Columba Arias Solís
Luego de las elecciones
Viernes 19 de Junio de 2015
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El proceso electoral que tuvo como acto central la jornada comicial realizada el pasado 7 de junio, se adentra ahora en el periodo de las litigaciones por parte de los inconformes de los diferentes partidos, debiendo las autoridades, además, concluir con las revisiones de los recursos económicos utilizados por los candidatos a los cargos de elección popular, las impugnaciones a determinados resultados electorales, ya anunciadas también por candidatos que no obtuvieron los triunfos y que estando en los tiempos que la legislación electoral establece, tendrán que dirimirse en los órganos competentes. Es decir, luego de las elecciones del 7 de junio, el proceso electoral está lejos de concluir.
En esta etapa posterior a la jornada comicial, ya los responsables de los institutos políticos que no resultaron ganadores han estado haciendo el recuento de los daños que el proceso les dejó, algunos buscando autoexculparse; otros, atribuyendo las causas de los malos resultados a los de enfrente, algunos más proponiendo la hoguera de las expulsiones de aquellos que se sumaron a la causa de candidaturas ajenas o diferentes de las impulsadas por sus partidos.
Los jerarcas partidistas de la oposición explican sus resultados electorales con la manifestación de que no estuvieron tan malos -y ciertamente, algunos no lo fueron-, y ante las críticas por sus contribuciones al famoso Pacto presidencial, como en el caso del blanquiazul, argumenta su dirigente que “fue lo mejor que pudieron haber hecho para impulsar la agenda del PAN”, si bien, reconoce que hubo un impacto electoral en contra por la cercanía que la gente supuso con el titular del Ejecutivo, empero se dice satisfecho por su participación en las reformas del Pacto por México.
El dirigente panista acepta que la gente votó contra la partidocracia y “cualquiera –señaló– que abanderara la causa contraria llevaba ya el apoyo de la gente por la irritación social contra los políticos, cuestiones –dice– muy alimentadas, y por fomentar esas antipatías hacia los partidos, el beneficiario fue el presidente, que se quedó tan campante”.
Por el rumbo de las izquierdas –en especial la del sol azteca–, las cifras no permiten minimizar los resultados. Es evidente la debacle sufrida a nivel nacional, aunque algunos de sus eternos dirigentes, en entrevista, declare que no fue tal, puesto que –según señala Ortega– su promedio en elecciones intermedias es de catorce puntos porcentuales y ahora, según sus cálculos, resultaron con el doce por ciento, dos puntos debajo de su promedio, sumas que no cuadran porque en realidad el porcentaje nacional en elecciones intermedias del PRD había sido de 18 puntos, en tanto en esta jornada electoral se encuentra bordeando el ocho por ciento, y no se requieren especiales dotes matemáticas para contar el número de diputados obtenido hace tres años por el PRD y el número que hasta ahora le da la suma de sus votos.
Así las cosas, sin concluir este proceso, personajes cercanos a los principales partidos opositores, ni tardos ni perezosos, han comenzado a meter el ruido en las ansias de sacar o ser mano en las todavía lejanas candidaturas presidenciales, tal vez con el recuerdo muy presente del ejemplo foxista, que madrugó a todos sus posibles contendientes y logró obtener la candidatura que lo llevaría a la Presidencia de la República, de tal forma que sin apagarse los polvos comiciales, ya la ex primera dama del país, video de por medio, se presenta dispuesta a representar al panismo en la venidera contienda presidencial, en tanto que el jefe del Gobierno capitalino no pudo aguantarse las ganas y levantó la mano para advertir que si la gente se lo pide, irá por la Presidencia, y ya se siente construyendo su candidatura ciudadana, por aquello de que el perredismo no lo cobije con sus siglas, habida cuenta de los parcos resultados tanto en las delegaciones como en la Asamblea Legislativa, que algunos atribuyen a la falta de empeño de dicho gobernante.
En los días venideros seguramente surgirán encuentros y desencuentros originados por estos adelantos en la cruzada de candidaturas; no obstante, el tiempo que se antoja lejano para definir a los prospectos pronto habrá un cúmulo de aspirantes que consideren tener los méritos y simpatías indispensables para abanderar la causa en pos de la Presidencia. Estos adelantos sin duda provocarán más desencuentros, críticas, golpes bajo la mesa y toda suerte de comentarios en tanto se llega a la fecha decisoria.
Mientras en Michoacán, luego del holgado triunfo del candidato perredista y de otros partidos a la gubernatura, ni el anuncio del ex candidato del tricolor sobre la próxima impugnación electoral ha logrado borrar la expectación en torno a las personas que integrarán el gabinete del próximo gobernador, y curiosamente algunos empresarios son los primeros en levantar la mano para ofrecerse en sacrificio por su querido Michoacán.
Más allá de la rumorología en relación con los prospectos al gabinete, lo que realmente urge –habida cuenta que las principales instancias de seguridad han quedado acéfalas– es la designación de los responsables del equipo de transición en dichas áreas por parte del futuro gobernador, a fin de que en coordinación con el gobierno actual comiencen a tomar las providencias necesarias en ese campo tan delicado.

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