Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Corrupción, ¿problema cultural o institucional?
Miércoles 13 de Mayo de 2015
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La candidata a la alcaldía de Chilpancingo propuso fusilar a los corruptos, mientras Enrique Peña Nieto insiste en que la corrupción es un problema cultural. En ambos casos no sólo la apreciación es errónea, por decir lo menos, sino distractora y perversa, pues pretende trasladar el problema a otros ámbitos.
Matando corruptos no se resuelve la corrupción. Parafraseando lo de muerto el perro se acabó la rabia, no resuelve absolutamente nada. Solamente se pretende un efecto mediático que resultaría en un delito, si es que la candidata de Chilpancingo no está enterada de que la pena de muerte está prohibida en México. Y esperemos así siga.
El presidente de la República tiene pésimos asesores; suponen que trasladando a los usos, costumbres y tradiciones, es decir, a algunos ámbitos de la cultura, el problema de la corrupción, los gobiernos, las élites políticas y económicas, la estructura institucional, están a salvo. Problema cultural, afirma, pues las instituciones son etéreas y límpidas.
Craso error de perspectiva, percepción, analítico y conceptual. Ni matando a los corruptos y menos suponiendo que la corrupción tenga raíces culturales, se aclara y resuelve el problema. Si el presidente de la República lee poco y confunde autores y obras es grave, pero sus asesores son realmente una tragedia. Por eso nos estamos hundiendo.
Estas suposiciones son parte de la tragedia neoliberal. El neoliberalismo, como ideología política transmutada en paradigma económico, donde la supuesta mano invisible del mercado lo regula todo, promueve prácticas políticas y económicas que le vienen bien a las estructuras burocráticas gubernamentales y sus élites corruptas.
Desde la lógica punitiva, fusilar a un funcionario público por corrupto podría inhibir a otros de andar en corruptelas, pero la pervivencia de una estructura institucional férreamente controlada por élites políticas y económicas cuyas prácticas políticas y económicas corruptas la definen, no acaba con el problema, lo justifica y minimiza.
Igualmente, suponer que es un problema cultural, es decir, que forma parte de usos, costumbres, tradiciones y estructuras sociales y económicas de una determinada sociedad, es pretender que la sociedad entera está metida en un brete difícil de superar, cuando en realidad es una perversión de las élites políticas y económicas, por su naturaleza corrupta.
Bajo esta perspectiva, un tanto elíptica, la corrupción como problema es de carácter político y económico, no cultural. Y la tecnocracia neoliberal la promueve y enarbola sin pena; y las élites económicas la practican como parte de las herramientas que el poder político promueve cotidianamente, como parte de sus estructuras institucionales.
El caso del PVEM es buen ejemplo. Antes y durante el actual proceso electoral ha estado violentando la ley, por lo que se ha hecho acreedor a diversas sanciones económicas, pero en las cúpulas gubernamentales e institucionales goza de gran protección, por lo que el INE ha resultado en parapeto de las élites políticas y económicas que lo promueven.
Asimismo, el presidente de la República y su principal operador económico han sido exhibidos en conflictos de interés que en una sociedad democrática los hubiesen llevado a renunciar, pero en México las estructuras institucionales gubernamentales y empresariales gozan de gran impunidad, y son cómplices de estas conductas.
Con estos dos ejemplos actuales, pero no olvidemos que durante los doce años de administración del PAN la corrupción se normalizó hasta convertirse en práctica cotidiana de funcionarios públicos y empresarios, vemos que la corrupción nada tiene de cultural, sino que es parte de una estructura institucional perversa.
Es la corrupción idiota, parafraseando al clásico estadounidense; se enraíza, crece y recrea en las estructuras institucionales. Lo de las instituciones subsisten y los hombres cambian, es simple justificación que supone que matando funcionarios o culpando a la cultura, se acaba el problema. La corrupción corroe las instituciones. Es hora de cambiarlas.
