Samuel Maldonado B.
Repercusiones
¡Hasta el color ha perdido!
Martes 14 de Abril de 2015
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En plena campaña, los tres aspirantes han descargado sus baterías desde sus roncos pechos para descartar a sus contrarios o bien, para ofrecer un sin número de promesas que saben bien que no será posible cumplirlas. En fin, genéricamente las necesidades del estado las conocemos los que en alguna forma hemos recorrido todo el territorio michoacano, sus municipios, o los que han tenido el interés de estudiarlos y analizarlos, encontrándonos que cientos de comunidades se encuentran inmersas en la pobreza extrema con terribles problemas de todo tipo, desde la falta de trabajo, emigración, salud, explotación inadecuada de los recursos naturales, etcétera. Independiente de lo anterior, está el crimen organizado y el aspecto de seguridad pública que padecemos, tanto en las cabeceras municipales como en la capital, que aun cuando se disfrace, están a la orden del día.
En la otra cara de la moneda, se observa un enorme endeudamiento estatal que significará un obstáculo más para el desarrollo económico que sustancialmente pesa mucho en el desarrollo del estado, pues impacta y denuncia a Michoacán literalmente en quiebra. El efecto del endeudamiento (compromisos adquiridos legal e ilegalmente por las autoridades de la última década), pondrá al próximo gobernador del estado contra la pared, pero a los que tenemos la obligación de sufragar, a un análisis profundo y serio a fin de determinar quién conviene en mejor forma para votar por él.
Desde mi punto de vista, la abanderada del Partido Acción Nacional no tiene por qué no mantener una filosofía política y económica acorde a su partido, misma que desde mi óptica ha sido particularmente dañina para el país en lo general, política ejercida que ha provocado la mayor concentración económica en unos cuantos aliados, en unos cuantos años con disminución considerable del nivel de vida de la clase económica media (que nos mantiene a todos molestos), pero además, una enorme pobreza y marginación en más de la mitad de la población nacional.
Durante la mayor parte del siglo pasado, dominó en el país una ideología nacionalista que permitió recuperar para bien de México industrias como la del petróleo, energía eléctrica, la industria azucarera, la industria petroquímica, la acerera, etcétera, y marcaba para el país un eje de desarrollo nacional conducido por el Partido Revolucionario Institucional, que finalmente perdió el rumbo con los educados en Yale.
Con estos señalamientos, afirmo que los dos partidos (Acción Nacional y Revolucionario Institucional) que buscan llegar al gobierno con la difusión de sus principios básicos, lo que impulsa a sus seguidores o no, a verlos con respeto, pues están identificados con el pensamiento filosófico partidista correspondiente; siguen pues los lineamientos de los partidos a los que pertenecen.
Con el que disgrego es con el candidato del PRD, quien hace un llamado general a votar por él “pero sin pensar en los partidos políticos”, lo que es una verdadera contradicción filosófica. Votar solamente por una cara bonita lo podemos hacer en un concurso de belleza, pero votar por un político debe hacerse con el análisis de su pensamiento político, pero nunca por su filiación religiosa o por su ateísmo.
Cada uno de los institutos políticos tienen principio ideológico y los ciudadanos debemos ser muy cuidadosos en no votar por las promesas o regalos que sabemos son una utopía. El PRD con esa utopía se desdibuja como pasa actualmente con el logo que antes “negro y amarillo” simbolizaba la esperanza. ¡Ahora hasta el color ha perdido!

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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