Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el debate por Michoacán!
La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?
Viernes 7 de Agosto de 2015
A- A A+

Las preocupaciones sobre la pobreza han estado concentradas principalmente en las técnicas de medición, mucho más que en sus causas y en las implicaciones humanas que esta condición representa. En el presente ser pobre sugiere principalmente un término estadístico, que sustituye inclusive la cualidad esencial de la pobreza. Se afirma, en otra perspectiva, que todo en cuanto existe, incluyendo lo social, es una unidad de la cantidad con la cualidad y que lo uno no existe sin lo otro. No obstante, tratándose de la pobreza, el número se “traga” al concepto.
Por otra parte, la pobreza y el conjunto de desigualdades sociales no son inmutables, como tampoco caen del cielo. Por más que se insista en la característica pecadora del hombre, es difícil aceptar que la pobreza sea un castigo de Dios. Pobreza y desigualdad están vinculadas a las estructuras sociales que las hacen posibles y sus características y explicaciones, cambian de acuerdo con el momento histórico y las perspectivas ideológicas que se adopten para comprender la existencia de los pobres.
En el caso mexicano, larga ha sido la historia de la desigualdad y la pobreza, comenzando por un régimen colonial cuya funcionalidad implicaba, forzosamente, la explotación y el desprecio del indio, mestizo, negro y mulato en beneficio de las minorías peninsulares del Virreinato y la metrópoli colonialista. Las brechas sociales eran enormes y fueron las causas profundas del movimiento de Independencia y de los objetivos que se impuso, formulados y expuestos con vigor y claridad por el gran Morelos, refiriéndose a los contrastes entre la opulencia y la indigencia, haciendo de la virtud la única diferencia válida entre un mexicano y otro.
Más adelante, otro de los momentos que convirtieron la desigualdad y la pobreza en causa básica de las grandes transformaciones fue, sin duda, la Revolución Mexicana. Independientemente de las formas específicas con que las mayorías de pobres, obreros y campesinos formularan sus demandas y aspiraciones, la orientación general se resumía en la consigna de justicia social. Había que llevar la justicia social a los campesinos con la Reforma Agraria, la restitución a los pueblos originarios de sus tierras perdidas mediante el despojo, a los obreros, reconociendo sus derechos laborales; a las nuevas generaciones, dotándolas de humanismo, ciencia y tecnología para construir una patria justa.
La Revolución Mexicana dejó pendientes sus objetivos de justicia social, atrapada por los grandes cambios en la correlación de fuerzas políticas internacionales y las traiciones de que fue objeto desde adentro. Hacia el último cuarto del siglo XX México había dejado de ser revolucionario para convertirse en un decidido país neoliberal. La desigualdad y los pobres seguían existiendo y su número crecía sistemáticamente, obligando a que si bien no podía reconocerse su vinculación fundamental con la estructura de organización de la sociedad mexicana, al menos los gobiernos no podían ignorarla para asumir el compromiso, no de eliminarla, sino de hacerla soportable. Salinas con Solidaridad, Zedillo con Progresa, seguidos de todos los programas conocidos que se han sucedido.
Prácticamente el conjunto de las administraciones públicas federal, estatales y municipales promueven y ejecutan acciones contra la pobreza. Los índices de marginación son criterios obligados para decidir la aplicación de los programas, si bien es difícil encontrar alguno de ellos que la gente, la “población objetivo”, considere como un programa es suyo, con disposición para aplicarlo bien e inclusive, defenderlo. Por el contrario, es preocupante que la pobreza siga, y lo que es peor, crezca.
Recientemente, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) encontró que en México, sólo el 20.5 por ciento de la población no es pobre y vulnerable, frente a un 79.5 por ciento de mexicanos pobres y vulnerables. En el caso michoacano, el crecimiento de los pobres es impresionante, considerando que en 2012, el 54.4 por ciento de la población era pobre, pero dos años después, en 2014, su número se había incrementado a 59.2 por ciento, con lo cual 2.7 millones de michoacanos vivían en la pobreza.
En cuanto a la pobreza extrema, de 650 mil 300 michoacanos que la padecían en 2012, bajaron a 641 mil 900 en 2014, con una disminución total de ocho mil 400 personas que dejaron de ser miserables en esos dos años. Tomando en cuenta solamente la cantidad de recursos utilizados en la estrategia de la Cruzada Nacional contra el Hambre, los saldos conseguidos son enteramente insuficientes, sin posibilidad alguna de justificación. ¿Qué puede esperarse para 2016 con el presupuesto base cero, que fusiona y cancela programas de combate a la pobreza?
Es tiempo de que la política social y sus instrumentos operativos sean sometidos a una rigurosa revisión, no para justificar lo que se hace, sino para poner en marcha acciones integrales del gobierno con los pobres, que permitan erradicar la pobreza en todas sus manifestaciones y grados, con una estrategia viable, transparente, confiable, que recoja las experiencias existentes, que no simule resultados y que promueva la certeza de que se avanza por la ruta correcta.
El sistema global de mercado “hace agua en todas partes y por todos los costados”. Por las desigualdades y la pobreza que genera se debilita su presente y se cancela su futuro. Es totalmente falso que el mercado lo resuelve todo. Los hechos revelan todo lo contrario e indican la necesidad de combatir la pobreza con medidas de fondo.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

¡El grito desesperado de la ideología!

