Samuel Maldonado B.
Repercusiones
De chapulines y vientos huracanados
Martes 3 de Febrero de 2015
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Vientos huracanados que por todas partes soplan, hacen embravecer mares y lagunas, que a su vez, amenazan con la destrucción de las playas tranquilas si es que alguna existe todavía en ésta, la “República perdida”.
Pero no solamente son los vientos desatados, que desde mi perspectiva, me atrevo a asegurar que la mayoría de los mexicanos están molestos y más con la plaga de chapulines que saltan por todas partes, de tal suerte que contaminan parcelas y que se acaban los maíces de todo el territorio nacional.
De por sí hay otras pestes que asuelan y azotan el país como son la inseguridad y el crimen organizado, que hace asomar la escatología e ineficiencia de las autoridades encargadas de la procuración de justicia, no obstante los ríos de dinero que consume y agrava la pobreza nacional. Son muchos pues los vientos y jinetes apocalípticos generados por la poca atención, el mucho descuido y la voracidad de las autoridades gubernamentales que no atinan tan siquiera encontrarse con su propia sombra.
En los últimos sexenios de la “República perdida”, se han publicado grandes noticias sobre los millonarios fraudes económicos cometidos por diferentes sociedades empresariales y varios fideicomisos de supuesto ahorro, como el denominado Ficrea, que por popular fregó a varios miles de ahorradores (seis mil, se dice) que buscaban, más que ganar algunos pesos por beneficios, el mantener el valor adquisitivo de sus recursos monetarios depositados que ascendían a más de cinco mil 500 millones de pesos. Ante estos actos de repudio, de robo público, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores ha hecho el ridículo y en la historia del país se cuenta con casos frecuentes de estafas similares en las que por regla, el gobierno ha dejado hacer y pasar, sin castigar prácticamente a ninguno de los responsables de estos crímenes cometidos en contra de sus habitantes.
Pero no solamente se nota la falta de supervisión bancaria y de fraudes que se suceden continuamente por este y otro tipo de financieras que el gobierno ha autorizado, pero que siempre se ve ineficaz en la supervisión de las mismas.
Punto y aparte, la Ciudad de México y el país en lo general, se cimbró la semana pasada por la tragedia ocurrida debido a la explosión de una pipa de gas en un centro hospitalario que terminó con el derrumbe del mismo y con la muerte de varias jóvenes y sus bebés, mismos que prácticamente empezaban a abrir sus ojos cuando perdieron la existencia.
Si efectivamente las diversas autoridades en el país se ocuparan en cumplir con sus funciones y responsabilidades inherentes a su cargo, seguramente que no tendríamos que lamentar tantos “accidentes y muertes” como las del hospital en la semana pasada y los desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa hace cuatro meses.
En la historia del país se cuentan diversos sanjuanicos, denominados así por el incendio generado por Petróleos Mexicanos en la población de San Juan Ixhuatepec, Estado de México, en el año de 1984, en el que murieron casi 500 gentes. Justo hace dos años (31 de enero de 2013), hubo otro sanjuanico, en la Torre “B” de Pemex, en el Distrito Federal, ocasionado supuestamente, según lo dicho de las autoridades en la materia, por el acumulamiento de gas metano proveniente de drenajes, dictamen que tuvo nula credibilidad en la ciudadanía en lo general.
En México las plagas se han extendido y ya no son solamente los chapulines y los vientos huracanados que vienen del norte, pues ahora para realizar los presupuestos económicos nacionales tendremos la fortuna de contar con asesoría from the USA (haces un recorte presupuestal de 124 mil millones, haces esto y lo otroy lo que a nosotros nos interese) que nos aleja más de la independencia.
Cierto que se hace necesario y hasta urgente el recorte señalado, que debiera incluir, a efecto de dar una señal de que se quieren hacer bien las cosas y dar una muestra de sinceridad en lo que informan, tomar la determinación, por ejemplo, de vender un avión que, ahora ya equipado a todo lujo seguramente podría venderse en nueve mil millones de pesos. Pudiera recortarse la publicidad oficial, las dietas de todos los legisladores del país y gobernantes en un 50 por ciento; quitar los sueldos vitalicios a ex presidentes y sus canonjías, lo que nos daría una muestra de su sinceridad e interés por servir a la nación. ¿Y qué tal si los magistrados tomaran la iniciativa y se recortaran las túnicas que usan para el show de la justicia?

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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