Aquiles Gaitán
¡Desde arriba, hasta abajo!
Martes 14 de Abril de 2015
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No puede pasar de largo la sentencia de Obama a Peña Nieto, “habrá apoyo en la seguridad sólo si hay transparencia”; seguramente la eterna sonrisa del presidente quedó congelada y no pudo rodar, las propuestas políticas, los intereses del libre comercio, la terrible emigración, las oportunidades de inversión, las reformas estructurales, pírricas victorias de la confabulación para el infortunio, quedaron sujetas a la transparencia, sí, esa que no se da por decreto alguno, sino se contagia por el simple y sencillo mecanismo de predicar con el ejemplo; consecuentemente la tecnología de punta, los drones, los helicópteros artillados, los poderosos escáneres rastreadores de llamadas telefónicas y transferencias internacionales, el uso de satélites militares, la asesoría técnica, etcétera, estarán condicionados a la honestidad, a la coherencia, a las cuentas claras, no sólo de funcionarios de la administración federal, sino de todos los estados y municipios; no olvidemos que en Iguala, Guerrero, terminó la Guerra de Independencia con el Plan de Iguala y dio comienzo esta nueva guerra de la que se hace eco Obama, con el plan de Ayotzinapa fraguado por un presidente municipal paradigma de la corrupción, de la delincuencia y la opacidad, tal vez sus cuentas públicas estén correctas, pero es un asesino que con sus decisiones terminó con la vida de 43 muchachos y puso al descubrimiento la terrible asociación entre el poder público y la delincuencia, que desató la tormenta política más devastadora, que cimbró las conciencias de los mexicanos y vapuleó el barco del gobierno federal que por momentos perdió el timón y que perdió la confianza y la credibilidad, al que hoy, un presidente extranjero le señala la puerta que no encuentran, la puerta para salir de la crisis que se llama transparencia, esa que implica dejar pasar la luz que permite ver lo que hay adentro y lo que hay adentro ¡espanta!; ¡son tantas manos! ¡Son tantas conductas! Tantas dependencias federales, estatales y municipales que Peña Nieto se quedará sin el apoyo de Obama, pues la transparencia está tan cerca como cualquier estrella que vemos en el firmamento, es decir, a una distancia medida en años luz.
Hoy y aquí, al fragor de las campañas políticas que pregonan las ideologías, en todas partes se pide lo mismo, la seguridad se ha vuelto la condición sin la cual no saldremos de la cueva, se pide, se promete, se condiciona, se exige, pero la mata sigue dando sus frutos, ¿acaso no se pueden frenar los atracos de los policías? El mando único evidentemente lesiona al municipio libre igual que los autodefensas, ¿y quién conduce la estrategia de seguridad? ¿Cómo se evalúa? La voz del pueblo, vox populi dixit, sigue contando historias de atropellos y extorsiones, ¡nadie denuncia! Por miedo y desconfianza en este espiral sin fin que nos conduce al infinito, a la nada, a la barbarie y al subdesarrollo.
Poner orden es lo más sensato, eso implica seguridad y transparencia, pero hay que decirlo y comprometerse para hacer de Michoacán un estado libre y soberano y hacer que prevalezca en sus 113 municipios, el municipio libre, con autonomía y autoridades comprometidas con la honestidad ¿y si no qué? ¿Juicio político? ¿El juicio de la historia? Esos juicios son como el día del juicio, son subjetivos, se requieren juicios reales, que sirvan como ejemplo de lo que no debe ser; ¿debemos 30 mil millones? Pues ya ven, es el costo de adelantar el futuro y vayan pagando en módicas mensualidades, porque ahí está todo, lo que entró se gastó y ¡háganle como quieran! Pues en esa oscuridad no penetra la luz.
Parecen lejanos los tiempos en que se hablaba de la lucha de clases, del proletariado, la burguesía y clase media que se creía condenada a desaparecer, hoy, la correlación de la lucha de clases ha cambiado, el proletariado no tiene conciencia de clase, los obreros y los campesinos asalariados han sido desplazados por empleados asalariados, que administran procesos automatizados, por burócratas que al amparo de condiciones generales de trabajo o contratos colectivos tienen al patrón maniatado, ¿aquí no aplica la transparencia? La movilidad de la clase media hacia la pequeña burguesía y la gran depauperización del proletariado que tiene a millones en la miseria, nos ofrece un panorama preocupante, lejos del optimismo campañero y de mensajes triunfalistas.
La situación que viven los desempleados tal parece que a nadie le preocupa, como a nadie le preocupa ni la pobreza, ni la desigualdad, ni la economía subterránea que no paga impuestos, ni Seguro Social, ni renta en los mercados, ni derecho de piso al municipio en los tianguis, al arbitrio de liderzuelos chantajistas, preocupa por encima de todo, la seguridad y la inseguridad, policías y ladrones, delincuentes de todo tipo, ahora con el aderezo de la corrupción y lo contrario, la transparencia; ahora sí que estamos jodidos, ya éramos muchos parió la abuela; Obama puso el dedo en la llaga, que no por eso dejará de ser llaga, simplemente seguirá supurando y como todas las llagas su aparición obedece a factores internos que tardan tiempo en curarse, aun con el remedio adecuado ¿y cuál será ese remedio? Los representantes del proletariado se mueven en helicópteros y montan caballos finos, ¿de dónde se haría de mulas Pedro?; con un avión nuevo, digno del sultán de Brunei, cualquiera visita a la reina de Inglaterra con gran séquito, se va a Australia de paseo o a Panamá a recibir línea, mientras los de Ayotizinapa siguen con la ilusión de encontrar vivos a sus hijos y los conflictos de interés se diluyen como la sal en el océano. ¿Será acaso la educación el remedio de nuestros males? ¿O es uno más de nuestros males? Si el Estado está mal, la educación del Estado es consecuencia de lo mismo y la salud pública y el transporte colectivo y la calidad de los servicios municipales y etcétera, etcétera, etcétera; estamos en la encrucijada que nos exige una definición; ser o no ser, diría Shakespeare, es el dilema, ¡desde arriba, hasta abajo!

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