Aquiles Gaitán
Felices para siempre
Lunes 12 de Enero de 2015
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Las ideologías se niegan a morir, se pierden en la manipulación de los partidos, se extravían en las veredas intrincadas de la lucha del poder, pero resurgen, se reencuentran, cobran bríos, no sólo aquí, en todo el mundo; de la dictadura a la democracia, las tendencias ideológicas de los gobernantes hacen la diferencia. ¿Y los que no tienen ideología?, ¿y los que llegaron por obra y gracia de virtudes ajenas?, ¿esos qué?; ¿con que identidad impulsan el proyecto de un país?, ¿sirven a sus amos? Y ¿Quiénes son sus amos?, seamos pragmáticos, ¡quien paga manda!, ¿quién paga las campañas políticas?, ¿a quién hay que hacerle las genuflexiones?, ¿de quién es el dedo que decide?, no está lejos el recuerdo de los “amigos de Fox”, ni de las formas de financiamiento de las últimas campañas presidenciales, que tienen su reflejo más triste en el financiamiento de las campañas locales, con dinero de dudosa procedencia, que hoy tiene a Michoacán en entredicho, con un desprestigio galopante, sin dinero y con problemas, léase, resueltos, pero sin resolver, como las relaciones de trabajo de la educación pública, que el gobierno federal heredó al Estado; las jubilaciones de la michoacana en las que los trabajadores aparte de la jubilación del seguro siguen ganando su sueldo de por vida, con cargo al presupuesto; los trabajadores que cada sexenio o cuatrienio o periodo de gobierno, heredan los gobiernos a las siguientes administraciones; más los créditos contratados, por los que adelantaron el futuro y se gastaron alegre y displicentemente, según ellos, con tendencia ideológica, el dinero de los michoacanos, de los próximos 30 años, ¿y esto qué tiene que ver con las ideologías?, pues simple y llanamente, las ideologías son las que le dan coherencia a un gobierno, que dice y hace lo que piensa o a un gobernante que dice y hace lo que piensa, que predica con el ejemplo; los que anteponen el interés colectivo al interés personal, se llaman Miguel Hidalgo, José María Morelos, se llaman Benito Juárez, se llaman Melchor Ocampo, se llaman Francisco I. Madero, Francisco J. Múgica, Martín Castrejón, se llaman Lázaro Cárdenas, sus ideologías nutrieron la Independencia, la Reforma, la Revolución, proyectan sus ideas desde su tiempo hasta nuestros días, pero ¡Oh desilusión!, su luz ya no ilumina los senderos por donde caminan los gobiernos; ahora, hasta lo de ser de izquierda se ha vulgarizado en la propaganda de los partidos con destellos de infantilismo.
Una organización sin ideología tiene como objeto una actividad mercantil, de fabricación de productos, de producción agropecuaria, de explotación minera, puede tener sentido social o religioso; una organización con ideología es un partido político. Esa es la gran diferencia, y que además, conforme a las reglas del juego de la democracia, lucha por el poder; en esas reglas del juego se ponen los candados para que el juego sea limpio, o lo más limpio posible, para que los partidos propongan a sus candidatos dentro de lo mejorcito que tengan disponible, hoy, previo antidoping y explicación lógica “de dónde se hizo de mulas Pedro” y de dónde sacó la costumbre de aullar como lobo, hoy, también la morralla se apunta en todos los partidos, el requisito es ser del partido, de preferencia burócrata del partido, burócrata del gobierno, o tener un puesto de representación y en salto triple con vuelta en el aire, saltar al otro trapecio para seguir el vuelo de la historia; se van los dinosaurios y llegan los bebesaurios, sin más ideología que la que puedan entender en el curso propedéutico para candidatos donde, así lo supongo, les muestran la declaración de principios, el estatuto y el programa de acción, con la recomendación toral, de que cada candidato pague su campaña, ¿cómo?, ¡quién sabe!, pero los gastos corren por su cuenta, de ahí la famosísima frase del profesor Carlos Hank González, sí, ese que de maestro rural llegó a millonario y cuyos hijos, uno es el director y dueño del Banorte y otro del casino e hipódromo de Tijuana llamado Caliente, que dice sabiamente “un político pobre, es un pobre político”, ¡claro! hay políticos pobres que aspiran a una candidatura, con la esperanza de que la suerte les sonría y sacar la campaña como puedan, eso son los de los “moches”, los del agandalle y los de una mano extendida para poder levantar la otra.
Sin duda será el partido menos malo el que gane, porque a estas alturas institucionalmente, todos los partidos están sin credibilidad; en manos de los candidatos, ¡ay! Los candidatos, está la dinámica del voto, la mercadotecnia permanecerá por encima de las ideologías, no puede ser de otra manera ante el panorama político tan desolador, tan descorazonado que se presenta ante los ojos de los michoacanos.
Nuevamente la organización dirá la última palabra, el partido que esté mejor organizado ganará a los que estén menos organizados, eso por los que aspiran a ganar, porque hay otros que aspiran a tener representantes de representación proporcional y de partido, con el mínimo de votos para conservar su registro y su derecho a la succión de la ubre presupuestal.
Antes de ser elegido por los electores, el candidato es elegido por el partido y a él se debe, aunque ya ve usted, hay algunos que lo desconocen y se declaran libres por obra y gracia del Espíritu Santo, debilitando por supuesto a su partido, generando rupturas familiares muy difíciles de superar; es pues la selección del partido, la que determinará en gran medida el éxito o el fracaso, ahí, hoy y aquí, se dan los jaloneos, el escrutinio nunca es suficientemente transparente, la influencia de los dirigentes formales e informales del partido, se deja sentir en las negociaciones, la cooptación está totalmente descartada, es decir, la democracia interna de los partidos no existe. Los dos presidentes del Partido Revolucionario Institucional que lo intentaron fueron Carlos Madrazo y Luis Donaldo Colosio, hoy mártires de la democracia.
Esperemos que pase este periodo de escrutinio y se dé la nominación de candidatos por los partidos, hasta entonces podremos pensar, especular, vaticinar, calcular, quiénes serán los próximos representantes, su triunfo dependerá de los comités seccionales, de las células de los comités de base y de los comités municipales que son la base social de los partidos, de donde salen los representantes de casilla, de donde salen los votos duros del Michoacán profundo, que ya sin miedo, al menos eso tendrá que garantizarse, podrá ir a votar, pues ya sabemos que todo está en orden y en paz, que todo es circunstancial, o es fuego cruzado, o es pleito entre ellos, ya nadie paga extorsiones, los ranchos han vuelto a sus dueños por arte de magia, no hay desaparecidos y por el efecto cucaracha, ya nadie anda por aquí, a lo mejor en los cerros, pero como allá nadie va por miedo a la soledad, ¡vivirán felices! Para siempre.

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