Francisco Lemus
Visor
La economía del año electoral
Miércoles 3 de Junio de 2015
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Conforme pasan los días, las expectativas de crecimiento para México se reducen, ni siquiera el cuantioso gasto electoral puede reactivar la economía, lo que probablemente se debe al hecho de que los principales beneficiarios son grandes consorcios y no los pequeños empresarios.
Más allá de los reducidos o nulos beneficios político-democráticos que dejará el espectáculo electoral de este 2015, se podría haber esperado que la economía sufriera una ligera reactivación, ya sea por la adquisición de servicios propagandísticos o por conducto de la compra de votos en sus distintas presentaciones.
Pero el efecto económico de las elecciones no se ha visto en la economía nacional, y es que seguramente los insumos publicitarios más costosos son los que se adquieren de grandes medios de comunicación, mientras que lo que se compra a los menores representa migajas, es seguro que las pequeñas imprentas son relegadas totalmente del negocio electoral.
A muchas personas les genera malestar ver tantos recursos gastados en algo que, como las elecciones de este domingo demostrarán, les tiene sin cuidado, unos por apatía, otros porque han hecho del abstencionismo o del “anulismo” su bandera de lucha en estas elecciones, que por su carácter intermedio suelen tener los más bajos índices de participación.
Como se sabe, el movimiento de las elecciones michoacanas a estas fechas tuvo como principal objeto promover la participación de un mayor número de personas, algo que probablemente se logre, ya que por mucha molestia que haya hacia los políticos, la elección de un gobernador no se toma tan a la ligera.
Entrando en el fértil pero irreal terreno de la especulación, es difícil creer que algún michoacano con una mediana cultura política o económica crea que los candidatos al gobierno estatal van a generar las soluciones que la entidad requiere, en todo caso votará por el que prometa que la cosa no siga en declive, o de plano, ya siendo cínicos, por el que le garantice beneficios personales.
Lo que en el panorama político se ve muy lejano es que existan posibilidades de organización de parte de la sociedad civil que puedan hacer verdaderos contrapesos al poder de los políticos que cada día hacen más lujo de cinismo. Y quienes se encuentran organizados lo hacen de forma muy sectaria, y en muchas ocasiones totalmente ajenos al grueso de la población.
Política y economía no pueden ser temas aislados, y desde hace tiempo se señala la importancia que tiene la participación y la cultura política en el desarrollo económico. Aún si los gobernantes fueran todos expertos en economía, y tal vez es mejor que no lo sean, es imposible que ellos tuvieran el conocimiento pleno de las necesidades de desarrollo de la entidad.
Nadie conoce mejor tales necesidades que los actores mismos, lo que no quiere decir que ellos sean los que deban dirigir la economía, pero sí que no se puede hacer política económica sin su participación; sin embargo, si su participación no es siquiera deseable a la hora de elegir al gobierno, más que tachando un logo, menos lo será a la hora de tomar decisiones económicas.

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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