Aquiles Gaitán
Los “vurros”
Martes 30 de Junio de 2015
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He pensado en la verdad toda mi vida, desde la tierna infancia de los interrogatorios familiares ¡dime la verdad!, hasta la edad adulta en que todos nos hacemos la pregunta ¿Quién tiene la verdad?, a veces me confundo, cuando todos dicen tener la verdad, o tratan de descubrir verdades en otros, o les dicen sus verdades o cuando la verdad se pone en entredicho, cuando se hace tendenciosa o con malicia; hay verdades que espantan, pero son verdades, son hechos incuestionables; lo contrario es faltar a la verdad, decir una mentira, decir algo sabiendo que no es verdad, que es contrario a lo que es. Cuando la verdad se traiciona, se traiciona uno mismo; falsificar documentos, pruebas, objetos, alterar documentos, dar falsos testimonios, acusar sin fundamento, levantar calumnias es faltar a la verdad y quien falta a la verdad es simplemente un ser despreciable.
Los ideales que impulsan a los hombres parten de la verdad, de lo verdadero, sólo a partir de esa base se pueden lograr los modelos deseados. Es muy triste pensar en el fin de las ideologías, porque el medio para hacerlas realidad ha fallado, porque los partidos políticos han fallado, porque las minorías, las oligarquías, se han apropiado de los partidos para beneficio de su grupo manipulador, las luchas intestinas dentro de los partidos son sordas y violentas, finalmente el que queda al frente, tolera a los perdedores, pero esas luchas debilitan al partido, que poco a poco se aparta de la ideología. El nacionalismo revolucionario a los ojos de los actuales partidos es un referente histórico, casi una reliquia. Hoy los partidos llamados revolucionarios, añoran, imploran, aclaman las inversiones extranjeras como en los mejores tiempos de la época porfirista. No solamente en el petróleo, sino en todo lo habido y por haber.
Son reformas estructurales, nos han dicho los que venden la patria al mejor postor, pero en el mundo de hoy, en esta aldea global, no hay otro camino, ya ¡hasta Cuba! Dio su brazo a torcer y no hay más, so pena de que el bienestar social nunca llegue, de que el hambre se multiplique exponencialmente junto con la explosión demográfica que Malthus vislumbró y se quedó corto; la revolución violenta base del marxismo leninismo, por el momento, sin ideología, está olvidada; subsiste la violencia, sin revolución; no porque la democracia electoral encumbre personajes a la cúspide de los poderes federal, estatales y municipales, estos quedan exentos de cumplir la ley, todo lo contrario, pero además tienen la fuerza legal para imponer y para ejecutar lo que ha sido ordenado legal y legítimamente; pero la ley no se aplica parejo, se aplican ipso facto las reformas convenencieras, las que sirven para hacer negocio y atraer comerciantes y las que deben aplicarse contra los maestros faltistas que cobran sin dar clase, las que deben aplicarse contra los que despojan de camiones a los choferes, se apropian de las casetas de peaje, “ladrón que roba a ladrón”, esas no se aplican, como tampoco se aplican las leyes contra la delincuencia, es más fácil agarrar un pez en el agua, que aplicar la ley y agarrar a uno de esos o, ¿acaso no respetan al estado estos infractores de la ley? Pues fíjese que no, pues estos sí, que son muchos y además, son muy perruchos.
Pero veamos al fondo del abismo, ¿qué soluciones podemos elegir? ¿Al dueño de esta prenda qué sentencia me le da? ¡Chutemos el bote! Una y otra vez, esa solución complica más el sufrimiento de la sociedad, pues entre más se difiera, entre más tiempo pase, más se organizan y se extienden sus raíces, es decir, su base social, lejos de la apuesta gubernamental que es al desgaste. Hablemos de los maestros, ¡descuento a los maestros faltistas y más de cuatro faltas, rescisión! ¡Clausura de las Normales!, suena bien, Michoacán no sería algo menos, sino algo más, pero el conflicto se teñiría de rojo y eso tiene un costo político que nadie está dispuesto a pagar, al menos ahorita, así es que el rigor está descartado, queda el cariño, invitarlos a que se porten bien, que no sean así, que entiendan que es por su bien, que se abra el diálogo una y otra vez y así, por el convencimiento y la razón todos quedarán contentos. Pues qué le vamos a hacer, la Secretaría de Gobernación los invita a portarse bien, la Secretaría de Educación Pública los amenaza cual tigre de papel, cuyo rugido arranca carcajadas.
