Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
El desprecio a la ciudadanía
Miércoles 25 de Marzo de 2015
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El despido de Carmen Aristegui y su equipo de trabajo no deja de levantar polémica. Hay varias posturas. Los fans irredentos que rechazan agresivamente a sus opositores; los que identifican la pérdida de un espacio radiofónico como atentado a la libertad de expresión; los denostadores, buena parte ligados al oficialismo.
Algunos reconocen sus méritos, pero resaltan su obcecación sobre ciertos temas y personajes; otros, le reclaman “falta de ética”, como si la corrupción, complicidad e impunidad de las élites políticas y económicas fuera respetable; muchos nos hemos sumado a la defensa de lo que realmente representa el golpe de MVS.
Conforme la confrontación crece y los motivos para el atropello cambian (primero se arguyó el uso de la marca, después el ultimátum de Aristegui por el respeto de su trabajo y su equipo, hoy se le acusa de soberbia), es claro que el desprecio a los ciudadanos, irracionalidad, arrogancia y autoritarismo prevalecieron.
El oficialismo mediático (comentócratas, opinólogos, editorialistas, prensa escrita y digital, el duopolio televisivo, radio) ha asumido la defensa a rajatabla, tanto de las motivaciones de la empresa como del lacónico señalamiento del gobierno federal (conflicto entre particulares), añadiendo denostaciones y misoginia al caso.
Despreciar al ciudadano, imponer situaciones irracionales y desplegar el viejo y conocido autoritarismo eran ya signos de la restauración del PRI, pero el oficialismo mediático apuntala ferozmente el ejercicio del poder autoritario, incluido el autoritarismo empresarial de MVS, disfrazando tales códigos como libre expresión.
La única libre expresión posible es la del autoritarismo del poder político, el empresariado y la comentocracia. Todo lo demás es fanatismo, obcecación, soberbia, falta de ética. Los ciudadanos, en un país con una democracia de quinta, de la que las élites políticas se solazan violentándola a cada rato, no tienen derechos.
En buena parte de los medios, muchos ligados al oficialismo, orgánica, empresarial, ideológica o políticamente, prevalece una agenda que nada tiene que ver con la democracia y los derechos de los ciudadanos, mientras los comentócratas exhiben su actitud servil, celos profesionales, autocensura, connivencia chayotera y misoginia.
Respaldar a Carmen Aristegui no es un simple ejercicio político-ideológico, es atajar ese desprecio a la ciudadanía que la restauración del PRI tiene en alta estima. Por ejemplo, la imposición de las supuestas “reformas estructurales”, fue un atraco en el que los ciudadanos no fueron escuchados y mucho menos consultados.
Las cámaras legislativas que impusieron mediante manipulación, complicidad, mentira, connivencia, las supuestas “reformas estructurales” de EPN se representan a sí mismas, pero no a la ciudadanía. Pocos integrantes de los partidos que socavan la hacienda pública representan realmente a un segmento del electorado cuyo voto fue realmente libre.
Tener acceso a un espacio radiofónico, abierto, libre, donde la información y no el vedetismo prevalecieran; donde nuestro derecho a informarnos jugara un papel fundamental, y donde la libre expresión de las ideas, sustentadas en investigaciones periodísticas, fluyera, es crucial para una sociedad democrática y un ciudadano pensante.
El problema con las élites políticas y económicas es que desprecian a los ciudadanos y sus derechos, además de socavar algunos principios del libre mercado, en el que la competencia, una oferta radiofónica cercana a la ciudadanía, patrocinadores dispuestos a invertir, tienen cabida si se piensa en la democratización de la sociedad.
La oferta radiofónica de Carmen Aristegui era competitiva; tenía patrocinadores, algunos acusados de tener algún pacto con la periodista; tenía una alta audiencia y rating competidor. Es obvio que MVS hizo sus cálculos empresariales, pero sus accionistas saben que el desprestigio en el que sigue hundiéndose llegó para quedarse.
