Aquiles Gaitán
La movilidad social
Lunes 19 de Enero de 2015
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El desarrollo de la sociedad actual ha dejado en el camino la existencia y prevalencia de dos grupos sociales que fueron determinantes en la vida social en el siglo XX, los obreros y los campesinos, entendidos estos grupos sociales desde una perspectiva política, en su significado en la economía y su participación social.
La llamada sociedad industrial no se encuentra en todo el mundo, está en alguna parte del mundo, pero en Michoacán no está; aquí llegan sus productos, somos consumidores no productores; producimos algunas frutas y verduras, pero nos llegan frutas y verduras de todo el mundo, nos especializamos prácticamente en aguacates, mango, limón, zarzas, plátanos, fresa; los campesinos sembradores de trigo, maíz, lenteja y frijol están desapareciendo y dan paso en las pocas regiones graneleras, a la tecnificación del proceso de la siembra a la cosecha.
Los obreros de la construcción exigen contratos amañados, los transportistas chocan con la empresa que defiende su libertad de contratar con quien quiera, léase Sicartsa hoy, Mittal Steel; la burocracia defiende sus contratos colectivos o condiciones generales y quieren más y más y más, la universidad, los maestros, el OOAPAS, bachilleres, la burocracia estatal y municipal, etcétera, ellos no son obreros, son parte de un sistema político, de un nuevo segmento de la sociedad, ya no en desarrollo sino en efervescencia, condicionada al vaivén de la administración estatal del río revuelto donde los pescadores ganan.
El reto actual es ¿Cómo recomponer las representaciones y las relaciones sociales? Los hijos de los antiguos campesinos y obreros ya no quieren ser campesinos ni obreros, los hijos de los moradores de los pueblos y ranchos ya no quieren vivir ahí, todos quieren estudiar y mejorar su nivel de vida, tener un adelanto social; el impacto de la revolución tecnológica es brutal, al grado del desconcierto, lo que produce casas del estudiante, ninis y frustraciones a más no poder, porque ahora la sociedad, las empresas, los gobiernos, ya no les dan oportunidades a los mejores, sino a los excelentes, ¿y todos los demás? He ahí el problema, porque en estas condiciones vivir en una sociedad en armonía no es posible, todo lo contrario, por las propias razones estructurales vivimos en conflicto, sin tomar en cuenta los factores externos de la inseguridad y la delincuencia desatada, que vienen a ser un elemento más que acrecienta el conflicto y lo lleva a situaciones de crisis, en estas condiciones, los dueños del capital transnacional o transestatal o criollo serán los que dicten el ritmo de la sociedad, las teorías del Estado promotor del desarrollo, de la participación decidida del Estado en la economía mediante medidas regulatorias drásticas, empresas paraestatales, etcétera ha pasado a la historia, hasta la primitiva teoría del libre mercado se ha trastocado por el mercado global dominado por las tecnologías de punta, la ciencia en desarrollo, las marcas y la explotación de la mano de obra barata auspiciada por gobiernos asiáticos como una medida contra el hambre, ¿será esto mejor que la beneficencia publica del hambre cero, leche, becas, subsidios a los ancianos?, tal vez sí, pero es definitivamente un modelo injusto que se aparta del modelo social que todos los pueblos sueñan. El capital domina la escena, pero no tiene una expresión política adecuada, pues las representaciones son gremiales, patronales y chocan con las ideologías de todos los partidos políticos, incluyendo los llamados de derecha, sí, esos del “por Dios y por la patria”, los que trajeron en su momento al príncipe extranjero, los que dejaron a México, en doce años, al borde del colapso y con la víbora chillando y dando coletazos por doquier.
Explicarnos la sociedad en términos de clases sociales y grupos de poder nos conduce a un terreno inexplorado, pero que sabemos cambiante y que debemos explicarnos con fines de planeación y de organización social; la planeación central requiere revisarse, si es central, su evaluación es central y siempre se pondrán palomita y el semáforo en verde, “ya llevamos el 60 por ciento del plan Michoacán Cumplido” aunque en los hechos nadie se lo explique, más allá de algunas inversiones en infraestructuras ejecutadas por empresas seleccionadas centralmente; las utilidades se van, la mano de obra de técnicos, profesionales y hasta obreros, en foránea. Requerimos planeación regional, no centralizada, requerimos gobiernos municipales, fuertes, con facultades y recursos, con gente honesta, no mandos únicos centralizados, que se evalúan solos y se ponen diez; la realidad es otra y debemos explicarla con métodos racionales ¿Cómo podemos llegar, acercarnos al menos a una economía de bienestar para los michoacanos?, hoy tenemos un peligroso coctel molotov de aspectos, políticos, sociales, culturales ¿hay cultura donde te has metido?, sin respuesta, esa la tiene que dar necesariamente el sistema político de los michoacanos; por lo que tenemos y somos los michoacanos, con las elecciones en la puerta, no sabemos qué hacer, ganará quien quiera un Michoacán libre y soberano, sin representaciones plenipotenciarias centralistas que insultan al sentido común con el dedo y el atole.

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