Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
El ombudsman
Miércoles 6 de Mayo de 2015
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El ombudsman o denominación equivalente que recibe la institución en los distintos países del mundo como defensoría del pueblo, Procuraduría de los Derechos Humanos, defensoría de los habitantes, o bien como se le denomina en México, presidente de la Comisión Nacional o Estatal de los Derechos Humanos; salvo Guanajuato, en México, que continúa siendo una Procuraduría de la Defensa de los Derechos Humanos, es uno de los fenómenos jurídico-políticos más notable de los últimos años, cuando menos después de la Segunda Guerra Mundial.
Nacida formalmente en Suecia, en 1713, cuando el rey Carlos XII de Suecia estableció la institución para el control a los funcionarios de su gobierno en su ausencia. Ya a principios del siglo XIX se le delimitó con el nombre de ombudsman (justitie-ombudsman) quien era independiente del gobierno, encargado de la protección de los ciudadanos en contra de los actos de la administración pública.
Pero hoy, constituye un ejemplo de universalismo puesto que se ha adaptado a sistemas políticos parlamentarios y presidencialistas; hoy, advertimos que la institución que nos convoca es una realidad en países de América, Europa, Asia, África, Australia y Oceanía destacándose, en particular, en países de América Latina.
En México, como en América Latina, el ombudsman no es debe ser un lujo; es una figura fundamental que permite coadyuvar en la atención de las violaciones de los derechos humanos de la población, contra actos de autoridad de los servidores públicos.
En un primer momento el ombudsman tuvo como finalidad en el modelo sueco de atender la mala administración del poder público, pero hoy lo entendemos y por qué esa función le ha sido asignada por el Estado en su marco normativo, como un defensor y protector de los derechos humanos de la población, por ello es necesaria su presencia.
Pero cuáles tendrían que ser las características de un ombudsman (personal o institucional) para impulsar un programa que en verdad proteja y defienda los derechos humanos de la población:
Una importante consideración desde el punto de vista de un ombudsman institucional, es la independencia que debe tener de los poderes públicos y la autonomía suficiente para organizarse internamente, sin recibir instrucciones o “línea”; esto es no ser cooptado por el poder, o representar el interés del poder.
Que exista una representación global y de conjunto de las minorías sociales; reconoce de sus problemáticas y coadyuva a superarlas en la defensa y protección de sus derechos humanos.
Que los trámites administrativos sean los suficientemente ágiles, sencillos y amigables para que se rescate la cultura de la denuncia; pero también que se promueva la cultura de la legalidad y de la transparencia y rendición de cuentas de cara a la sociedad y a los órganos gubernamentales que le mandata la ley.
Se requiere de ir avanzando en hacer coactivas las resoluciones de los órganos autónomos; por lo que habría que considerar que un ombudsman tendría que impulsar con fuerza una posición técnica, pero no política del organismo.
Un órgano autónomo no puede ser una figura cosmética o estética sino un ente público autónomo serio y objetivo, que defiende y protege derechos humanos de la población.
Un ombudsman debe comprender que no es un órgano de gobierno, no está al servicio del gobierno, sino que es una institución del Estado, creada para la atención de los derechos humanos de la población.
Un ombudsman debe ser asertivo, debe utilizar como virtud la prudencia, la templanza, actuar con firmeza, pero al mismo tiempo con humildad frente a lo que representa, no puede ser entendida su función como un acto de complacencia o de vil convivencia con el poder.
La posición del ombudsman debe ser positiva, por ello, debe impulsar una colaboración crítica de la administración pública, debe hacer y presentar propuestas. Debe proponer para construir y no debe destruir sin propuestas viables y certeras a favor de la población.
El ombudsman debe ser consciente de su posición y no perder piso, no puede sustituir a los órganos y procedimientos de control, ni ir más allá de sus facultades y mandatos de ley.
El ombudsman debe ser mediador, debe utilizar el diálogo, su posición debe dar para la conciliación y/o la mediación, la recomendación debe ser el último paso para la solución de un problema.
El ombudsman debe escuchar con atención y respeto y ayudar a la solución de los problemas particulares planteados por los quejosos; no puede olvidar que esos problemas son síntomas o causas, seguramente más complejas, a lo cual hay que coadyuvar en su solución.
El ombudsman debe tener desarrollado un profundo sentido de la solidaridad y estar imbuido de un singular humanismo ya que quienes acuden a éste lo hacen con la esperanza de ser escuchados, de ser atendidos y que su reclamo pueda ser solucionado.
El ombudsman debe actuar de oficio; no debe esperar que se movilice sólo una vez recibidas las quejas individuales sino que debe ir en búsqueda de problemas, violaciones y abusos a los derechos individuales en sectores de personas que sufren alguna violación de sus derechos por cuestiones de servicios públicos en distintos puntos de servicios, como escuelas, hospitales, albergues, centros de reinserción social, etcétera.
El ombudsman debe conocer la administración pública, sus normas, usos, costumbres, criterios de aplicación, sus instituciones, la manera de operar, sus ideologías, y con ello debe ganarse el respeto del gobierno.
El ombudsman debe también mantener una sólida alianza con los medios de comunicación, para impulsar la creación y desarrollo de la conciencia social.
Cuál es el perfil del ombudsman que requerimos en Michoacán, cuál es el perfil que la población necesita para hacer que los derechos humanos en Michoacán se cumplan ya y ahora.
Usted, ¿qué opina estimado lector?

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