Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
El liderazgo de la discapacidad
Martes 17 de Febrero de 2015
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En el camino he encontrado y disfrutado de la amistad de muchas personas buenas, de muchas personas con un gran corazón, todas, todas han aportado a mi vida y a mi formación social como activista. He recibido distintas distinciones a nombre de la sociedad civil, nunca a mi nombre, porque sólo así expreso que es gracias a la sociedad esta distinción.
Siempre en mi discurso público hago mención de los grupos vulnerados, pero no por ser vulnerados los excluyo, al contrario, los incluyo y los impulso cuando así lo puedo hacer.
Es de todos conocidos que esta lucha contra la opresión social tiene ya años en mi vida, me han visto caminando las calles con muchas personas, todas siempre diversas, me han visto promover acciones para la inclusión y el respeto a la dignidad humana, lo mismo ante el Congreso del Estado, que con el Ejecutivo del estado y con distintas estructuras públicas y sociales.
No obstante el primer contacto que tuve con otro grupo social diferente con el que inicié, el de la diversidad sexual, fueron los sordos, sí los sordos michoacanos.
Así, en una reunión de trabajo conocí a Saúl Pérez y a su siempre diestra Liz Vega, ambos de dos organizaciones fundamentales en la construcción de nueva ciudadanía, la Asociación de Sordos de Michoacán, IAP, así como la Asociación de Intérpretes de Lengua de Señas Mexicana.
Liz y Saúl han logrado guiar a más de 25 mil sordos en Michoacán. Hoy Liz, madre de dos pequeñas, una de ellas Yareni, interesante adolescente que piensa en defender a las comunidades con personas con discapacidad es alguien a quien le tengo un profundo cariño y respeto, sé que llegará a donde ella piensa y sé que su mamá Liz y su papá Saúl, estarán para coadyuvar en su formación.
En este ir y venir también conocí a Margarita González Puga, maestra de enseñanza especial, que vive en La Piedad y con quien he logrado hacer una gran y hermosa amistad y compromiso de ayuda al diferente. Mago, como le digo de cariño, “mi magucha”, es también una maestra con discapacidad, es un ejemplo de mujer, un ejemplo para muchos y muchas; con la ayuda de su pequeña hija Laura y Andrea constituyen sus bastones para caminar y sus oídos para escuchar. Tan fundamental una como las otras, con ellas y muchas otras personas como Viridiana, la extraordinaria Viri, hemos impulsado muchas acciones de visibilidad, hemos realizado jornadas de trabajo a favor de la inclusión y en contra de la opresión social. La Piedad se ha constituido como un espacio importante construido desde la sociedad civil a favor de promover los derechos de las personas con discapacidad, en ello, mucho, más que mucho de mi magucha, pero también de actores políticos de La Piedad, de Churintzio y de Morelia, como doña Silvia Medina y su familia.
Ahí conocí al maestro Chava, hombre de talento y generoso, que me ha permitido su amistad y que trabajamos con un único interés de coadyuvar con las personas con discapacidad.
En una historia más reciente, coincidimos con doña Silvia Gaona y su esposo, también Javi, Javier, un extraordinario adolescente uno de los hijos de ellos. Ahí en el trabajo con las personas, con organizaciones, y con doña Silvia, supe de los Guía Sombra, de su transcendencia y de que es importante sumar a más personas a estos trabajos para la atención a niños con discapacidad intelectual.
Doña Silvia y su esposo, y otras personas más me han dado la oportunidad de conocer las entrañas de las necesidades de la discapacidad y me han también permitido acompañarlas a distintos procesos de capacitación y formación humana. Recuerdo una capacitación hace unos meses en la Casa de las Organizaciones y en otra escuela particular, ahí conviví con padres de familia y conocí a una pequeña, muy pequeña niña, no recuerdo su nombre, no sé si se llame Victoria, pero me dejó marcado, supe que mi trabajo era importante y que no podía dejarlo, porque había que hacer acompañamiento con todos aquellos que pueden y lo digo con humildad hacer alguna acción y podría yo coadyuvar.
