Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Carta abierta a Felipe Calderón Hinojosa
Miércoles 3 de Junio de 2015
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Señor Felipe Calderón Hinojosa: Usted y su hermana pretenden que los michoacanos olviden las infames historias que durante seis años tejió a partir de un fraude electoral que lo llevó a Los Pinos. Prometió que a Michoacán le iría “muy bien”; ofreció empleos y educación, crecimiento económico, pero todo terminó en tragedia.
En 2006 usted inició una guerra esquizofrénica que usó a Michoacán como escenario bélico para hacerlo parecer como héroe, pero lo exhibió como un gobernante ineficaz y desinteresado del dolor humano. Con sus procuradores fabricó pruebas, escenificó escándalos, criminalizó a los jóvenes, agravió a miles de familias en el país.
Su guerrita dejó unos 100 mil muertos, más de 25 mil desaparecidos y más de 100 mil desplazados. Jamás vi tantas atrocidades, discriminación, tortura, abuso, complicidad e impunidad. Le recuerdo que muchos ciudadanos hemos entablado una querella contra usted en la Corte Internacional de La Haya por crímenes de lesa humanidad.
En Michoacán la situación no mejora después de cientos o miles de ejecutados, desmembrados, desaparecidos, desplazados. Miles de familias, viudas en particular, viven actualmente en extrema precariedad y abandono, pues además de que sus esposos e hijos fueron asesinados, huyeron de sus zonas de guerra para sobrevivir.
He escuchado los testimonios de muchas personas con hijos, padres y otros parientes ejecutados, muertos por fuego cruzado, secuestrados, desaparecidos; sus historias son desgarradoras, pero usted, su hermana, su gobierno de pillos, nada hicieron. Las madres, padres, hijos y hermanos de desaparecidos siguen esperando justicia.
Le puedo platicar el sentir de cientos, quizás miles, de padres y madres de desaparecidos y desplazados. Quienes perdieron a hijos, esposos, esposas, padres, madres, hijos, hijas, han estado al borde de la locura. Conocían muy bien a sus esposos, esposas, padres, hijos e hijas, y no eran, como usted los calificó, delincuentes, eran personas, ciudadanos.
Usted da la cara no porque se diferencie de otros ex presidentes, sino porque es un cínico; al parecer marca familiar. Se opuso al Fobaproa, pero terminó aprobándolo; dijo que un izquierdista terminaría endeudando al país, y eso hizo usted; prometió empleos pero durante su fallida administración el desempleo y la precariedad crecieron.
Si estuvo en Harvard, una institución prestigiosa pero igualmente cómplice de gente como usted, no fue por méritos propios, sino por la impunidad de la que goza, las complicidades del gobierno de Obama, las mentiras que encubren su actuar. En el capitalismo salvaje y depredador gente como usted la salva por tanta impunidad y complicidad.
Su maltrato público y mediático a los jóvenes es el mejor ejemplo de cinismo y mentira. Cuando cientos de jóvenes fueron asesinados, su respuesta fue tan simplista: los miles de muertos, particularmente los jóvenes, lo fueron porque eran delincuentes, lo que es un insulto para padres y madres de jóvenes desaparecidos y secuestrados.
¿Hacen falta datos duros para ejemplificar su fracaso? En 2007-2012 la economía creció 1.96 por ciento en promedio, el menor de los últimos 24 años, mientras la economía informal aumentó 22 por ciento. La calidad de vida se desplomó; en seis años el poder adquisitivo de los mexicanos cayó 42 por ciento y la población afectada por la pobreza aumentó en siete por ciento.
La corrupción, como con Vicente Fox, campeó por todos lados. Tal vez el caso más representativo sea la “Estela de Luz”, monumento inútil, frívolo y ofensivo, cuyo costo original era de 400 millones de pesos pero terminó costando más de mil millones. Con su predecesor del PAN ningún “pez gordo” cayó, con usted se normalizó la corrupción.
Igualmente, permitió que la aerolínea Mexicana quebrara para beneficiar a su propietario y Aeroméxico, su principal competidor. Los directivos de las dos empresas estaban relacionados con usted. Y la impunidad y complicidad en su sexenio tuvo como ofensivo ejemplo el indignante caso de la Guardería ABC.
Gente del PAN, incluso relacionada con usted, estuvo involucrada en el trágico y escandaloso suceso en el que más de 40 niños perdieron la vida. De seguro usted y su hermana duermen tranquilamente, pues es la vida de los otros. Igualmente, fabricar entuertos, pasar por alto torturas y abusos fueron signos distintivos de su administración.
Su hermana dice que en el gobierno de Enrique Peña Nieto “existen más muertos… que los que se le achacan” a usted, pero elude decir que su esquizofrénica guerra es la que inició esta carnicería. Cifras oficiales y medios críticos registraron para su infame sexenio, entre 70 mil y 100 mil muertos. ¿Es más o menos que con Peña?
Le señalo a su hermana que creer simplemente que se le “achacan” miles de muertos, desaparecidos y desplazados, es muestra de desprecio a la gente que hoy, como en su infame sexenio, clama justicia, pues son su responsabilidad. Los muertos de Enrique Peña Nieto los estamos contando y, como en su caso, no descansaremos hasta que haya justicia.
Durante seis años tuvo el poder económico y político a su disposición, señalar a los gobiernos del PRI y el PRD como únicos culpables de lo que sucede en Michoacán es simple muestra de cinismo, pues fabricó el Michoacanazo para golpear mediáticamente y hacer como que pretendía acabar con la impunidad. Es usted cómplice.
La revista Proceso documentó recientemente lo que muchos ciudadanos sospechábamos; en lugar de usar ese poder para acabar con la delincuencia y la impunidad, lo usó intentando imponer a su hermana como gobernadora, usando todos los recursos a su disposición, haciendo de la impunidad y complicidad carta de naturalización.
No señor Calderón Hinojosa, usted no tiene autoridad moral y ética para promover a su hermana al Solio de Ocampo, tampoco su hermana, pues ambos han sido beneficiarios de sus decisiones, conductas y el aparato del Estado mexicano para hacer de la complicidad e impunidad parte de situaciones de las que usted y su administración son responsables.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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