Obviedades. 1. El candidato del PAN a la alcaldía de Morelia, debe estar bromeando: “Cero baches” ¿propuesta de gobierno?; vialidades sin baches, calles alumbradas, entre otros, son obligación de cualquier gobierno local, no promesas. El último alcalde del PAN, Chavo López, hizo exactamente lo que hoy señala y promete. La Avenida Periodismo fue gran ejemplo. La mitad de un carril fue más o menos reparada, mientras la otra mitad se deterioraba. Y así fue durante toda su administración. 2. Tardíamente Chon Orihuela señala los fallos de Fausto Vallejo Figueroa: que le falló al PRI y a los ciudadanos. Eso ya lo sabían los michoacanos, al parecer por conveniencia o complicidad política, el candidato del PRI apenas se da cuenta, además de insistir en vincularlo con el candidato del PRD. 3. Motivo de orgullo serán los 100 años de la UMSNH, pero aún más celebraciones austeras, estrictamente académicas y alejadas del despilfarro que ha caracterizado a la máxima casa de estudios. 4. La hipocresía de la señora Calderón es de tal impertinencia, que ante un grupo de estudiantes a modo de una universidad privada, criticó la riqueza de otros candidatos pero no aludió a la suya, la que igualmente debería avergonzar a cualquiera que supuestamente sirve a la ciudadanía, pero en realidad vive de los impuestos de todos los mexicanos y se ha enriquecido a su costa. 6. Infantil la reacción de la candidata del PAN al gobierno de Michoacán ante la salida de dos importantes miembros de su partido, un rabioso calderonista y el otro foxista-calderonista. Señora Calderón, el estado no necesita una mamá machista y patriarcal que trata a los michoacanos menos que menores de edad y nada ciudadanos. 7. Mezquindad, mencionó uno de los renunciantes del PAN. Había noticias de esa actitud y más en contra de militantes y personajes que no se someten al autoritarismo de los Calderón, quienes se suponen una dinastía que tiene el deber de reemplazar a la del General Cárdenas en Michoacán con otro cacicazgo. 8. Falta de ética, deshonestidad y desesperación muestran la señora Calderón, su mediocre equipo y el PAN, un partido político que a la cabeza de los Calderón solamente puede presumir de un gigantesco fraude electoral, fracaso absoluto administrativo, corrupción galopante y más de 100 mil muertos, 200 mil desplazados y más de 20 mil desaparecidos. Y la mediocridad política de Felipe Calderón sigue vigente, al denostar al candidato independiente por el gobierno de Nuevo León comparándolo con Hugo Chávez. 9. En política la forma es fondo; esa selfie de Madero con Chon Orihuela es más que una simple selfie. Ante el estrepitoso fracaso de Luisa María Calderón, y de los Calderón en general, mejor arrimarse a quien sea. Y viceversa. 10. El magisterial es un problema de profundas raíces, en el que el PRI, durante más de 70 años, y el PAN, en doce años, favorecieron a unos y radicalizaron a otros. Institucionales y supuestos democráticos tienen similares orígenes y conductas, se alían con las élites políticas en busca de privilegios y recursos públicos; gozan de impunidad y complicidades. No es sólo un problema del magisterio sino de estructuras institucionales corruptas y corruptoras. Última: la algarabía retornó a la prensa y a los supuestos expertos en remesas. Las transferencias por ingresos familiares crecieron, a tasa anual, en marzo pasado, alcanzando 7.6 por ciento respecto a igual mes de 2014. Ya rebasaron al petróleo y al turismo. En manufacturas, construcción, comercio, agricultura y servicios profesionales crecieron los empleos para los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos en el primer trimestre de 2015. Hidalgo, Colima y Querétaro experimentaron los aumentos más importantes, aunque en general en todas las entidades del país crecieron. La economía nacional y estatal siguen siendo oxigenadas por las remesas, lo que no es buena noticia, pues da cuenta de la debacle de las políticas económicas y el hundimiento de la economía mexicana. Hacer cuentas alegres con las remesas, es lo más cínico y antiético que siguen haciendo algunos académicos, ciertos líderes migrantes, funcionarios públicos y políticos.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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