Samuel Maldonado B.
Repercusiones
¡Apreciación no es devaluación!
Martes 28 de Julio de 2015
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Agustín Carstens, cuyo nombre completo es Agustín Guillermo Carstens Carstens, es originario del Distrito Federal y actualmente cuenta con 51 años de edad. Su currículum hace suponer que es un individuo muy inteligente, o al menos muy estudioso, pues egresó del Instituto Tecnológico Autónomo de México como licenciado en Economía, habiéndose graduado con mención honorífica. Posteriormente terminaría el doctorado en la Universidad de Chicago, laboraría en el Banco de México (en el área internacional, en la Unidad de Investigación Económica) y años después, como director ejecutivo en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Más tarde ocuparía la cartera de subsecretario en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y después colaboraría en la campaña del acongojado Felipe Calderón, para aterrizar finalmente como secretario de Hacienda, y al mismo tiempo ¡vaya dualidad!, presidente del FMI y del Banco Mundial de 2007 a 2009.
Indiscutiblemente que es un brillante economista, pero para el grueso de los mexicanos me atrevo asegurar que más que gobernador del Banco de México, representa los intereses del órgano rector de las políticas del Fondo Monetario Internacional. Por eso asevera que “nuestra moneda no ha sufrido ninguna devaluación y lo que sucede realmente es una apreciación del dólar”.
Desde luego que no nos sorprende la encrucijada en la que está el peso mexicano, pues en los últimos 100 años el peso ha sufrido devaluación tras devaluación (en relación con el dólar) casi como una constante en cada uno de las diferentes administraciones públicas. Por ejemplo, en la del general Cárdenas fue de 3.50 a 4.85; en la de Ávila Camacho, pasó de 4.85 a 6.68; en la de Alemán llegó hasta los 8.85 y en la de Ruiz Cortines, alcanzó los 12.50 pesos por dólar.
En la “exitosa” administración salinista, tal vez por salado o por espurio, alcanzó la cifra de 3,410 pesos; con otro sobresaliente estudiante de economía, éste egresado del Instituto Politécnico Nacional y que sustituyó al candidato asesinado Luis Donaldo Colosio, llevó la devaluación hasta alcanzar los nueve mil 360 pesos, y ya con el locuaz de Vicente, el pobre peso alcanzó la cifra de diez mil 880 por cada dólar.
No pararon allí los viacrucis de los mexicanos, y con el presidente vestido de general, éste situó a la moneda en un cambio de 15.365 pesotes. Pero bueno, para engañar a los ilusos mexicanos le quitaron las tres últimas cifras y ¡tan tan!, todos contentos.
Pero… ¿por qué se devalúa en forma tan constante nuestra moneda?, ¿cuáles son las verdaderas causas de este problema nacional? Los estudiosos en esta materia argumentan que varias son las razones y entre estas se mencionan la gran corrupción del gobierno, la poca confianza en las autoridades, la excesiva impresión de los billetes como consecuencia de un endeudamiento estúpido; o bien, al no tener una conducta honesta y adecuada en la administración gubernamental, por una desadministración del banco emisor de billetes o monedas, que en este caso es el Banco de México, que es administrado por un representante del Fondo Monetario Internacional y que al mismo tiempo es el gobernador del Banco de México.
Para darle solidez a nuestro peso, viejas y nuevas medidas eran respaldarlo con monedas de oro y no se nos olvida que pocos años hace que de la bóveda del Banco de México salieron más de 100 toneladas de oro para ser resguardadas en el Banco de Inglaterra, en Londres, que parece no fueron suficientes, o bien cabe la duda de que los filibusteros mexicanos se hayan hecho de estas. En fin, otra de las razones que argumentan que provoca la depreciación de nuestra moneda es la falta de confianza en las instituciones del país; otra más es la de inducir al capital extranjero a invertir en nuestro país, y otra fundamental que lleva a la bancarrota es la gran corrupción política de quienes están al frente del gobierno nacional que, desde luego y desde mi óptica, sería la principal causa de las devaluaciones. Pero amable lector, no hay de que preocuparse, pues por vox del propio gobernador Carstens Carstens, la devaluación no es ninguna devaluación, sino que simplemente lo que sucede es una “apreciación” del billete verde. ¡Salud!

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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