Aquiles Gaitán
El día de la verdad
Lunes 11 de Mayo de 2015
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¿Volver a empezar?, tal vez sea una recurrencia, porque no hay nada nuevo bajo el sol, un juego de palabras que trata de proyectar una originalidad inexistente y de paso, ver de soslayo todo lo anterior; cada ciclo de gobierno tiene el sello personal del gobernante, sus colaboradores o secuaces según el caso; “El estilo personal de gobernar”, el libro de Gastón García Cantú en su momento definió un momento político del país con Luis Echeverría al mando, aquel demagogo de las frases famosas “que sólo los caminos queden sin sembrar”, “arriba y adelante”, ahí se analiza el concepto, ¡bueno! También el 2 de octubre y el 10 de junio, acciones que finalmente orientaron la vida de un pueblo; hoy y aquí, está en juego la orientación de la vida de los michoacanos en 113 municipios. “Poniendo orden, salimos adelante”; está claro el concepto y la intención, el problema es el ¿cómo? El método para poner orden en la SEP, en seguridad pública, en finanzas, en el medio ambiente, en el desarrollo urbano, etcétera, es tan amplio como la imaginación quiera que sea, pero debe partir de la premisa de la calidad, “hacer bien las cosas desde la primera vez”, ¿eso implica poner orden?, ¿o la calidad no importa?, es cierto, son frases políticas, pero marcan una tendencia o una política a seguir, que nos confunde, pues se alejan de la realidad y a la vez, se enfrentan a una realidad que no comprenden, que hay que deconstruir, por utilizar una palabra del léxico moderno, para poderla explicar. Esa deconstrucción en términos contables se llama auditoría, con sus tres vertientes, financiera, administrativa y operacional, a partir de los resultados de esa revisión, se podrá poner orden por aquí, por allá, o acullá. Es el viejo concepto de la “imaginación justa”, que parte precisamente de la realidad y nos aleja de la fantasía y lo arbitrario. “Un gobierno de verdad”; ¿qué no son de verdad? ¿Son de a mentiritas? ¡Claro!, hay gobiernos de simuladores, de mentirosos, de demagogos, de transición, de los que dicen que a Michoacán le va a ir muy bien, los hay buenos, legítimos, malos, usurpadores, regulares, los hay de delincuentes y los hay de hombres extraordinarios, será pues ¿un gobierno de verdad el que se conduzca con la verdad? La verdad es una cosa y lo verdadero es otra; me hubiera gustado un gobierno verdadero, que implica actuar conforme a la verdad, real y efectivo, sincero y veraz; porque de verdades a verdades hay muchas verdades, las hay hasta a medias, hay quien las jura y falta al juramento, las hay científicas, jurídicas, filosóficas, hay la verdad que todos tenemos y hay la verdad que buscamos por compromiso contraído con nosotros mismos, esté con quien esté.
Prendamos pues la mecha al coctel molotov de “poner orden”, “volver a empezar” y “un gobierno de verdad”, para incendiar el mundo, para borrar el pizarrón y plantear el problema, desarrollarlo y encontrar la solución; que la cogitación no nos abandone y podamos encontrar el tono y el ritmo en las palabras y el discurso y en un acto de sublime coherencia, lo llevemos a los hechos. En el fondo hay coincidencias, el método es la divergencia, los orígenes y las ideologías son la diferencia, los vituperios, el común denominador. Cada partido vive en sus contradicciones y circunstancias, las minorías que en este momento están en las directivas, las que dedo en mano definieron las candidaturas, no representan legítimamente a todos los miembros de los partidos, los partidos siempre, históricamente, están divididos en sectores o grupos que se alían entre sí o se enfrentan por las directivas; hablemos con la verdad hoy que ha sido invocada, nuestros candidatos en su mayoría, hablo de todos los partidos, no son producto de la democracia interna, los militantes no deciden. ¿Cómo es posible que haya candidatos evidentemente corruptos o ligados a grupos con tendencias delincuenciales? ¿Cómo es posible que por obra y gracia de las cuotas de género se postulen personas salidas como los hongos? Y como los hongos también las hay venenosas. Los mismos abanderados de los partidos a la gubernatura, al interior de sus partidos, enfrentan el “fuego amigo”, los tránsfugas son una evidencia, pero no hay que olvidar que la ropa sucia se lava en casa, que los insultos son boomerangs y que en la casa del jabonero, el que no cae, resbala.
Es hasta triste ver y escuchar las hachas que hacen leña del árbol caído; cuando se deja la administración pública en manos inexpertas, cuando se gasta irresponsablemente, cuando el miedo constriñe las glándulas genitales, cuando el poder lo ejercen los poderes fácticos, la mesa y la desgracia están servidas.
Entre un amigo y un palero ¿usted en quién confiaría?, lo mismo pensará Peña Nieto, no tenga usted duda, pero hoy el fiel de la balanza, no inclina el resultado, el resultado electoral lo dará la organización, quien esté mejor organizado dominará a los que estén menos organizados; el espectáculo cotidiano, el desenfreno, el frenesí, la continua actividad de la campaña que artificiosamente reflejan los periódicos y canales de radio y TV, todos van orientados al bienestar del pueblo michoacano, cada cual por su camino; los análisis comparativos, de gobiernos anteriores están invariablemente en la orden del día, se ponen en relieve los errores, nada más los errores, con el afán de llevar agua a sus molinos y crear antipatías; en la vulgaridad sin par, en el pantano, se han confundido los políticos y los malhechores.
Lejos de una invitación a construir un nuevo Michoacán se debe hacer una incitación a construir entre todos, un nuevo Michoacán; hoy son los votos y hay que ir por ellos con razones y propuestas ante la sociedad y las organizaciones sociales, pero ¿Dónde están las organizaciones sociales? Fuera de los sindicatos beligerantes, las cámaras que aglutinan a los dueños de los medios de producción, los transportistas, uniones de vendedores y algunos ejidos, las organizaciones sociales no existen más allá del conflicto o de sus intereses. La base sectorial de los partidos está dispersa, su fortaleza son los seccionales y ahí está la pelea, casa por casa, rancho a rancho, pueblo a pueblo, colonia por colonia, es decir, Michoacán como unidad geográfica convertido en unidad política ¿Cómo lograr canalizar la energía de las organizaciones sociales para cambiar, para bien a Michoacán?, ya se vio que con pesos y centavos, no hay dinero que alcance, pues cada vez quieren más y más o tapan las carreteras, hacen plantón, o manchan con pintas y desmadre, ¿Cómo poner orden? Si no es con el rigor de la ley, ¿o para qué son las leyes?; si no es a través de la ideología ¿entonces cómo nos identificamos con un partido? Con un candidato, ¿por su linda cara? ¿Con muchachas sonrientes muy bien peinadas?; no estoy tratado de explicar lo inexplicable, estoy tratado de explicarme la realidad en el contexto de la coherencia de cómo lograr en esta democracia subsidiada, vilipendiada, manipulada, ultrajada hasta la saciedad, la coexistencia de los contrarios; la democracia en este momento es un río caudaloso que por momentos está en el remanso, que por momento baja atropellado, que tienen remolinos que avientan la basura a las orillas, que corre sin cesar y va limpiando sus aguas hasta llegar a su destino el 7 de junio, el día de la verdad.

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