y los psicólogos que se han convertido en tribunal del Santo Oficio de investigadores y policías, el empirismo supino del que hacen gala, no habla más que de la inconsistente formación de los investigadores y policías que nos conducen irremediablemente a los resultados que hoy tenemos, es decir, el control del 98 por ciento de la criminalidad, según se ha dicho y además, hablar largo y tendido de la paz, la concordia y el desarrollo en esta tierra donde algún día estuvo el paraíso.
Cuarenta años de deterioro social no se van a cambiar con televisiones y leche; para nadie es desconocido el oficio de “fayuquero” de hace algunos años y el de “mariguanero” de ayer y “narco” de ahora, la prostitución y el vicio ya ni se toman en cuenta, forman parte de una cultura y esa sólo se cambia con educación y con empleos; nuestros educadores, que además son responsables y beneficiarios de gran parte del gasto público desordenado y loco, no tienen compromiso social, tienen compromisos económicos para beneficio de lideres y agremiados disfrazados de compromisos ideológicos y militancia sindical, so pena de ser expulsados de los beneficios del gremio. El compromiso de trabajar, de dar clase, de orientar a los niños y adolescentes, de formar al futuro de la sociedad michoacana, está en el olvido. ¿De qué nos sirve gastar la mayor parte del presupuesto del estado en un proyecto sin rumbo?, estamos sembrando trigo entre las olas del mar, ¡qué bonito!, ¡qué nobles fines!, pero de cosecha, ¡nada!
La causas y las circunstancias nos obligan a cuestionarnos a nosotros mismos ¿Qué Michoacán queremos?, si el camino de la fuerza combatiendo a la fuerza es obligado, ¿entonces por qué la fuerza pública no puede?, simplemente estamos a dos fuegos, y tiranos unos y tiranos otros, y nuestra democracia degollada.
Estamos en el lumbral del misterio, es decir, de las próximas elecciones y ningún partido se ha posesionado claramente contra el crimen; quieren blancas palomas de candidatos, van a revisar sus conciencias y sus patrimonios, pero nadie ha dicho que si ganan, combatirán con todo lo que tengan al crimen organizado, la tibieza de las propuestas políticas no están a la altura de las circunstancias, están a la altura de los dirigentes y esta es una pena, que nos llevará sin duda, a una pena más grande, pues los representantes que salgan electos por el sistema de elecciones no tendrán compromiso. El sistema de partidos y sus métodos de selección de candidatos a puestos de elección no tienen remedio, es decir, ¡estamos jodidos!
Cada escritor como cada pintor, interpreta una realidad y propone desde su pensamiento una composición, objetos, rostros, cuerpos, miradas, sonrisas, líneas, colores, formas, que en su conjunto coexisten y expresan una intención, que finalmente o vivieron o soñaron, igualmente, como hay pintores que no expresan nada, hay escritores que no dicen nada; en un cuadro o en un escrito se reflejan momentos felices, tristes, heroicos, dramáticos, bellos, amorosos, horribles, según el momento que se quiera pintar o describir, según la técnica o el movimiento pictórico en el que esté inmerso el pintor; pintar desde el impresionismo no es lo mismo que pintar desde el surrealismo, y tanto hay cuadros primorosos en uno, como en otro, pero no todos se expresan con la misma intensidad, así, escribir desde la libertad, o escribir tendenciosamente, o calumniar, o escribir sin amor o escribir por paga, puede producir textos propios y pulidos, pero no todos se expresan con la misma intensidad, no todos tienen como tema, la felicidad desmedida, de ser cogobernados, por expertos en el arte de gobernar lo desgobernado, ni tienen la virtud de describir la desesperanza y la desilusión de los michoacanos, el escritor aparece en sus textos como el pintor en sus cuadros, disimulado y sutil, a veces es angustia, a veces una mirada, a veces una mano que acaricia, una sonrisa como la que pintó Leonardo en el rostro inmortal de la Mona Lisa, pero hoy y aquí, los michoacanos no tenemos sonrisa, no tenemos fiesta y no tenemos gusto por la vida, estamos con los gestos duros, estamos con los puños cerrados, clavándonos las uñas de impotencia, indignados pues, pero mudos, sin acción, ni movilizaciones, ¿para que?, si la esperanza está seca. Por ahora preparémonos cada quien con los suyos para pasar una Navidad que haga retoñar los momentos felices que nos acompañan desde siempre, y que a pesar de todo y pase lo que pase, son y serán nuestros.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

