Jerjes Aguirre Avellaneda
Para el debate por Michoacán
Algunos de los muchos pendientes
Viernes 24 de Abril de 2015
A- A A+

Derivados de su crisis total, los problemas por resolver en Michoacán son muchos. Algunas soluciones son del corto plazo, otras de plazos más largos. El punto de partida es la comprensión de la naturaleza de estos problemas y en este sentido, habrá que conocer la historia y la cultura michoacana, las maneras de ser, de hacer, pensar y sentir de los michoacanos, de cómo miran cuanto les rodea, en los tiempos pasados, presentes y futuros.
Sin embargo, hay también las condiciones para la improvisación, la retórica y la demagogia, igual que para el abuso y el enfoque que establece una diferencia entre un supuesto saber de privilegio y el otro privilegio de la ignorancia. Nada de eso, debe impedir hacer las cosas de manera distinta.
El reto inicial para los dedicados al pensamiento y los tomadores de decisiones, los intelectuales, políticos y funcionarios, consiste en conocer bien a Michoacán, sin quedarse en la superficie, sino en sus entrañas mismas. No basta que un candidato o gobernante conozca los procedimientos de la administración y la materia de su ocupación, sino el que sepan responder bien y pronto a las preguntas de por qué, para qué y a favor de quién dicen cumplir su cometido.
Tres son los puntos en los que podría iniciarse la recomposición michoacana: la participación ciudadana, el empoderamiento de los productores y trabajadores y la ejecución de nuevos conceptos y políticas públicas por parte del gobierno. Sólo para fines de análisis pueden separarse estos tres componentes.
Sobre la participación ciudadana, de la gente, en todos los asuntos que le conciernen, es un tema en el que existen amplias coincidencias. La dificultad se presenta particularmente cuando se abordan los cómo lograr esta participación y con qué amplitud.
En Michoacán se ha hablado mucho de la democracia participativa, como forma de avance democrático. La realidad muestra que este importante asunto sólo ha servido para “maquillar” en algunas áreas los mismos procedimientos autoritarios, sin ningún efecto sustantivo en los diferentes sectores de la sociedad. La demagogia sustituyó la atención real de las necesidades de ampliación democrática.
El carácter representativo de la democracia, que otorga a los ciudadanos el derecho de elegir a sus representantes, para que decidan y hagan en nombre de ellos, está agotando sus posibilidades y ha facilitado que partidos políticos y gobierno sean cada vez menos confiables y obligue a replantear el significado mismo de la política.
La participación ciudadana, comprometida y corresponsable, implica ciertamente la revisión de las estructuras y funcionamiento de los partidos y el gobierno, en tanto los ciudadanos necesitan establecer sus propias formas de organización para su participación permanente en las tareas de elegir y gobernar, en un sistema que identifique a todos con las metas de crecimiento y elevación de la calidad de vida.
Un sistema de participación que vaya de las encargaturas del Orden y las tenencias municipales, hasta una relación funcional con los ayuntamientos, las diferentes instancias del despacho gubernamental y los legisladores, en un esquema de complementariedad, que tendría la capacidad de potencializar el desarrollo y el bienestar de los michoacanos.
En cuanto el empoderamiento de los productores y trabajadores, debe partirse de su condición de desventaja en los procesos de generación y distribución de la riqueza. El repliegue económico del Estado dejó a unos y a otros expuestos al libre mercado, sin oportunidades para sobrevivir y mejorar, colocándolos en la pendiente del paulatino empobrecimiento. Productores y trabajadores demandan medios para trabajar en el campo y la ciudad, llenando los vacíos institucionales de apoyo, de los que antes disponían para producir y comercializar.
