Aquiles Gaitán
La vaca sin leche
Martes 28 de Abril de 2015
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El destino trágico de Michoacán se puede vislumbrar en este tibio amanecer primaveral; el todavía lejano 7 de junio decidiremos quiénes son los pastores de un rebaño asediado por lobos y perros guardianes con igual avidez. El afán de protagonismo marca el curso del proselitismo, la magnificación de aciertos y defectos, la exaltación desmedida de las personas, la aclamación de grito a cuello, la vanagloria, la promesa tras promesa, la demagogia pura, se olvidan de los principios que sustentan a los partidos, se olvidan que los ciudadanos piensan y pueden identificar la comedia, la farsa o la tragedia, más esta última porque la están viviendo en carne propia. Nadie dice que luchemos por una sociedad más justa, nadie se compromete con la historia, con los principios de Morelos, de Juárez, de la propia Constitución Mexicana, ¿o lo debemos dar por sabido?, pues no, porque la gama es amplia y los aspirantes no tienen ni la más remota idea de lo que es eso, importa la promesa, ¡habrá tractores! ¡Habrá más tierras de riego! ¡Habrá de todo y para todos, inversión, empleo, honestidad, transparencia, seguridad, lo único que no habrá será dinero, todo lo demás sí!, pero condenado en sus alcances por la inopia en la que nos dejaron los irresponsables que gastaron irresponsablemente.
Sin duda, hemos perdido la fe, sin esa virtud, no podemos recuperar lo perdido, la única fe que se puede aceptar es una fe de erratas de la administración pública, formulada y ejecutada por profesionales de la administración pública, no por amateurs de la administración pública provenientes de los despachos de análisis financiero o de contabilidades de comerciantes, por profesionales que saben cómo se administra un país, un estado, un municipio y no van a transigir, ni a transar con grupos sociales de chantajistas que viven de presionar al estado; los ejemplos de Guerrero y Michoacán arrastrados por la violencia social y la delincuencial por igual, son ejemplos vivos de lo que no debe ser.
Las Escuelas Normales Rurales con todo y sus nobles fines, no pueden seguir así, el Estado les paga la casa y el sustento, los ciudadanos pagan los impuestos para que el Estado les mantenga la casa, el dormitorio, el comedor y les prepare académicamente, ¿para qué? O cambian, o cambian, de lo contario se quedarán sin nada. Los miles de maestros que asustan al estado a cada rato, ¿no tienen relación de trabajo?, ¿no tienen patrón?, ¿no son asalariados?, entonces para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo. Esto es un asunto de conciencia y convicción. Es cierto que la fortaleza de un estado se puede medir por su resistencia a las fuerzas que actúan en su contra, pero aquí, no son las clases sociales, son grupos sociales; estos caballos se están llevando el presupuesto entre las patas y ya sabemos que un hombre sin dinero no vale nada y un estado sin dinero ¡Tampoco!
La historia de la humanidad nos enseña que la violencia es necesaria para pasar de una sociedad a otra, pero estos no se plantean la toma del poder, se plantean el chantaje para lograr sus prestaciones; la historia también nos enseña que los que se benefician son los representantes que les dan las migajas a los representados.
No pretendo en un artículo resumir y menos discutir un modelo de estado o de país, o si las ideas de Revolución Mexicana están aniquiladas, hablo del hoy y aquí, nuestras penas y penurias, de nuestras ilusiones rotas por la chusma anarquista y la tierracalenteña, que lejos de aportar soluciones, aporta problemas, aporta inestabilidad y hace luz para darnos cuenta de la fragilidad política del estado. La historia se repite; o el Estado adopta su papel o se cambia por otro, no por otros actores, ¡no!, por otro escenario y otra obra, es decir, por un nuevo estado, el principio es el mismo, será el mismo, siempre será el mismo y el camino no es la democracia y menos ésta la partidocracia en que vivimos, cuyos gastos de tramoya los paga el presupuesto federal como un programa más de la burocracia y el sistema policiaco en el que nos debatimos; viene a mi memoria la imagen inmortal de los versos iniciales de “El cementerio marino”, de Paul Valery: “Ese techo tranquilo campo de palomas, palpita entre los pinos y las tumbas, el meridiano sol hace de fuego, la mar, la mar siempre comenzando…”, así nosotros como el mar de Valery, ¡siempre comenzando!, como si no hubiera historia, como si el mar no existiera.
La seguridad, justicia, empleo, igualdad, fraternidad, respeto a los municipios, no se puede dar si el Estado no funciona, más aún si estamos aislados, dejados a nuestra suerte, porque nadie viene, ni ha venido, ni vendrá a resolver nuestros problemas. Cuando se pidió ayuda al gobierno federal, nos la dieron vía el comisionado y ya vimos, estamos todavía padeciendo la ayuda de los usurpadores.
Somos un silo que almacena la cosecha, la riqueza del estado de Michoacán, a ese silo han entrado roedores y habrá que fumigar o soltar gatos; sus colas se ven formadas en hilera, duermen plácidamente pues son dueños de la situación; ¡es hora de actuar! De que el destino de Michoacán esté en manos de los michoacanos, y los que tomen las decisiones, no busquen la inmortalidad, ni adelantar el futuro, que busquen y consoliden la seguridad, la justicia, el empleo, la igualdad, la fraternidad y el respeto a los municipios. Es hora de destetar a los becerros, separarlos de la ubre generosa, pues ya la vaca no tiene leche.

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