El pájaro

El sol de la mañana

La catrina

Nuestra cultura

El abismo

Recuerdos a la luz de la luna

El ensueño

El castillo

¡Viva la farsa!

¡Viva la farsa!

Los espejos

A los pobres

¿Dónde estás, confianza?

El reverso del júbilo

¿Dónde está la Patria?

Auditoría forense

El Manos

La nada

El caballo de Atila

En manos de 113

Reina por una noche

Día del padre

Para que no se olvide

La manzana

Los pasos perdidos

El atole con el dedo

Foco rojo

La organización

Mayo florido

¿Cómo quieres que te quiera?

Nada ha cambiado

Las conciencias

La primavera

La ilusión

A nadie le importa

Pan y circo

El buey

Los rostros verdaderos

Los mercaderes

Las palabras

¡Viva la farsa!

Las manos temblorosas

El corral de la patria

Los mansos corderos

Las pedradas a la luna

Un abrazo amoroso

¡Viva mi desgracia!

¡Aquí nadie se raja!

La leve sonrisa

Desarrollo con justicia social

El rapazuelo triste

El cambio de Michoacán

El arca de Noé

Día de Muertos

Dialéctica social

La luna de octubre

En el desierto

¿Entierro o incineración?

Derroche de optimismo

El elefante

Los atenazados

La tetilla izquierda

Hasta el copete

Los cuervos

Las nubes

La imaginación

El último recurso

El principio y el fin

Las calenturas ajenas

Un nuevo país

¡Esta es su casa!

Nacionalismo como alternativa

La inquisición

Sin remedio

La última palabra

Bajo el palio

Los miserables

El tañer de la campana

La libertad del llano y la historia mentirosa

A 400 años, recordando a Cervantes

Los buenos deseos

El Caos

¡Soñemos muchachos!

Eternamente agradecidos

El nuevo evangelio

¿Por dónde comenzamos?

Entre el llanto y la risa

Los cascabeles

Los factores del poder

Desde el corazón

La espiga solitaria

El galope despiadado

La tierra de nadie

La catástrofe

El manantial

Carta a los Santos Reyes

Amor y odio

¡Feliz Navidad!

Los ojos cerrados

El enigma

El granito de arena

Los elegidos

El cariño y el rigor

Una canción desesperada

El disentimiento

El abrazo amoroso

La reencarnación

Ramón Méndez

La rebanada de pastel

El gallo muerto

El soñador

¡Viva la libertad!

El cuarto vacío

El primer día

A mi manera

El ocaso

La farsa

Aquí no hay quien piense distinto

La Luna de queso

¡Arriba Apatzingán!

Las fumarolas

Los “vurros”

El tesoro

El único camino

Los dioses vivientes

Compañeros nicolaitas

El día de la verdad

Nota de viaje

La vaca sin leche

Nosotros mismos

Nosotros mismos

¡Desde arriba, hasta abajo!

La locura

Los pescadores

La divina comedia

Vasco de Quiroga, ni mártir, ni héroe

La primavera

Honor a quien honor merece

El modelo deseado

Carta abierta a mi tierra

Metamorfosis

A mi manera

La movilidad social

Felices para siempre

Levantando bandera

¡Feliz Navidad!

El Titanic

La felicidad

El caballo brioso

La revolución michoacana