Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Hablar de los derechos humanos
Martes 30 de Junio de 2015
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La Carta de las Naciones Unidas se firmó el 26 de junio de 1945, al terminar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año. La Carta de la ONU tiene, entre sus fines, el “fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal; fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal”.
Al cumplirse 70 años de la aprobación y 66 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por parte de la Asamblea General de la ONU en 1948, ambas resultado de las dolorosas lecciones aprendidas tras la devastación humana durante la Segunda Guerra Mundial, se requiere hacer una revisión de las mismas para dar contenido, en las circunstancias actuales, a valores (también a los principios y si se puede también a las virtudes sociales), tales como la igualdad, la libertad, la justicia y hoy como lo fue ayer a la convivencia para el ejercicio de la paz, elementos indispensables para el reconocimiento de la dignidad de toda persona y del respeto irrestricto a sus derechos universales, progresivos, inalienables que nos asegura el marco jurídico en México.
La negación, el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos, lo fue antes, lo sigue siendo ahora, han originado actos que deshonran nuestra condición y hieren socialmente la conciencia de la humanidad. Lograr el pleno respeto y reconocimiento de estos derechos sigue siendo una asignatura pendiente en México y en el mundo; si bien en México se cuenta con las reformas constitucionales de 2011, aún vemos cómo hay un permanente actuar de la autoridad que violenta los derechos humanos de la población. Por ello, consideramos que es necesario hacer un repaso crítico de lo que ha brindado y lo que han aportado estos documentos sustantivos internacionales y sobre todo, de los avances o bien retrocesos que ha tenido en su cumplimiento.
De manera individual y colectiva, un número muy importante de personas ven transgredidos sus derechos de forma sistemática, baste ver lo que se vive en las comunidades de diversidad sexual con los llamados matrimonios gay, o más bien con el matrimonio universal, igualitario para todos y todas. La inequidad, la desigualdad, la exclusión y la injusticia, que en mucho genera la discriminación o la diferencia de trato social han generado un círculo vicioso en donde la violencia estructural impide el cumplimiento y respeto de los derechos fundamentales en el mundo, tal como en su momento lo estructura Max Weber en la Teoría del Cierre Social. Pero le pregunto y me pregunto, si es que ¿estos documentos internacionales o los propios generados por la Organización de Estados Americanos son letra muerta? Yo pienso que no, que son documentos que tienen vigencia y que deben ser exigibles por la población a nuestros gobiernos, sobre todo cuando los mismos forman parte de nuestro derecho positivo mexicano, entonces esto quiere decir que dichos instrumentos jurídicos conservan su fuerza moral y jurídica desde 1945, a 70 años de la firma de la Carta de Naciones Unidas.
En otro orden de ideas pero en el mismo tema, se están viniendo los tiempos para la renovación de las estructuras del Órgano Autónomo de Derechos Humanos en Michoacán, hace unos días se realizaron las comparecencias de quienes pretenden ser consejeros del Consejo Ciudadano del Órgano Autónomo de Derechos Humanos, y para diciembre se estará renovando la Presidencia del mismo.
La estructura operativa (funcionarios y servidores públicos) de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos deben reconocer la gran importancia no sólo filosófica sino jurídica, y no sólo eso, sino que deben aplicar todos aquellos instrumentos y tratados internacionales derivado de estos dos instrumentos (la Carta de la ONU, y su Declaración Universal de los Derechos Humanos y los documentos sustantivos de la OEA en este mismo sentido) suscritos por nuestro país que en beneficio de las personas le protejan más ampliamente.
Ha sido desafortunado para las y los ciudadanos lo que hemos vivido estos últimos años en México y en Michoacán con fenómenos de desquiciamiento social provocados por el narcotráfico y el crimen organizado, así como la descomposición del tejido social y el debilitamiento del Estado de Derecho, los cuales han puesto en crisis, no la validez, pero sí la vigencia de los valores, los principios y virtudes, a lo que me refería párrafos atrás que den sentido a un Estado democrático y social sustentado en la vigencia de las normas, tanto las nacionales, como aquellas internacionales.
La impunidad y la corrupción que para nadie de lo que esto lea desde luego será nuevo ha provocado que permanezcamos bajo esquemas de un pronunciado desorden y la falta de control ha generado también hechos vergonzosos a lo largo y ancho de México, tal vez el más sonado por lo sensible que es ser joven, los 43 jóvenes normalistas, el asunto de Tlatlaya, los feminicidios de Juárez, del Estado de México, aquí mismo en Michoacán; los crímenes de odio por homofobia, los niños de la Guardería ABC, el escandaloso número de desaparecidos y el gran número de muertos, y también de desplazados por esta situación de inseguridad, ello no sólo afecta a quienes vivieron la violencia, sí en general a toda la sociedad.
Por ello, ni la sociedad, ni las instituciones deben rendirse frente a estas cuestiones que han venido devastando a amplios sectores de la sociedad; así, la presencia de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos debe ser acompañante de muchas y muchos ciudadanos para atender las violaciones a sus derechos humanos que fueron violentados por actos de autoridad, ya de oficio, ya por petición de parte.
Pero en este sentido es indispensable la participación más amplia de la sociedad civil para avanzar en el posicionamiento de la cultura de la convivencia y la paz social, de respeto al valor de la diferencia, de la búsqueda de los espacios para el debate de las ideas debidamente encauzado y de manera civilizada, pero es desde el Estado, es desde la autoridad pública, desde las instituciones, donde se habrá de sostener una respuesta de acción pública para abatir la impunidad, la corrupción, pero desde luego con el acompañamiento de la sociedad.
Por ello, desde diferentes frentes, desde la sociedad civil, desde las instituciones, también desde Grupo de Facto Diversidad Sexual, desde el Congreso del Estado a través de la Convocatoria de 100 Días por la Paz, así como desde la Secretaría de Política Social, desde la Arquidiócesis, desde lo personal quienes hemos recibido algún reconocimiento, la misma Secretaría de los Jóvenes, estamos construyendo un movimiento por la paz, en todos los sentidos.
Observo que todos aquellos que estamos trabajando para la paz buscamos generar un compromiso entre todos los sectores de nuestra sociedad para enfrentar la problemática inherente a esta difícil realidad (lo mismo veo como una acción para la paz la reforestación, que los talleres de violencia de género, de bullying homofóbico, que los conversatorios sobre valores, principios y virtudes sociales, que la atención a personas con discapacidad en el marco del respeto a su dignidad humana, que a firma de convenios, que la actitud personal a favor de la paz y en contra de la violencia, en fin de acciones para el diálogo y el consenso, con el propósito de fortalecer el Estado de Derecho y la justicia social, el bien común en México.
Por eso es que no puedo tener otra afirmación que no sea el respeto a la dignidad humana permite la igualdad, la libertad, la paz y la justicia con sentido social.

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