Columba Arias Solís
Oaxaca, la corresponsabilidad
Jueves 23 de Julio de 2015
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El martes 21 de julio, el gobernador del estado de Oaxaca, Gabino Cué, anunció la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), organismo coordinador de la educación básica y normal en aquella entidad, y que de acuerdo a lo señalado por el gobernante, se encontraba bajo el control de la sección magisterial de la CNTE, por lo que el decreto que reforma dicho instituto creado desde el año de 1992, termina con la hegemonía que en todas las áreas de la institución imponía la Sección XXII del sindicato magisterial.
De acuerdo con lo expresado por el gobernador Cué, desde hace 23 años la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, a través de su Sección XXII controla todos los ejes de la educación básica en Oaxaca, “decide e impone a los mandos medios y superiores en el Instituto Estatal de Educación Pública, diseña los programas educativos y sanciona a los maestros si no asisten a sus movilizaciones, y si asisten a ellas, les otorga estímulos económicos”.
Con relación a este tema, es menester recordar que los servicios de educación proporcionados por el gobierno federal prevalecieron de manera diferenciada a lo largo del territorio mexicano a partir del año 1920 y hasta 1950; en algunos casos las entidades federativas entregaron sus servicios a la Federación, en otros los gobiernos estatales permanecieron proporcionando el servicio educativo a la par que el federal, sin embargo en 29 entidades federativas prevalecieron los servicios de educación proporcionados por el gobierno federal.
Si bien la Ley Federal de Educación publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de noviembre de 1973 establecía en materia educativa la concurrencia de facultades entre la Federación, los estados y los municipios, lo cierto es que en los hechos siguió prevaleciendo una centralización en la función, aunque dicha ley también disponía la posibilidad de celebrar convenios entre la Federación, los estados y los municipios para coordinar o unificar los servicios educativos.
Bajo el gobierno de Miguel de la Madrid, se inicia el proceso para transferir a los gobiernos locales los servicios de educación básica y normal, así como los recursos de apoyo correspondientes.
El 8 de agosto de 1983 se publica el decreto por medio del cual el Ejecutivo Federal a través de la Secretaría de Educación Pública propondrá a los gobiernos locales la celebración de acuerdos de coordinación para establecer un comité consultivo para la descentralización educativa.
El 20 de marzo de 1984 se publica en el Diario Oficial el decreto que establece los lineamientos para la descentralización de los servicios federales de educación básica y normal, previendo además la creación en cada entidad federativa, del Consejo Estatal de Educación Pública y la Dirección General de Servicios Coordinados de Educación Pública.
El 19 de mayo de 1992 se publica el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica que suscriben el gobierno federal, los estados y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), por medio del cual el gobierno federal traspasa a los estados los establecimientos escolares, con todos los elementos de tipo técnico y administrativo, derechos y obligaciones, bienes muebles e inmuebles, con los cuales la SEP prestaba en las entidades respectivas los servicios educativos, así como los recursos financieros utilizados en su operación.
Solamente cinco de las entidades federativas recibieron los servicios federales de educación a través de una secretaría estatal; las otras 26 instituyeron organismos descentralizados de la administración pública del estado. En el caso de Oaxaca, esta entidad federativa tenía un sistema estatal de educación inexistente, por lo que optó por la creación del Instituto de Educación Pública del Estado de Oaxaca (IEEPO), que según las declaraciones del actual gobernador, desde esa fecha se encuentra bajo el dominio de los sindicados de la CNTE.
Ya desde el año de 1978 cuando se instala en Oaxaca la Delegación General de la SEP, la Sección XXII del sindicato rechaza el nombramiento y logran la destitución del delegado, por lo que a partir de entonces inician su lucha para colocar en los cargos directivos a profesores y no a personas ajenas al sector.
Con la descentralización de los servicios educativos y la creación del Instituto de Educación Pública de Oaxaca, los servicios proporcionados por dicha institución quedaron predominantemente en manos de profesores de la citada fracción sindical, ejerciendo en la actualidad los recursos destinados por la Federación y el Estado a las diferentes áreas y servicios del instituto.
Oaxaca -al igual que Michoacán-, ocupa los últimos lugares en cuanto al nivel educativo, y los primeros en cuanto al número de analfabetas; empero, no puede soslayarse la corresponsabilidad de los diversos gobernantes en aquella entidad, así como de los diferentes congresos locales, primero, por haber entregado la institución educativa a manos de una facción que no rinde cuentas ni de los recursos ni de las plazas, que privilegia sus particulares luchas sindicales y laborales por encima de los objetivos de la educación en perjuicio de los niños y jóvenes de aquella entidad, y luego, por la complicidad manifiesta a lo largo de los 23 años en que han contribuido al deterioro educativo con su inacción desde el gobierno o desde las legislaturas, o tal vez con su participación en las ganancias derivadas de la callada por respuesta ante el arbitrario uso y abuso de la institución que dirige la educación.

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