Jerjes Aguirre Avellaneda
Para el debate por Michoacán
Los debates y la cultura política
Jueves 7 de Mayo de 2015
A- A A+

Frente a la cultura del autoritarismo, formada durante 500 años en la historia de México, la cultura democrática apenas comienza a formarse, a partir del ensayo y el error, de avance, pero también de grandes desencantos y frustraciones, reflejadas en el desprestigio de la política y de quienes la practican, los partidos y los políticos.
Primero fue la voluntad real española, impuesta a los mexicanos a través de sus virreyes. Después la voluntad de los dictadores y finalmente, la voluntad irrebatible del presidente de la República. Apenas en el último cuarto del siglo XX, pudo abrirse paso la lucha por la transición hacia la democracia, la alternancia en las funciones de poder y el predominio de los ciudadanos en los procesos electorales.
Sin embargo, la democracia mexicana tiene todavía grandes pendientes en la formación de una nueva cultura política. Ahora se puede criticar abiertamente al presidente de la República y a los altos funcionarios federales, también a los gobernadores y presidentes municipales, si bien los términos de la crítica carecen de contenidos que revelen la presencia de un sistema de conocimientos, de creencias y de valores relacionados con los fundamentos de la política. Se critica a personas, en sus virtudes y defectos, en sus aciertos y errores, pero pocas veces en lo que representan, en las causas de fondo que han producido precisamente, esos efectos.
Por otra parte, la desconfianza apareció y se hizo extensiva. Se suponía que la democracia permitiría solucionar los grandes problemas de desigualdad social y no ocurrió así. Se suponía igualmente que los partidos políticos serían los instrumentos para la selección de los mejores ciudadanos para hacerse merecedores de la representación social y no ocurrió así. Finalmente, se suponía que los políticos serían un ejemplo de virtudes y no fue así, sino todo lo contrario en la mayoría de los casos. La desconfianza ciudadana prevaleciente, muestra mucho de lo que debería corregirse y mucho de lo que falta por construir.
En cuanto a las llamados “debates”, constituyen una expresión concreta del nivel en el que se encuentra la construcción de una nueva cultura política, especialmente en Michoacán, donde en el curso del siglo pasado pudo lograrse el reconocimiento de una sociedad “con un alto nivel de politización”, como cualidad difícilmente sostenible en los días que transcurren.
El Código Electoral de Michoacán establece, en su artículo 172, la organización de los debates obligatorios entre los candidatos a gobernador del estado y la posibilidad de su celebración entre candidatos a diputados y ayuntamientos. El objetivo de estos debates, consiste en “dar a conocer los perfiles de los candidatos y sus propuestas de gobierno”.
Por tanto, en cumplimiento de las disposiciones legales, el pasado miércoles 29 de abril fue celebrado el primer debate entre seis candidatos a gobernador de Michoacán, utilizando un rígido formato que terminó por frustrar las expectativas que sobre el evento se tenían. Al final, predominó el criterio de la “rentabilidad electoral”, por encima de las “propuestas de gobierno”.
Se sabe que un debate tiene como característica esencial la confrontación entre dos posiciones opuestas o al menos claramente diferenciadas, respecto de un tema determinado, que en este caso son los problemas y las soluciones de Michoacán. El debate es un ejemplo claro del modelo lógico de la tesis, la antítesis y la conclusión. En consecuencia, podría decirse, a partir de sus resultados, que en el pasado debate no hubo temas en torno a los cuales se hubieran formulado tesis, antítesis y conclusiones. Se habló de todo, porque en la estructura del debate prevaleció la forma en lugar de los contenidos, a pesar de que la ley obliga expresamente al IEM a regular los “temas sobre los que versará el debate”. Respecto de las conclusiones finales ni una sola palabra.
En última instancia, el antecedente del primer debate es una experiencia útil en la programación del segundo, previsto para el 20 de mayo, donde más que la rentabilidad para los partidos, tendría que prevalecer el interés de los ciudadanos por la información que permita comprender las diferencias entre las alternativas electorales y su significado en términos individuales y colectivos, para elevar la calidad de vida de una familia y de la sociedad michoacana en su conjunto.
Valdría la pena conocer lo que piensan los candidatos sobre las posibilidades de poner en marcha programas que no mitiguen la pobreza, sino que la eliminen, para la creación de empleos, explicando las razones para reducir la función del gobierno al simple aliento de la inversión privada y la viabilidad para establecer compromisos con el sector empresarial michoacano, puntuales, medibles y verificables. Para el campo, lo que piensan hacer respecto a las formas de propiedad social sobre la tierra, particularmente el ejido y la comunidad y los crecientes procesos de proletarización rural y urbana. Igual sobre un programa de fomento cooperativo y la creación de un vigoroso sector social de la economía michoacana. Sobre la necesidad de impulsar un nuevo federalismo y evaluar la actual organización política municipal, otorgando prioridad al desarrollo regional con enfoque territorial, entre otros tantos temas.
Lo que es esencial en los debates consiste en dejar de comprenderlos como simples actos de campaña, para convertirlos en oportunidad de avance en la definición de estrategias y programas para el desarrollo compartido de Michoacán, en la diversidad y confrontación de opiniones e intereses que el debate proporciona cuando se respetan sus características. De este modo, ciertamente se construye una nueva cultura política, cancelando en definitiva lo que tienen de incongruencia y simulación.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

¿Alguien recuerda a los jornaleros agrícolas?