En el campo se retiró el crédito, la asistencia técnica, el suministro apropiado de insumos, los precios de garantía y las oportunidades agroindustriales. Ejidatarios, comuneros y minifundistas particulares, de pronto tuvieron que pedir prestado al acaparador y acudir al comerciante de agroquímicos en busca de consejos técnicos. La venta de parcelas y la emigración han tenido en el campo esta fuente de agobios campesinos.
Productores y trabajadores rurales pobres necesitan contar con mecanismos de ahorro y préstamo, para ahorrar y prestarse ellos mismos, producir sus propios insumos y disponer de su propia maquinaria y servicios de asistencia técnica y comercialización. No se trata de sueños, sino de voluntad política, revirtiendo las tendencias al aislamiento, con organizaciones económicas integradas de productores y trabajadores. Entre más aislados se encuentren los productores y trabajadores, más fácilmente serán devorados por el implacable mercado, que existe por la voracidad de algunos y la desorganización de los más.
Finalmente, Michoacán necesita políticas públicas y no políticas gubernamentales. En las políticas públicas entran todos, en las políticas gubernamentales entra sólo el gobierno. Si por política se entiende la voluntad colectiva, entonces habría que señalar los objetivos y los medios para alcanzarlos.
En consecuencia, podría convenirse que en las condiciones de desequilibrio y debilitamiento de la armonía en la sociedad michoacana, de enormes desigualdades y pobreza, que tiene manifestaciones diversas, desde el desamparo absoluto hasta la delincuencia y la violencia, el gran objetivo de todo gobierno consiste en restablecer la convivencia en términos de respeto, confianza y paz. Los medios serían el desarrollo, la inversión, el empleo, la equidad y la ampliación sistemática de las oportunidades para vivir. Lo cierto es que no se puede vivir desconfiando de todo y de todos.
El medio fundamental consistiría en hacer concurrir, compartiendo los propósitos, a todos los sectores, económicos, sociales y políticos, en un gran pacto para el avance y el bienestar. La función del gobierno tendría que consistir en coordinar, alentar y apoyar la participación de los sectores con debilidad, para el despliegue de su potencial, asumiendo la tarea de constituir el sector social de la economía michoacana, a partir de lo que existe y deba crearse, con visiones alejadas del simple “changarro”.
El gobierno tiene que atenerse a la realidad y sus exigencias, omitiendo calificativos lanzados con la intención de lograr que lo que hace, profundice las desigualdades en lugar de corregirlas. El gran problema consiste en que Michoacán no puede ni debe confiar en los impulsos externos, se deben aprovechar cuando estén disponibles, pero los factores de los grandes cambios se encuentran hacia el interior, están representados por los cuatro millones y medio de michoacanos.
Resulta evidente que la estructura administrativa del gobierno, como se encuentra ahora, ha dejado de ser funcional. Sigue siendo la estructura centralizada que corresponde a las prácticas del viejo autoritarismo que margina la participación ciudadana. En sus componentes y funcionalidad, la organización del gobierno es cara e ineficiente. Se requiere de un gobierno que responda a objetivos y no que los objetivos respondan a los requerimientos del gobierno.
Un gobierno con los ciudadanos tiene que ser forzosamente eficiente, honrado y transparente. No que lo parezca, sino que lo sea a juicio de todos. Sólo superficialmente se ha hecho referencia a la moral pública. No obstante, ningún gobierno ha practicado un código de ética, que sirva de referencia para calificar en esta perspectiva, al poder y a los funcionarios públicos, definiendo con claridad lo que es público y lo que es privado. Es tiempo de comenzar por otorgarle a la ética la fuerza necesaria de cohesión entre pueblo y gobierno, como condición, certeza y voluntad de los grandes cambios.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

