Aquiles Gaitán
El único camino
Lunes 15 de Junio de 2015
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Qué lejos están los tiempos en que los pueblos soñaban con la dictadura del proletariado, que finalmente terminó con la dictadura de los representantes del proletariado, es decir, una oligarquía más del mosaico de oligarquías con que está empedrado el piso del mundo. Hoy la democracia es la panacea, pero en el fondo la panacea no cura todos los males, cada país tiene su lepra secreta que carcome y lastima a la democracia que a los ojos del mundo se ofrece impoluta. La partidocracia ofrece candidatos electos antidemocráticamente, para que democráticamente, ¡bueno! Sean electos, así, en esas condiciones se gesta una farsa descomunal puesto que votamos para elegir a los representantes de la antidemocracia y más aún, albarda sobre aparejo, se eligen los plurinominales sobre los mismos votos. Desde que cursé la prepa en el Colegio de San Nicolás aprendí, en la clase de lógica, que quien parte de una premisa verdadera y elabora un juicio, llega a una conclusión verdadera y que, quien parte de una premisa falsa y elabora un juicio, llega a una conclusión falsa. Siguiendo este razonamiento, diríamos que tenemos una conclusión falsa.
¿Cómo podemos encender el pensamiento y el corazón de los michoacanos? ¿Cómo mover las conciencias? ¿Cómo confortar a los vencidos? ¿Cómo aprenderán los derrotados a resistir, a organizar, a volver a creer después de la derrota?
La victoria si bien es el triunfo de un partido, ésta deja demasiados heridos, demasiados daños psicológicos; las calumnias y las ofensas, no se lavan como la carita de “Pimpón”, con agua y con jabón, se lava con nobleza, con la mano tendida, con acciones que nos lleven a la unión de los michoacanos en torno de un proyecto común. Todavía está muy tiernita la cosa como para hablar de la reconciliación de los candidatos y los seguidores de los partidos; podrán estar en la misma olla, pero siempre serán de dulce, de chile y de manteca, no podemos pedirle a los vencidos que sean cómplices de sus verdugos. Tal vez sean momentos de guardar silencio, de que lloren las almas de algunos, de que pase el pasmo de haber ganado la rifa del tigre furioso; esta vez se requiere coraje, creatividad, firmeza, para hacer realidad el nuevo comienzo; esta vez, ya no es un concepto subjetivo, retórico, de marketing político, es hoy y aquí, ¿por dónde comenzamos?; ¡ay! Una evocación cardenista, esta vez es un plan sexenal, aun así, si no actuamos pronto, no tendremos tiempo para lograr sacar el buey de la barranca, o digamos mejor, del abismo donde está desquebrajado el pobre buey. En nuestros tiempos y en todos los tiempos, los que llegan, llegan a aprender cómo se administra un estado o en su caso, cómo se administra un municipio, cómo resolver los problemas heredados, cómo pagar las deudas infinitas, cómo pagar los platos rotos que ellos no rompieron; en esto se pueden ir dos de tres años, o los seis del estado, si no hay remedio para los males, tres del ilustre Peña Nieto y tres del que en un futuro sea elegido. Por lo pronto ¡fuera máscaras! Que cada quien muestre su verdadero rostro, su verdadero conocimiento, sus programas y acciones; es muy bonito hacer foros de discusión populistas para formular planes aparentemente bañados de pueblo, pero de buenas intenciones están llenos los panteones; vamos a los diagnósticos de especialistas, no se puede perder el tiempo ni quemar la pólvora en infiernitos. No quiero hacer aquí análisis sectoriales, pero si el ingeniero agrónomo sabe de agricultura y ganadería, pues zapatero a tus zapatos, ¿qué hay que hacer? ¿O no hemos sido siempre un estado de agricultores y criadores de ganado?, ¿rescataremos la planeación regional como un método de programación? Lo que sea, ¡que suene! Y que suene buen, pues hacer las cosas bien es un imperativo. No podemos vivir mirando al pasado, ni invocando permanentemente a los héroes de la mitología de la patria, en actos cívicos a los que solamente acuden trabajadores del estado y el municipio, obviamente a perder el tiempo, es el hoy y aquí, sin cerrar la puerta al futuro, ese lo iremos forjando cada día, paso a paso, entre todos los michoacanos, si no lo entendemos así, preparémonos a ver una oligarquía más, hundirse en la soledad, contemplando el incendio de Roma desde lo alto de un ladrillo.
Habría que estar ciegos y sordos para no sentir la necesidad de maldecir a los responsables de nuestra catástrofe, lo hacemos cada día, pero cada día también, pensemos en cómo salir de esta circunstancia; el esquema organizacional del gobierno, de los gobiernos, ya no es operante, más aún, si los responsables de algunas dependencias no van a trabajar, o dejan a su suerte los programas, eso sí, todos cobran a medias o en abonos, pero cobran por no hacer nada. Si partimos de la falta de empleos y de inversión, evaluemos la promoción económica, si de la seguridad y la inseguridad, evaluemos el novedoso y fantástico modelo del Mando Único y sus Al Capones; el atropello y lo digo en voz alta, a los municipios, al quitarles las facultades, las paupérrimas facultades que les otorga el artículo 115 constitucional; la autonomía municipal, el municipio libre solamente se logrará con la capacitación de los funcionarios municipales para administrar sus territorios y organizaciones, es decir, enseñando a pescar, a los que no saben, no dándoles el pescado.
Hablo de principio a fin de la organización del estado, de la organización de los partidos, de la organización de la sociedad, tal como es; es la organización la que nos permitirá corregir el rumbo, salir adelante, volver a empezar; aunque la organización esté en manos de la oligarquía elegida por los electores, ese es el camino de la democracia, y ese es el único camino.

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