Así también conocí de Nueva Italia a Marcela, mujer de talento y ocupada en la formación de otros segmentos de población.
Hace también varios años conocí a Ubaldo Florencio del Castillo, hoy recipiendario de la tercera edición de la Presea Michoacán al Mérito a los Derechos Humanos; con él me identifiqué de inmediato, protestaba por unas rampas en la Receptoría de Rentas, estaba ahí solo, con un letrero que demandaba rampas en dicha oficina, le comete que si podía ayudar, él me dijo sí, pero no sé cómo, le dije: dame una cartulina y yo promuevo a grito vivo sobre tu demanda, veamos qué pasa.
Y bueno ese fue el inicio de una serie de acciones que después me tocó coadyuvar, como en el caso de las placas y tenencia de su vehículo, ahí también se puso en huelga de hambre. Recuerdo que varias personas me dejaron mensajes para ayudarlo, menos él. Doña Silvia Gaona también me llamó, ella no dejó mensaje, me llamó y me dijo: “Señor Gerardo, hay una persona que está en huelga de hambre, ¿podría usted ayudarle?”, claro, le dije, claro que sí, supimos que era la misma persona que tanto ella como yo queríamos ayudar.
Pocas horas después de una negociación in situ con autoridades, la señora Silvia y quien esto escribe, logramos que Florencio dejara la huelga de hambre y se fuera a su casa con su asunto resuelto. Posteriormente fue él mismo con el tema del elevador en el Congreso del Estado y una resolución contraria que generó la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, también sobre el tema escribí. Hoy Florencia Ubaldo es recipiendario al igual que yo de la Presea en Derechos Humanos.
También conocí recientemente a Jorge Alberto Hurtado Yépez, joven inquieto, respetuoso y con un gran amor por la vida, él me expresa que “soy una persona con muchas ganar de ayudar a mi comunidad a mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad en Michoacán y México”. Sus palabras, retumban en mi cabeza, en mi corazón y en la pasión con que debo atender y coadyuvar al trabajo de las personas con discapacidad.
Pero también conozco a Luis Ventura de la Rosa, él es un joven con discapacidad motriz la cual no lo ha limitado, toda vez que aprovecha las circunstancias para adaptarse y sacar ventaja.
Él expresa que “de la vida las personas con discapacidad somos como cualquier otro, me dediqué al deporte, destacando en la natación donde obtuve varios logros, actualmente terminé mis estudios en Derecho Constitucional. Me he dedicado toda mi vida a tratar de contribuir para luchar en contra de los estigmas de la discriminación. Actualmente tengo como proyecto de vida tratar de romper las barreras para llegar a la inclusión y que lo que me motiva diariamente es que no me gustó lo que veo lo que oigo, la discriminación es el miedo que tenemos a la diferencia, pero yo he aprendido que la diferencia enriquece y lo que queremos lograr es que exista inclusión en todos los sentidos, ya que antes que personas con discapacidad existe un ser humano que vive, siente y piensa pero lo único que necesita es que se le dé la oportunidad, la cual se logrará luchando juntos por la inclusión”, él expresa que “la peor discapacidad es no creer en uno mismo”.
Finalmente Omar Domínguez, a quien recientemente conocí, me expresó que desde 2010 adquirió una nueva condición de vida, él precisa que al inicio fue una etapa difícil, pero tuvo el apoyo familiar; esta nueva vida lo llevó a conocer el mundo del deporte adaptado sobre silla de ruedas. En el 2012 obtuvo el tercer lugar en basquetbol sobre silla de ruedas. También en el marco del deporte hoy está practicando el tiro de arco, el cual lo lleva a participar en el campeonato selectivo con arco en agosto de 2014. Concluye mi entrevista con él como le dicen de cariño “Borrego”, “tal vez mis pasos al andar sean lentos, pero siempre serán firmes”.
Así, en mi vida me ha tocado coadyuvar a favor de las personas con discapacidad y hemos logrado modificar más de una docena de marcos jurídicos a favor de las personas con discapacidad, pero no es suficiente, hace falta más que eso, hace falta el desarrollo de la conciencia social.

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