Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Élites políticas
Miércoles 10 de Diciembre de 2014
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Por increíble que parezca, los michoacanos están a punto de reeditar pasados procesos electorales. PRI, PAN, PRD, PVEM, Panal, MC y Morena, nuevo partido convidado a la danza del presupuesto público, darán a conocer pronto a sus candidatos a la gubernatura, presidencias municipales, diputaciones, entre otros cargos.
Ninguno se diferencia entre sí. Las élites políticas michoacanas han logrado reeditarse, mimetizarse, identificarse entre sí, que nada diferente ofrecen. Todos, le deben tanto a la derecha, el neoliberalismo, algunos pocos al neofascismo, que ningún partido político, menos un supuesto candidato “independiente”, de cepa priista, ofrece novedades.
Las élites políticas michoacanas están por reeditar viejos y añejos fraudes, mientras la gente que acude a las urnas, dudosamente, desde mi perspectiva, ciudadanía consciente, repetirá el engaño de las Monex, Sorianas, carruseles, y demás estratagemas priistas. No habrá fraude, sino una previsible manipulación a la que pocos podrán resistirse.
Y claro, el fraude estilo priista se transmutó en franquicia desde hace mucho tiempo. Prácticamente todos los partidos políticos lo reeditan, con sus particularidades y sello partidista, pero la “normalidad democrática” de la “transición” impuso mañas e instituciones encargadas de velar por el atraco político-partidista.
Es increíble que miles de michoacanos hayan elegido a un gobernador, cuyo hijo ha sido ligado a “La Tuta” y su Familia Michoacana -información que se tenía desde mucho antes-, y apoyado a su secretario de Gobierno acusado de similares vínculos. Por supuesto, tampoco los otros candidatos ofrecían algo diferente.
Por ejemplo, el candidato del PRD nunca se deslindó de un gobierno perredista en el que la falta de transparencia y la opacidad sobresalieron. Tampoco la candidata del PAN, hermana del entonces presidente de la República, jamás aclaró la costosa campaña que pretendió llevarla a formar un nuevo cacicazgo.
Efectivamente, en las pasadas elecciones, el candidato del PRI se hizo de la gubernatura con una campaña en la que nadie ha aclarado la intervención de dineros de dudoso origen. Tampoco -y si lo hace hoy, lo creerán sus cuates, pero no la gente seria- la candidata del PAN jamás aclaró su costosa campaña y el apoyo del hermano.
Con todo, sería increíble, pero no descartable, dada la idiosincrasia michoacana, que los votantes se inclinaran por el PRI-PAN, quienes realmente no se distinguen en nada: corrupción, complicidad, impunidad. Tampoco la llamada “izquierda” electoral representa algo distinto, menos el PVEM, Panal o Morena.
La opinión y elección política de los michoacanos, en el que sobresale un sistema político corrupto y cómplice; violencia delincuencial, en muchos casos localizada en ciertas zonas; conductas amorales y antiéticas de muchos políticos, y discursos y retórica poblada de mentiras, manipulación y propaganda, sigue siendo poco asequible.
Por ejemplo, la discusión sobre la conversión de deuda pública, atentó contra ordenamientos previamente definidos por los mismos diputados; el nombramiento del actual gobernador fue producto de connivencias y prebendas políticas. La ciudadanía ha estado ausente o impedida de participar en cualquier asunto.
Igualmente, la actuación y conducta de los diputados, unos elegidos de manera directa, pero palomeados por los poderes caciquiles y clientelares, otros llegados a su curul como parte de componendas, impunidades y complicidades, no es de destacarse en términos democráticos, éticos y morales.
Quienes han protagonizado disputas, rupturas intrapartidistas, imposiciones de iniciativas que únicamente favorecen a las élites económicas y políticas, connivencia con los gobiernos en turno, favores a oscuros a personajes y grupúsculos, llegaron a sus curules a disfrutar de los dineros públicos e ignorar a la ciudadanía.
