Columba Arias Solís
Las mujeres en política
Jueves 5 de Marzo de 2015

Primera parte

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Las mujeres y los hombres de acuerdo con la ley gozan de los mismos e iguales derechos, sin embargo esa igualdad es una formalidad que se queda en la ley, en tanto que en la realidad se dista mucho todavía de lograr el sueño equitativo de muchas mujeres en distintos ámbitos, entre ellos la participación política.
A propósito de la conmemoración este 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer, vale la pena indagar sobre la participación de ésta en ese tema que siempre y más en estos tiempos, se encuentra en medio de la polémica al acercarse la jornada comicial para elegir diputados (as) federales en todo el país, gobernantes en algunas entidades federativas, así como munícipes y diputaciones locales.
¿Qué impide la participación equilibrada de mujeres y hombres en los espacios de poder público y la toma de decisiones? Tal vez como señala María de los Ángeles Corte (2010), la cultura política que ha estado dominada por valores y características consideradas masculinas -asertividad, agresividad, competencia, etcétera- que tienen como base el control y buscan resaltar fortaleza y seguridad, ha sido una de las causas para que la participación de las mujeres en política siga pareciendo testimonial, no obstante el establecimiento de cuotas que buscan su inclusión con una lógica equitativa.
La marginación de las mujeres de la representación política ha obligado al reconocimiento internacional y nacional sobre la necesidad de establecer las llamadas medidas afirmativas que se traducen en el establecimiento de las cuotas de género, que en México se estipularon apenas en 2008 con la reforma al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, obligando a los partidos a no presentar más de 60 por ciento de candidaturas de un mismo sexo en el ámbito federal, porque antes de esta reforma la participación era 70 y 30.
No obstante, para las investigadoras del CEAMEG órgano de apoyo de la Cámara de Diputados -Adriana Medina y Ruth Gisela Márquez-, no existe todavía una “masa crítica” de mujeres, con una presencia capaz de incidir de manera efectiva en la definición de la agenda pública y en la toma de decisiones políticas, no obstante que el derecho de las mujeres a participar en el ámbito político es actualmente reconocido como un derecho humano fundamental.
En el estudio Mujeres Participación Política en México, presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se presentan las cifras de las mujeres que han ocupado diputaciones federales y locales, senadurías y gubernaturas, así como presidencias municipales y secretarías de Estado.
En México solamente se han tenido cinco mujeres como candidatas a la Presidencia de la República: Rosario Ibarra, en 1982; Marcela Lombardo y Cecilia Soto, en 1994; Patricia Mercado, en 2006, y Josefina Vázquez Mota, en 2012.
En cuanto al cargo más alto que han desempeñado las mujeres en la Administración Pública Federal, ha sido el de secretarias de Estado. Solamente -hasta 2012 fecha del informe- 23 mujeres han ocupado ese cargo, considerando a seis de éstas pertenecientes al gabinete ampliado, con escasos datos además sobre su desempeño en el cargo.
Como señala el informe de referencia, una de las ramas más visibles de la participación política de las mujeres es el acceso a cargos de elección popular: diputaciones y senadurías, porque su presencia en los congresos se convierte en referente para otras mujeres que deciden competir, presencia que además se traduce en el aumento de las iniciativas que tocan puntos de equidad, familia y derechos sociales.
En nuestro país las primeras medidas de acción afirmativa en favor de las mujeres se dieron en 1993 cuando se estableció en el Cofipe la recomendación a los partidos políticos de garantizar una mayor participación de las mujeres en la vida política. Luego en los años 1996, 2002 y 2008 se hicieron modificaciones a dicha ley para hacer más efectivas las disposiciones, por ejemplo, la normatividad de 2008 establecía la obligatoriedad de no postular más del 60 por ciento de candidaturas del mismo sexo en los cargos a las diputaciones y senadurías, así como la sanción de no registrar las candidaturas aquellas que no cumplan con este precepto.
Los diversos instrumentos internacionales firmados y ratificados por México, obligaron al establecimiento de las acciones afirmativas en favor de las mujeres, y las cuotas obligadas tuvieron un fuerte impacto en el porcentaje de mujeres en la Cámara de Diputados, incrementándose del seis por ciento en la XLII Legislatura, en 1952-55, al 28 por ciento en la Legislatura de 2009-2012, en tanto que en el proceso electoral de 2012 en la Cámara de Diputados, el 37 por ciento son mujeres (185 de 500).
La reforma al artículo 41 de la Constitución Política que garantiza la paridad entre los géneros, aprobada en enero del pasado 2014, se pondrá a prueba en este proceso electoral, por lo que se espera la presencia igualitaria de mujeres y hombres en las Cámaras de Diputados tanto federal como locales. Hay una gran expectación en la espera del cumplimiento de la norma que obliga al 50 y 50 en la participación de candidaturas a los cargos de elección popular. Ya se verá.

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