El inicio de una nueva historia

¿Podrá transformarse el PRI?

Lo viejo y lo nuevo en la democracia mexicana

Recordando a Carlos Marx

Candidatos: entre lo pequeño y lo grande

La nueva realidad migratoria

¿Alguien recuerda a los jornaleros agrícolas?

Elecciones y necesidades de cambio

El futuro que queremos que suceda

Corrupción, discrecionalidad, gabinetes

Política: la convicción contra la creencia

Meade y los nuevos tiempos del PRI

Morena, “el peligro para México” y el proyecto de nación

¡El grito desesperado de la ideología!

En el año que comienza, tiempos para cambiar

Enajenación, ciudadanos y política

Fenómenos nuevos en la democracia mexicana

Clase política y elecciones

Diferencias sociales y elecciones

Las ideas y los intelectuales en la política

Hacia una tipología de candidatos

¿Todo para el mercado o todo para el Estado?

Los mexicanos: ¿por qué luchar?

Las Zonas Economicas Especiales y el desarrollo regional

En política: los jefes y los líderes

¿Por cuál camino: derecha o izquierda?

Pobreza estructural, el tener y el hacer

En marcha, Frente Amplio Democrático… ¿contra quién?

Cuando gana el PRI, ¿gana México?

La globalización en crisis

Reflexiones sobre México y el mundo

¡El Balsas se seca, la población también!

Democracia y cultura

¿Frente anti PRI o anti López Orador?

Resolver los problemas de fondo

Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas

La fuerza histórica de la comunidad indígena

Gobernadores ladrones

Efervescencia y preparativos políticos

Zapata, ¿individuo o comunidad?

Algunas referencias de la izquierda mexicana

¿Hay todavia izquierdas y derechas?

La lectura de las realidades políticas

México, el vacío de liderazgos

¿Oponer el sueño mexicano al sueño americano?

¡Para el debate por Michoacán!

Acelerando los tiempos políticos

En memoria del doctor Robles Garnica

Sin titubeos, la ZEE de Lázaro Cárdenas debe establecerse

En 2017: la difícil construcción del futuro

Corrupción y legitimidad política

Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”

En su aniversario: Revolución muerta, principios vivos

Ante el fenómeno Trump, lo necesario y a tiempo

¡Para el debate por Michoacán!

¿Todavía sirven los líderes?

Hacia el Centenario de la Constitución

Morelos: el pasado desde el presente

Presupuesto, austeridad y confianza

El Informe: lo dicho y lo no dicho

En la unidad de la izquierda, ¿cuál proyecto?

Violencia estructural, soluciones estructurales

Plan de Desarrollo, intenciones y realidad

CNC michoacana: renovación de liderazgos

En busca de la equidad

Migración michoacana, entre la forma y el fondo

¡Como son los candidatos es la democracia!

¿Se puede reformar la cultura?

(¿) Demostrar que el PRI está de pie (?)

La ZEE de Lázaro Cárdenas: enfoque regional y desarrollo territorial

En estos tiempos: ¿desarrollo o decadencia democrática?

La ZEE de Lázaro Cárdenas: el desarrollo compartido

Los modelos de análisis político y 2018

La ZEE de Lázaro Cárdenas: entre la idea y la realidad posible

Repensar la cultura y el desarrollo

Entre la demagogia, los medios y la insatisfacción democrática

Creencias y cambio de creencias

Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial

Relevos en la CNC michoacana

La clase empresarial michoacana

Aniversario: el modelo zapatista de lucha

Silva Tejeda: ¿Nuevo líder, nuevo PRI?

¡Para el Debate por Michoacán!

Desocupación y empleos emergentes

Remesas y problema migrante

Para entender la sociedad: ¿Sirve la teoría?

Absurdos sin corrección del campo michoacano

El Papa, los problemas y las soluciones

El ejido: Entre la ignorancia y la mala fe (Cuarta parte)

El ejido: el más grande despojo de la historia (Tercera parte)

El campo michoacano: Diez temas pendientes Segunda parte

Lo hecho y no hecho en el campo michoacano (primera parte)

Lo nuevo en el campo michoacano

Gobierno, presupuesto y política

Poder, plan, desarrollo y modelo

Foros de Consulta y Plan de Desarrollo

La costumbre de vivir con violencia

Revolución Mexicana hoy, frustraciones y hartazgos

Las Truchas, frustraciones y posibilidades

Belisario Domínguez ennobleció a la patria

Plan de Desarrollo, método y compromiso

Año difícil: presupuesto 2016

Zonas Económicas Especiales y regiones pobres de Michoacán

El nuevo comienzo, sólo con pueblo y gobierno

¿Es posible un gobierno sin mitos?

El reto de organizar al pequeño productor rural

Secretaría para la ciencia y la tecnología

Nueva administración para nuevo gobierno

Nuevas visiones para los nuevos ayuntamientos

Por un equipo de gobierno sin vicios y con rumbo

En el PRI, ¿sólo cambio de dirigentes?

La pobreza, organización y nueva cultura

La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?

Cuba-Estados Unidos; una nueva historia

Los michoacanos, principio y fin del desarrollo

¿Es posible un programa del nuevo gobierno?

¿Organización política y candidaturas independientes?

¿Las mayorías nunca se equivocan?

La Tierra Caliente de Huetamo

Darle rumbo al campo

Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones

Los debates y la cultura política

Algunos de los muchos pendientes

Campañas: agotamiento de los viejos proselitismos

El vacío de liderazgos

Elecciones 2015: ¿para creer en la democracia?

¡Para el debate por Michoacán!