Jerjes Aguirre Avellaneda
Para el debate por Michoacán
La Tierra Caliente de Huetamo
Jueves 28 de Mayo de 2015
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En principio, es conveniente anotar una aclaración fundamental: históricamente la Tierra Caliente michoacana ha estado asociada a su centro económico, social y cultural, que ha sido la ciudad de Huetamo. Aparte, está ubicado el Valle de Apatzingán, conocido de esta manera desde siempre. Sin embargo, a partir de la década de los años 80 del siglo pasado, por extensión, el Valle de Apatzingán comenzó también a llamarse Tierra Caliente. De este modo, cuando se hace referencia a la región, es necesario precisar cuándo se trata de la Tierra Caliente de Apatzingán y cuándo se trata de la Tierra Caliente de Huetamo.
En el caso de Huetamo, la región fue asiento de la cultura matlazinca y su ubicación geográfica comprende actualmente los municipios de Huetamo, Carácuaro, Nocupétaro, Tiquicheo y San Lucas, siguiendo la regionalización del Conapo, a partir del Sistema de Ciudades de Michoacán. En términos naturales o culturales, la región es mucho más extensa, cubriendo una gran franja que se desplaza desde Acámbaro hasta Zihuatanejo. Todo ese territorio comparte recursos y cultura, carácter, maneras de ser, de sentir, de pensar, de valorar a los demás y, a la realidad. La Tierra Caliente de Huetamo, expresó alguna vez el obispo Raúl Vera, cuando tenía bajo su cuidado el Obispado de Altamirano, “es una gran reserva cultural del país”.
Las aportaciones históricas de la región de Huetamo son sobresalientes. ¿Quién no recuerda los símbolos de Morelos, Nicolás Romero, José Rentería Luviano, en las guerras de Independencia, la Intervención Francesa y la Revolución Mexicana? Hombres de ciencia, arte y política han llevado el sello de Tierra Caliente de Huetamo. Sin demasiada población y tierras agrícolas, la región se distinguió por su riqueza ganadera, por su oro, por el ajonjolí en su tiempo, por los ricos calentanos y las mayorías empobrecidas.
En la región el tiempo parece que no transcurre. El estancamiento y la pobreza son lo mismo que hace 200 años. En el siglo XX a pesar del reparto de tierras y la liquidación del latifundio, de las infraestructuras y los servicios públicos disponibles, en la región todavía no se encuentran los caminos por los que sus habitantes puedan transitar hacia un porvenir seguro.
A mediados del siglo pasado los canales de movilidad social, facilitada por la movilidad territorial, consistieron en la educación, en la salida de los jóvenes con ambición y sueños para mejorar, “para no vivir igual que sus padres”, jornaleros o campesinos empobrecidos a pesar del reparto de tierras. Muchos se hicieron profesionistas, otros se dedicaron a la política. Les fue bien, se movieron “hacia arriba” de la pirámide social, favorecidos por el crecimiento de la riqueza nacional, demandante de capital humano.
Hoy es diferente, la educación ya no es garantía de ascenso y más bien, en distintas circunstancias es factor de frustración y malestar, ante las enormes dificultades para conseguir empleo. ¿Cuáles son las opciones que se presentan a las ilusiones juveniles de grandeza, en una región empobrecida como ésta? Una de ellas es la emigración, la otra el narcotráfico, en tanto encierran la satisfacción de sus deseos íntimos de poder, autoestima, reconocimiento y respeto.
Desconocer las funciones sociales de fenómenos al margen de la ley y de aparentes principios morales, conducirá inevitablemente al fracaso de todos los intentos para eliminarlos. El narcotráfico y la migración, como la corrupción en cualquiera de sus manifestaciones, derivan de la estructura y funcionamiento de la sociedad, atienden necesidades colectivas y su cancelación, sólo podrá ocurrir cuando estén disponibles los sustitutos de atención a esas necesidades absolutamente objetivas.
La característica general de esta región consiste en su estancamiento económico, el desempleo, la emigración, las insuficientes infraestructurales, la carencia de inversión productiva, un marco institucional inapropiado y la falta de visiones y compromisos con el desarrollo. Su agricultura es temporalera con líneas dominantes de maíz y sorgo de bajos rendimientos y una ganadería extensiva en crisis por la escasez de agua y agotamiento de agostaderos. La industria no existe y los servicios están referidos a la administración gubernamental, la educación y el comercio. La población depende para su subsistencia en condiciones de muy alta marginación, de las remesas migrantes de los Estados Unidos y de fuentes vinculadas a las actividades ilícitas.
Los grandes cambios en la región en el corto y mediano plazo, necesitan de impulsos extra regionales en el marco de una planeación regional con enfoque territorial, que combine las potencialidades de los sectores económicos y permita especializar productivamente toda la zona. Se trataría sin exageración alguna, de iniciar una nueva época civilizatoria para esta empobrecida región, vinculándola al mundo a través del Puerto Lázaro Cárdenas, que es su salida natural.
En agricultura, las ventajas del clima favorecen una reconversión productiva a partir de las demandas del mercado y los avances en la ciencia y la tecnología. En materia pecuaria el fomento decidido de la ganadería menor. En minería, el aprovechamiento de sus minerales metálicos, incluyendo el oro y la plata, así como los no metálicos, destacadamente sus mármoles de extraordinaria calidad. Tratándose de energía, el aprovechamiento de la energía solar como recurso disponible en abundancia. En la industria, la fabricación de maquinaria y equipos, desde aviones ligeros hasta sistemas de refrigeración solar. En turismo, sus pinturas rupestres construcciones prehispánicas y originales expresiones de la escasamente conocida cultura matlazinca.
¿Qué es lo que hace falta para construir una nueva realidad regional? En principio, la voluntad política para hacerlo, junto al interés, la organización y participación de la propia población. Cabe recordar a José Luis Borges, cuando escribió que el futuro no es lo que va a ocurrir, sino lo que uno, lo que nosotros, podemos hacer para que suceda.

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