Dice el soberbio secretario de Educación, que los estados deben pasar lista, pero se quedó corto, los que deben pasar lista son los municipios y en los municipios los padres de familia y entonces sí pagarles a los que den clase, ¿o no pusieron la muestra los ciudadanos de Los Cabos, de Baja California Sur? He ahí la solución, mientras los municipios no participen la educación pública seguirá como hasta ahora, en franco deterioro y desprestigio; como tienen a los municipios. La descentralización educativa del gobierno federal hacia los gobiernos estatales, pregonada desde los años 90 del siglo XX, fue un fracaso; hoy con las reformas y el pacto por México, se trata de revertir el proceso, centralizando la nómina, pero son más de un millón de maestros; se trata de que los estados sigan cargando con la gestión administrativa de los recursos humanos, la infraestructura y los materiales didácticos; el gobierno federal paga y se sacude el compromiso de la relación de trabajo ¿o quién es el patrón? ¿Quién aplicará las rescisiones y los descuentos? ¿Quién hará las contrataciones? ¿Quién las jubilaciones? La Ley de Coordinación Fiscal debe ir más allá e incorporar a los municipios en la gestión de la educación pública. En los pueblos y ranchos sí saben quién da clases y quién no, cómo están las escuelas, quién cobra cuota y quién no. No olvidemos que estamos asomándonos al abismo, no olvidemos el papel estratégico que juega la educación en la sociedad; la educación es el único camino de los pueblos para su desarrollo, el diseño de planes y programas, el contenido de los libros de texto y por supuesto el elemento decisivo en la educación que es el maestro, orientarán esa educación sistemática que marcará la diferencia en la organización de la vida social ¿acaso buscamos el socialismo?, ¿somos la vanguardia revolucionaria?, ¿somos acólitos del capitalismo?, ¿hacia dónde va nuestra educación? Desde la primaria, la secundaria, las prepas, ¡hasta la michoacana! No tienen bien definido su producto terminado ¿Cómo esperan que esté formado un alumno cuando termina sus ciclos educativos?, los formadores, los maestros dicen cómo y no es necesario definir perfiles de los maestros para darnos cuenta que estamos mal. ¿Cada cuando actualiza sus conocimientos un maestro?, se oponen a la evaluación y a las escuelas de tiempo completo, faltan cuando quieren, no cumplen sus programas, son corrientes y vulgares. Las escuelas de las sectas religiosas, de las órdenes religiosas, han proliferado con éxito inusitado por todo el país, universidades de Jesuitas, Maristas, Lasallistas, Josefinos, de monjas católicas, de evangelistas, de sectas raras, de empresarios, de pedófilos confesos, son demandadas como instituciones formativas de la juventud, podrán ser académicamente superiores, pero sin un sentido social, sin pensar en los demás, con la visión del éxito personal metida en cabeza por sobre todas las cosas; su formación religiosa sustituye, su formación social y el sentido de comunidad se vuelve sectario, pero indiscutiblemente están mejor preparados académicamente que los egresados de las escuelas públicas. Estos serán ¡son!, la mayoría de los dirigentes del país, empresarios y políticos, empezando con Peña Nieto. ¿No nacemos todos libres e iguales?, ¡claro que sí!, la educación nos hace diferentes. Los sindicatos de maestros son el cáncer de la educación pública y hay que combatirlos a todos los niveles, de los contrario no podemos avanzar, de lo contario los michoacanos terminaremos escribiendo burros con “V” chica, es decir “vurros”.
No es el propósito ser hostil hacia los privilegiados, simplemente observo la evolución de nuestra sociedad en manos de la barbarie, trato de interpretar la efervescencia general de los michoacanos que motiva mis palabras, no cultivo el odio, cultivo la verdad, ¡esté con quien esté!

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