Elecciones y necesidades de cambio

El futuro que queremos que suceda

Corrupción, discrecionalidad, gabinetes

Política: la convicción contra la creencia

Meade y los nuevos tiempos del PRI

Morena, “el peligro para México” y el proyecto de nación

¡El grito desesperado de la ideología!

En el año que comienza, tiempos para cambiar

Enajenación, ciudadanos y política

Fenómenos nuevos en la democracia mexicana

Clase política y elecciones

Diferencias sociales y elecciones

Las ideas y los intelectuales en la política

Hacia una tipología de candidatos

¿Todo para el mercado o todo para el Estado?

Los mexicanos: ¿por qué luchar?

Las Zonas Economicas Especiales y el desarrollo regional

En política: los jefes y los líderes

¿Por cuál camino: derecha o izquierda?

Pobreza estructural, el tener y el hacer

En marcha, Frente Amplio Democrático… ¿contra quién?

Cuando gana el PRI, ¿gana México?

La globalización en crisis

Reflexiones sobre México y el mundo

¡El Balsas se seca, la población también!

Democracia y cultura

¿Frente anti PRI o anti López Orador?

Resolver los problemas de fondo

Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas

La fuerza histórica de la comunidad indígena

Gobernadores ladrones

Efervescencia y preparativos políticos

Zapata, ¿individuo o comunidad?

Algunas referencias de la izquierda mexicana

¿Hay todavia izquierdas y derechas?

La lectura de las realidades políticas

México, el vacío de liderazgos

¿Oponer el sueño mexicano al sueño americano?

¡Para el debate por Michoacán!

Acelerando los tiempos políticos

En memoria del doctor Robles Garnica

Sin titubeos, la ZEE de Lázaro Cárdenas debe establecerse

En 2017: la difícil construcción del futuro

Corrupción y legitimidad política

Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”

En su aniversario: Revolución muerta, principios vivos

Ante el fenómeno Trump, lo necesario y a tiempo

¡Para el debate por Michoacán!

¿Todavía sirven los líderes?

Hacia el Centenario de la Constitución

Morelos: el pasado desde el presente

Presupuesto, austeridad y confianza

El Informe: lo dicho y lo no dicho

En la unidad de la izquierda, ¿cuál proyecto?

Violencia estructural, soluciones estructurales

Plan de Desarrollo, intenciones y realidad

CNC michoacana: renovación de liderazgos

En busca de la equidad

Migración michoacana, entre la forma y el fondo

¡Como son los candidatos es la democracia!

¿Se puede reformar la cultura?

(¿) Demostrar que el PRI está de pie (?)

La ZEE de Lázaro Cárdenas: enfoque regional y desarrollo territorial

En estos tiempos: ¿desarrollo o decadencia democrática?

La ZEE de Lázaro Cárdenas: el desarrollo compartido

Los modelos de análisis político y 2018

La ZEE de Lázaro Cárdenas: entre la idea y la realidad posible

Repensar la cultura y el desarrollo

Entre la demagogia, los medios y la insatisfacción democrática

Creencias y cambio de creencias

Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial

Relevos en la CNC michoacana

La clase empresarial michoacana

Aniversario: el modelo zapatista de lucha

Silva Tejeda: ¿Nuevo líder, nuevo PRI?

¡Para el Debate por Michoacán!

Desocupación y empleos emergentes

Remesas y problema migrante

Para entender la sociedad: ¿Sirve la teoría?

Absurdos sin corrección del campo michoacano

El Papa, los problemas y las soluciones

El ejido: Entre la ignorancia y la mala fe (Cuarta parte)

El ejido: el más grande despojo de la historia (Tercera parte)

El campo michoacano: Diez temas pendientes Segunda parte

Lo hecho y no hecho en el campo michoacano (primera parte)

Lo nuevo en el campo michoacano

Gobierno, presupuesto y política

Poder, plan, desarrollo y modelo

Foros de Consulta y Plan de Desarrollo

La costumbre de vivir con violencia

Revolución Mexicana hoy, frustraciones y hartazgos

Las Truchas, frustraciones y posibilidades

Belisario Domínguez ennobleció a la patria

Plan de Desarrollo, método y compromiso

Año difícil: presupuesto 2016

Zonas Económicas Especiales y regiones pobres de Michoacán

El nuevo comienzo, sólo con pueblo y gobierno

¿Es posible un gobierno sin mitos?

El reto de organizar al pequeño productor rural

Secretaría para la ciencia y la tecnología

Nueva administración para nuevo gobierno

Nuevas visiones para los nuevos ayuntamientos

Por un equipo de gobierno sin vicios y con rumbo

En el PRI, ¿sólo cambio de dirigentes?

La pobreza, organización y nueva cultura

La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?

Cuba-Estados Unidos; una nueva historia

Los michoacanos, principio y fin del desarrollo

¿Es posible un programa del nuevo gobierno?

¿Organización política y candidaturas independientes?

¿Las mayorías nunca se equivocan?

La Tierra Caliente de Huetamo

Darle rumbo al campo

Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones

Los debates y la cultura política

Algunos de los muchos pendientes

Campañas: agotamiento de los viejos proselitismos

El vacío de liderazgos

Elecciones 2015: ¿para creer en la democracia?

¡Para el debate por Michoacán!