Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
La diferencia de trato social
Miércoles 17 de Diciembre de 2014
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El gran reto de las instituciones públicas y la sociedad civil es eliminar el estigma, el prejuicio y el estereotipo que generan discriminación y violencia contra la población, principalmente aquella que ha sido señalada como diferente y que hoy amplios sectores de la población lo padecen, como es el caso de aquellos que viven con VIH Sida.
Cercanos ya a ver concluido este 2014, sería necesario como sociedad hacer una reflexión sobre ¿qué tanto hemos logrado evitar la discriminación?, ¿qué tanto hemos logrado desterrar de nuestra actitud los actos que dañan la dignidad humana? ¿Qué tanto?
Y es que múltiples sectores de población viven discriminados como son los indígenas, migrantes, mujeres, adultos mayores portadoras de VIH, las y los niños en la calle y de la calle, mujeres que venden el sexo comercial, las personas con discapacidad, entre otros, como los preliberados de procesos judiciales, quienes en ocasiones no logran encontrar un trabajo para vivir.
Cuando revisamos las percepciones que presenta la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010, encontramos que tres de cada diez personas afirman que no estarían dispuestas a permitir que en su casa vivieran personas con VIH/Sida. En este sentido las y los jóvenes son quienes manifiestan mayor discrepancia a la convivencia con personas que viven con este virus.
Por diversas causas me ha tocado escuchar entre las poblaciones jóvenes hablando sobre el tema y su discurso sobre la exclusión de las personas cuando se sabe que viven este padecimiento; no obstante veo en la generalidad que jóvenes consideran dignos de respeto a quienes se sabe que viven con VIH Sida.
Los datos duros proporcionados por las autoridades de salud nacional y del Onusida nos siguen invitando a continuar trabajando de manera importante en favor de evitar más contagios, pero también a evitar la discriminación y violencia contra las personas que viven con VIH Sida; en el mundo hay 35 millones de personas que viven con VIH, en México 116 mil 900 personas viven con VIH/Sida.
Se conoce que 2.1 millones de personas contrajeron el virus del VIH en todo el mundo el año pasado, de estos casos 240 mil se trata de infantes. Otro dato duro es que existen 19 millones de personas que no saben que son portadoras, por lo tanto se debe trabajar con intensidad en mejorar las acciones para que se cuente con un diagnóstico y se den los tratamientos que permitan una mayor calidad de vida para quien contrajo VIH.
Como conectamos, la discriminación, la violencia, la diferencia de trato social que reciben estas personas con las modificaciones constitucionales de 2011, en donde se reconoce que todas las y los ciudadanos gozarán de los derechos humanos reconocidos en la misma y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que la misma establece.
Requerimos de una intensa difusión de los derechos humanos, requerimos como pueblo de un impulso a la cultura de la legalidad, de un impulso a la cultura de la igualdad.
Baste recordar que todos los derechos son inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición, entre ellos la de salud, como el de las personas que viven con VIH Sida.
También es importante recordar que la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena, en 1993, dispuso que todos los Estados tienen el deber de promover y proteger todos los derechos humanos, esto significa que impidan los abusos contra individuos y grupos y que a su vez adopten medidas positivas para facilitar el disfrute de ellos; hoy debo reconocer existen las normas, y las estructuras operativas, incluso las políticas públicas, lo que hoy requerimos es contar con la conciencia social de la población para evitar la discriminación de quienes viven con un padecimiento infecto contagioso.
Por otro lado, los artículos dos y séptimo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, establecen que la igualdad y la no discriminación son principios transversales en las normas internacionales de derechos humanos y que todas las personas tienen derecho a disfrutar de ellos, en casi todos los tratados e instrumentos internacionales cuentan con una cláusula antidiscriminatoria, como hoy en Michoacán y gracias al impulso de la sociedad civil distintos marcos normativos vigentes cuentan con su cláusula antidiscriminatoria (Ley de Planeación, Ley Orgánica Municipal, Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado y los Municipios, Ley de Turismo, etcétera).
El principio de la no discriminación se complementa con el principio de igualdad, como lo estipula el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, así también lo estipula el artículo 1 de la Constitución Política que dice que queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, de género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.
La pregunta, no podemos discriminar por condiciones de salud, aquellos que viven con VIH Sida, deben ser protegidos en materia de salud, deben ser respetados socialmente, y deben disfrutar de manera igualitaria de todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, mismos que están contemplados en la ley y en los tratados internacionales en la materia.
Por otro lado y en otro orden de ideas, debo reconocer un avance fundamental en materia legislativa para la no violencia de animales salvajes en circos; ahora necesitamos que dicha legislación que prohíbe el uso de animales en los circos primero sea publicada, y después sea aplicada.
Combatir el maltrato animal no es una cuestión simple, al contrario, es todo un compromiso social, y digo social, porque no es sólo de las organizaciones protectoras de animales sino en general de la población.
Considero que paralelamente a estas cuestiones legislativas las organizaciones debemos impulsar acciones que fortalezcan la condición social y humana, promoviendo la conciencia social que tanta falta nos hace como sociedad, para primero sensibilizar en la cuestión del maltrato animal y segundo generar la comprensión de evitar la violencia contra estos.
Qué bien que este nuevo marco jurídico aún sin publicar, contemple acciones como multas por infracciones a la misma y que también obligará a los dueños de los animales a presentar listas de los animales salvajes que poseen, para posteriormente ser puestos a disposición de zoológicos interesados en los mismos, quienes se harían cargo de ellos.
Mi posición es clara, debemos evitar la violencia de los animales, en ocasiones parece ser que no se comprende este concepto de violencia animal, que también tiene sus dimensiones todas ellas aberrantes, la violencia física (el maltrato, la ausencia de alimentos, de agua, de espacios, los golpes), la violencia sexual, así como la violencia que se comete para amaestrarlos y modificar sus prácticas, actos que son basados en el sufrimiento, para impulsar otras prácticas que son el atractivo para la población; actos como estos no deben repetirse, actos como estos nos alejan del discurso de respeto al animal no humano.

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