Cada respuesta mediática que el dueño de esa empresa enfila contra la periodista se revierte en contra. El desaseo, autoritarismo y magnificación de una falta, al parecer administrativa, que implicó el despido de Aristegui y su equipo de profesionales, no socavó su prestigio; al contrario, sigue hundiendo al empresario y levanta más dudas.
El posicionamiento del espacio radiofónico de Aristegui, en el que la crítica sustentada y la develación de los conflictos de interés que involucran a EPN, su esposa, el secretario de Hacienda; las corruptelas de miembros de su partido político, el PRI; el escandaloso favoritismo a grupúsculos como el PVEM, entre otros, alimentan las dudas ciudadanas.
Por ello, no debe extrañar a medios y comentócratas oficialistas, al gobierno, que el ciudadano informado y cercano a Aristegui ligue el autoritarismo empresarial con el autoritarismo gubernamental. Si se perdió ese espacio es por la crítica y la develación de actos que parecen probar la generalizada corrupción de las élites políticas y económicas.
En este sentido, la apuesta de quienes defendemos el derecho a la información y la libertad de expresión es por esos espacios en los que el desprecio a los ciudadanos, estrategia excepcional de las élites políticas y económicas, ceda ante una ciudadanía a la que la democratización de los medios le importa.
Obviedades. 1. Cinismo y mentiras. Rodeado de adeptos, familiares y acarreados, el ex presidente Calderón ungió a su hermana para supuestamente hacer lo que él nunca hizo. Excepto prometer que le iría bien a Michoacán; iniciar una guerra esquizofrénica que dejó más de 100 mil muertos, más de 20 mil desaparecidos y unos 200 mil desplazados, a nivel nacional, y usar en las elecciones pasadas, cuando compitió por primera vez Cocoa Calderón por la gubernatura, el aparato de Estado (estructura administrativa y burocrática) y recursos gubernamentales para favorecer a la señora, el Estado llegó al punto actual por la mediocridad de los hermanos Calderón, quienes hoy se dicen nuevos cruzados para “reconstruir” la entidad. 2. Solamente los advenedizos e ignorantes serán capaces de comprar el discurso mediático del PAN y los Calderón. Se alude a la complicidad de pasados gobiernos con la delincuencia, para justificar su fracaso para detener a los capos y parar la violencia, teniendo el poder presidencial y múltiples recursos a su alcance, los cuales intentó usar cuando la hermana compitió por la gubernatura por primera vez. 3. “¡No seas maricón y culero porque si estas así le voy a decir a mi hermano que vaya y te parta la madre!”, espetó una candidata plurinominal del PAN en Campeche, supuesto partido de buenas conciencias y “gente bien”. 4. Enrique Peña Nieto, sus personeros en el Congreso de la Unión, las transnacionales y empresariado mexicano que los acompañan, abrieron un nuevo frente de batalla al pretender aprobar una ley que privatiza y obsequia el agua, un recurso natural en situación crítica por falta de políticas públicas integrales, reales y efectivas, a empresas privadas y empresarios depredadores. 5. Las supuestas “reformas estructurales”, además de haber sido impuestas a mansalva, con mentiras, no traerán ningún beneficio a la mayoría de los mexicanos; únicamente las empresas transnacionales y los empresarios nacionales amigos verán engrosar sus cuentas en bancos extranjeros y paraísos fiscales, pues, sin excepción, parecen medidas de la mediocridad de un grupúsculo incrustado en el gobierno que llegó a depredar y no a gobernar y poner las bases del bienestar y prosperidad de los ciudadanos mexicanos. Última: Una diputada federal del PRI por Veracruz afirma que los transmigrantes “ejercen la prostitución y matan”, por lo que son un peligro para la ciudadanía. El discurso de la criminalización, discriminación y violencia hacia los inmigrantes en una vocera de quinta del partido en el poder.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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