Aquiles Gaitán
Aquí no hay quien piense distinto
Lunes 3 de Agosto de 2015
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Los optimistas dicen que este mundo es el mejor de los mundos posibles, como optimistas, esperan encontrar el lado más favorable de las cosas, la mejora continua, lo propicio para una evolución positiva y próspera. Habrá que cerrar puertas a todo lo inservible, a lo ineficiente, a los desquiciamientos, a las vanidades y vanagloria, habrá que abrirlas a la calidad, a la vuelta de lo funcional, a la búsqueda de nosotros mismos, a retomar los caminos olvidados de la michoacanidad, al cambio que nos dará continuidad, consistencia, coherencia, identidad. No es lo mismo Michoacán un estado de México, que Michoacán estado de México.
Hoy hablamos de un nuevo comienzo, no de un cambio que remplace o transforme, no de una transmutación ¿comienzo de qué?, el gobierno ¡Claro! Que comenzará nuevamente en el ciclo interminable de los tiempos electorales, pero habrá que decidirse a dar paso entre el revisionismo y la revolución; una revolución lejos del epíteto de violenta, una revolución que limpie, que borre y reconstruya, que logre la recreación del Michoacán que deseamos.
Es cierto que los partidos cuando llegan al poder, llegan con el compromiso ideológico que los impulsa, desde ahí deben incluir a todos, ya no es el partido, sino el representante de todos, del que esperamos resultados derivados de su oficio y experiencia; no podrá nunca cortar su cordón umbilical, ni negar sus orígenes, pero nos representa a todos, al levantar la mano en la protesta e iniciar el diálogo con todos al cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen, con sus infiernos y paraísos.
Somos tiempo pasado y presente, rurales y urbanos, historias y costumbres, somos memoria que lucha contra el olvido, somos el puño cerrado o la mano franca, somos michoacanos dispuestos a enfrentar una vez más nuestro destino, venga como venga, porque al son que se toca, se baila en el tablado.
El anhelo de la redención nos impulsa y nos identifica, ya no es posible seguir así, Michoacán necesita evolucionar, revolucionar con lucidez dentro de los parámetros constitucionales, por ahora, no podemos declarar la independencia, ni dar por terminado el pacto federal, pero sí, romper inercias y romper con un pasado de endeudamientos, ineficiencias, tolerancias, complacencias, miedos y simulaciones. ¿A cuántos les quitaron por las buenas o las malas sus ranchos y casas? ¿A cuántos la vida? ¿A cuántos desaparecieron? ¿Cuántas viudas y huérfanos? De uno y otro lado, porque los malos también cuentan.
La miseria galopa en su caballo desbocado, es el jinete de los campos michoacanos, al que nadie puede sujetar la rienda; sí, sí, sí, con educación y salud, con la beneficencia del hambre cero. Pero la CNTE, el chikungunya, el Infantil, los padrones de beneficiarios y las comunidades indígenas nos dicen que algo grave está pasando. La miseria tiene muchos rostros y todos son espantables, la inseguridad tiene muchos rostros y todos son espantables, los tirios y los troyanos, ¿cómo podemos poner fin a nuestra desdichada condición de pueblo abandonado?
Los aquelarres presupuestales han llegado a su fin, el dinero se hizo humo en las hogueras rituales que invocaron el adelanto del futuro; Suárez, sus secuaces y sacerdotisas, cual ratones panzones, haitos de queso, se siguen relamiendo sus bigotes.
No hay tiempo, ni la organización adecuada para revisar las cuentas, o no han querido hacerlo, dentro de poco habrá que traer a los arqueólogos contables para explicarnos la caída de las dinastías del Nilo y de sus ruinas, hacer un atractivo turístico con sus leyendas al calce.
El cambio es palpable, se toca; es visible, se ve; es audible, se escucha; es sensible, se siente; habrá que esperar, por ahora no es posible, no hay dinero y sin dinero todo es deseo y fantasía, no se pueden resolver los problemas y menos los enigmas, entre ellos, el enigma del poder cuyo ejercicio es hoy llamado la gobernabilidad, cuya disputa electoral es hoy llamada democracia y cuya legitimación solamente, únicamente se da, con el hacer.
Todos coincidimos en la necesidad del desarrollo, del orden y limpieza, del exterminio del hampa, aquí no hay quien piense distinto, todos coincidimos en una educación mejor, desde el kínder hasta la universidad, con planes y programas actuales, con maestros que vayan a dar clase y por eso, y sólo por eso, cobren su salario. Aquí no hay quien piense distinto.
Todos coincidimos en que la salud pública llegue a todos ¿y a los que viven en la miseria? Debe haber soluciones más allá del Seguro Popular, aquí no hay quien piense distinto.
Todos coincidimos en que los presupuestos municipales y el presupuesto estatal se gasten bien, es decir, que sus sistemas de programación financiera sean atinados y se respeten, que no pidan prestado y se limite el gasto hasta donde alcancen las partidas recaudadas, no hay más, so pena del endeudamiento infinito. Aquí no hay quien piense distinto.
Todos coincidimos en que “el que ganó, ganó” y será el gobernador que represente a todos; todas las señales y los signos apuntan hacia un cambio por el bien de Michoacán, ni antes ni después, es ahora o nunca, aquí no hay quien piense distinto.

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