Jerjes Aguirre Avellaneda
Para el debate por Michoacán
Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones
Viernes 15 de Mayo de 2015
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En Michoacán no existe la costumbre de referirse a las regiones como unidades de desarrollo, a pesar de que la entidad ha sido caracterizada como pluriétnica y pluricultural. Generalmente las referencias territoriales y de división política están orientadas hacia los niveles estatal y municipal, dejando fuera los ámbitos regionales.
Los trabajos realizados por cuencas hidrológicas no fueron suficientes para establecer el patrón metodológico de región, en tanto que la cuenca disminuyó notablemente su importancia una vez concluidas las grandes presas para los fines de riego y generación de electricidad.
Tampoco han sido suficientes las regionalizaciones con finalidades burocráticas y de control político, establecidas por los gobiernos federal y estatal, como puede entenderse de las coordinaciones de Desarrollo Regional, fundadas por Acuerdo del Ejecutivo Estatal en 1996 y la regionalización vigente establecida en 2004.
Por su parte, los municipios michoacanos no son el resultado de una planeación deliberada para su establecimiento, sino de la espontaneidad, determinada por una estructura productiva que exigía grandes extensiones ganaderas en el sur y superficies agrícolas menores en el norte. Los extensos latifundios ganaderos del sur explican la fundación de municipios grandes, en tanto que en el norte, las haciendas agrícolas relativamente pequeñas hicieron posible la constitución de minúsculos municipios.
La consecuencia de la espontaneidad ha sido la dispersión y la incapacidad para ejercer, en la mayoría de los casos, la autonomía municipal, sin contar con la imprescindible transferencia de recursos federales y estatales. Actualmente, la mayoría de los municipios michoacanos carece de oportunidades para desarrollarse por sí mismos, considerando que solamente por su tamaño, extensión territorial y población, la mayor proporción carece de posibilidades para atender adecuadamente las necesidades de sus habitantes. Necesariamente el desarrollo de los municipios michoacanos sólo es posible alcanzarlo como resultado de la asociación con otros municipios en el marco de planes coherentes de desarrollo regional.
Por tanto, el desorden municipal y regional es una característica del Michoacán del presente, toda vez que los planes de Desarrollo Municipal son una quimera, y los planes de desarrollo regional son inexistentes, a pesar de la vigencia en cada administración, de los planes de desarrollo integral de Michoacán y su valor declarativo.
Consecuentemente, ¿qué debería atenderse por región? En primer lugar, habría que considerar que una región es territorio, es naturaleza viva y muerta, orgánica e inorgánica. Es tierra, es suelo y minerales metálicos y no metálicos, es temperatura y es agua. Pero también es plantas y animales, de especies y variedades diferentes. Una región, entonces, es territorio donde se comparte la naturaleza en sus componentes orgánicos e inorgánicos. Se comparten suelos y minerales, plantas y animales que están ahí como elementos distintivos de una región.
Pero sobre todo, en el territorio existen seres humanos, existe una sociedad adaptada al territorio, sobre el que ha construido su historia, su economía, su vida social y su cultura. En estas condiciones, una región es territorio que es igual a su naturaleza y es, al mismo tiempo, cultura definida sobre ese territorio.
Aparte están los niveles de desarrollo alcanzados por las regiones y su ritmo de crecimiento, de modo que pudieran identificarse a las regiones atrasadas, subdesarrolladas y desarrolladas, con estancamiento, lento y rapido crecimiento. Lo importante sería, en la condición michoacana, la existencia de enormes desequilibrios regionales y la ausencia de soluciones a ese nivel.
Políticas regionales y no sólo municipales, planes regionales obligatorios que incorporen a los propios municipios, representan un enfoque metodológico distinto, que facilita la especialización productiva de las regiones, contribuye a la corrección de las desigualdades y estimula la prosperidad general que es igual a la prosperidad estatal.
La redefinición de la regionalización disponible, con nuevos criterios, sobre toda la conveniencia de utilizar el concepto de desarrollo territorial, que considera la región como un todo superando las visiones sectorizadas, es un tema urgente, ante el objetivo de otorgar dinamismo a la economía michoacana.
El futuro de Michoacán está en sus regiones, vistas las experiencias y resultados de las prácticas generales para todo el estado y la tremenda fragmentación municipal.

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