Samuel Maldonado B.
Repercusiones
Saltimbanquis
Lunes 9 de Febrero de 2015
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No tengo duda alguna de que la mayoría de los que se dedican a esta profesión es porque les gusta y por lo mismo trabajan en forma honesta buscando principalmente tener algunos ingresos para sobrevivir, o bien, porque les gusta deambular, brincar y hacer payasadas para alegrar y complacer a muchos otros.
María Moliner, quien naciera en Zaragoza el año de 1900 y estudiara Filosofía y Letras en la Universidad del mismo nombre, en España, de donde era oriunda, no obstante que había obtenido su licenciatura con honores, su inclinación estuvo más en el campo de la lingüística que en el de la filosofía y letras. Su empecimiento en el estudio de las lenguas la llevó a la difícil tarea de construir el importante diccionario en español que lleva su nombre María Molinar.
Del mismo diccionario tomo la definición de lo que quiere decir la palabra que lleva como título esta columna, y que significa titiritero, acróbata, equilibrista, por lo que con el nombre de “saltimbanqui” se conoce a todos aquellos personajes que van brincando de pueblo en pueblo, haciendo teatro, maroma y circo.
Desde luego que como en toda profesión, entre ellos hay diferentes niveles, unos con más suerte que otros trabajan para circos famosos e importantes que desde luego tienen buenos emolumentos; otros van de pueblo en pueblo en grupos o carpas de menor economía, pero en general se les respeta por su empeño y honestidad, y por la diversión que provocan.
En la Ciudad de México, allá por los años 40, se encontraban algunos grupos de gitanos que tenían fama de tramposos, mismos que iban girando por el territorio nacional tratando no de divertir sino de estafar con sus trucos a cuantos se les pusieran enfrente, de tal suerte que en las páginas rojas de los periódicos aparecían notas frecuentes de sus “hazañas”, sin que se escaparan las maldades entre las diferentes tribus que había en el país. Los que se asomaban a sus carpas, debían tener cierto cuidado con ellos. Pero en fin, en la mayoría absoluta, los saltimbanquis, maromeros o payasos honestamente se dedican a alegrar al público en lo general.
Pero los tiempos cambian y hoy, en la vida pública, han aparecido otros equilibristas y payasos que aparecen precisamente en los tiempos electorales y que abundan en los diferentes partidos políticos. No se distinguen unos de otros y la diferencia es que sus saltos no son mortales, sino que con sus brincos sencillos, dobles, triples o cuádruples, buscan su supervivencia a como dé lugar, no importando si van saltando de un partido político a otro.
Hay quienes dan saltos espectaculares y caen parados, aun cuando su honestidad política (si alguna vez la tuvieron) quede por los suelos, hecha pedazos. Pero a estos gitanos aventureros profesionales nada les importa, ni siquiera hacer el ridículo al cambiar de partido en partido. Realizan una carrera de saltos, sin obstáculos, que con frecuencia termina en el instituto político del que se fugaron.
Pero lo grave no lo es el brincadero de charco en charco, de lodazal en lodazal, sino que a los partidos políticos no les importa recibir a quienes se fugaron de los mismos. Por la graciosa huida los reciben como si hubieran hecho una proeza; ¡Vaya, como si fueran héroes! Desde luego que las características de estos maromeros no son fáciles de cubrir.
Sin distingo de género, hay quienes en unos pocos meses han logrado establecer un récord, una proeza, pues de ninguna manera es fácil salir de un partido, ir a otro, luego a otro y convencer a la directiva del que salieron, que los reciban como héroes, con los baches abiertos.
¡Reconocemos la dificultad que entraña el ser acróbata, equilibrista o maromero de un circo. Los que así laboran están expuestos a una caída que puede ser mortal; pero los de los partidos, lo más fácil es perder la vergüenza -si alguna vez la tuvieron- y lo ultra difícil, el asir el hueso con los dientes.

Nota.- Mis respetos para quienes practican profesionalmente el arte circense.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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