Dado este panorama, es necesario impulsar una crítica ética ciudadana de estas élites políticas que le apuestan al olvido y alienación de la ciudadanía. Hoy están a punto de nombrar a los nuevos depositarios del presupuesto público, a los favorecidos por las estructuras partidistas burocratizadas y corruptas para seguir la farsa electoral.
Las instancias como el INE y el IEM, únicamente sirven para convalidar el atraco político y electoral. El costo de la “normalidad democrática”, no justifica gastos, connivencia y un proceso electoral que se llevará a cabo en un contexto en el que la violencia de Estado y delincuencial, y el hartazgo de la población dominan.
Obviedades. 1. “Superar el dolor”. La propaganda y la retórica mediática del gobierno federal recargada, pero sin justicia, verdad y reparación, el dolor por los asesinatos, la desaparición forzada y la masacre de los normalistas, no se “superará”; abre paso a la rabia para seguir luchando porque la sociedad mexicana, su gobierno, entiendan que la pérdida no será superada con autoayuda, terapias tanatológicas, comerciales televisivos. 2. Es un orgullo para Enrique Peña Nieto ser miembro activo de Televisa, pero a la mayoría de la gente el monopolio televisivo sólo le da para ocultar su jodida vida, y algunos pocos salarios que pueden comprar casas de siete millones de dólares y departamentos de dos millones de dólares en Miami, Florida. 3. La masacrada joven enfermera de Uruapan, encontrada con el rostro desollado, es buen ejemplo de la muerte que se ha adueñado del país, particularmente de Michoacán, donde a pesar del triunfalismo del virrey-PRI, las ejecuciones, asesinatos, asaltos a mano armada, levantones, secuestros, están a la orden del día. El feminicidio es parte de esta ola de violencia machista, patriarcal y macabra. 4. Un asesor de Enrique Peña Nieto, declaró a El País, diario español, que exigir justicia, reclamar por transparencia y rendición de cuentas, pedir un alto a la corrupción, impunidad, complicidad gubernamental, un alto a la violencia de Estado y delincuencial, es una simple bravuconada mediática. La sociedad mexicana, los jóvenes masacrados, violentados, no importan, valen más unas reformas depredadoras. 5. Verdad, justicia y reparación, son las únicas vías para superar la situación actual. Las alabanzas al monopolio televisivo no pueden sustituir el dolor y la muerte de ciudadanos mexicanos. 6. A contracorriente del virrey-PRI y el gobernadorcito que juega a frivolizar su cargo todos los días, Hipólito Mora, ex autodefensa, líder de la Fuerza Rural, fue claro: Michoacán sigue siendo un desmadre, y peor que hace un año. 7. Esclarecer el atroz homicidio de la joven enfermera en Uruapan debe ser prioritario, pero también que esa Secretaría de la Mujer, que ha frivolizado y tallerizado la política hacia las mujeres, convirtiendo su quehacer en dádiva y limosna, debe ponerse a trabajar realmente. 8. El feminicidio en Michoacán es un problema de salud pública; el hecho es que muchas mujeres y hombres, funcionarios y funcionarias públicas, dudan de su existencia y siguen pensando que el asesinato de mujeres es un problema de “ellas”. 9. Michoacán sigue paralizado, económica, social, política y en cuanto a seguridad. La propaganda sobre detenciones, capturas de supuestos “peces gordos” de la delincuencia, reedita la sangrienta propaganda de Felipe Calderón Hinojosa, a quien le encantaba llenar los medios con baleados, descabezados, asesinados, capturados. 10. Alexander Mora Venancio, uno de los normalistas desaparecidos, cuyos restos fueron identificados, muestra la atroz violencia de la delincuencia, la complicidad del Estado mexicano, el desprecio hacia los jóvenes, la burla de las élites políticas. Ojalá sus padres encuentren consuelo pronto, pero faltan 42, la lucha no termina. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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