En el año que comienza, tiempos para cambiar

Enajenación, ciudadanos y política

Fenómenos nuevos en la democracia mexicana

Clase política y elecciones

Diferencias sociales y elecciones

Las ideas y los intelectuales en la política

Hacia una tipología de candidatos

¿Todo para el mercado o todo para el Estado?

Los mexicanos: ¿por qué luchar?

Las Zonas Economicas Especiales y el desarrollo regional

En política: los jefes y los líderes

¿Por cuál camino: derecha o izquierda?

Pobreza estructural, el tener y el hacer

En marcha, Frente Amplio Democrático… ¿contra quién?

Cuando gana el PRI, ¿gana México?

La globalización en crisis

Reflexiones sobre México y el mundo

¡El Balsas se seca, la población también!

Democracia y cultura

¿Frente anti PRI o anti López Orador?

Resolver los problemas de fondo

Las ZEE y el corredor de pobreza Michoacán-Chiapas

La fuerza histórica de la comunidad indígena

Gobernadores ladrones

Efervescencia y preparativos políticos

Zapata, ¿individuo o comunidad?

Algunas referencias de la izquierda mexicana

¿Hay todavia izquierdas y derechas?

La lectura de las realidades políticas

México, el vacío de liderazgos

¿Oponer el sueño mexicano al sueño americano?

¡Para el debate por Michoacán!

Acelerando los tiempos políticos

En memoria del doctor Robles Garnica

Sin titubeos, la ZEE de Lázaro Cárdenas debe establecerse

En 2017: la difícil construcción del futuro

Corrupción y legitimidad política

Profesionistas: “Ciencia y tecnología para una patria libre”

En su aniversario: Revolución muerta, principios vivos

Ante el fenómeno Trump, lo necesario y a tiempo

¡Para el debate por Michoacán!

¿Todavía sirven los líderes?

Hacia el Centenario de la Constitución

Morelos: el pasado desde el presente

Presupuesto, austeridad y confianza

El Informe: lo dicho y lo no dicho

En la unidad de la izquierda, ¿cuál proyecto?

Violencia estructural, soluciones estructurales

Plan de Desarrollo, intenciones y realidad

CNC michoacana: renovación de liderazgos

En busca de la equidad

Migración michoacana, entre la forma y el fondo

¡Como son los candidatos es la democracia!

¿Se puede reformar la cultura?

(¿) Demostrar que el PRI está de pie (?)

La ZEE de Lázaro Cárdenas: enfoque regional y desarrollo territorial

En estos tiempos: ¿desarrollo o decadencia democrática?

La ZEE de Lázaro Cárdenas: el desarrollo compartido

Los modelos de análisis político y 2018

La ZEE de Lázaro Cárdenas: entre la idea y la realidad posible

Repensar la cultura y el desarrollo

Entre la demagogia, los medios y la insatisfacción democrática

Creencias y cambio de creencias

Lázaro Cárdenas: De Sicartsa a Zona Económica Especial

Relevos en la CNC michoacana

La clase empresarial michoacana

Aniversario: el modelo zapatista de lucha

Silva Tejeda: ¿Nuevo líder, nuevo PRI?

¡Para el Debate por Michoacán!

Desocupación y empleos emergentes

Remesas y problema migrante

Para entender la sociedad: ¿Sirve la teoría?

Absurdos sin corrección del campo michoacano

El Papa, los problemas y las soluciones

El ejido: Entre la ignorancia y la mala fe (Cuarta parte)

El ejido: el más grande despojo de la historia (Tercera parte)

El campo michoacano: Diez temas pendientes Segunda parte

Lo hecho y no hecho en el campo michoacano (primera parte)

Lo nuevo en el campo michoacano

Gobierno, presupuesto y política

Poder, plan, desarrollo y modelo

Foros de Consulta y Plan de Desarrollo

La costumbre de vivir con violencia

Revolución Mexicana hoy, frustraciones y hartazgos

Las Truchas, frustraciones y posibilidades

Belisario Domínguez ennobleció a la patria

Plan de Desarrollo, método y compromiso

Año difícil: presupuesto 2016

Zonas Económicas Especiales y regiones pobres de Michoacán

El nuevo comienzo, sólo con pueblo y gobierno

¿Es posible un gobierno sin mitos?

El reto de organizar al pequeño productor rural

Secretaría para la ciencia y la tecnología

Nueva administración para nuevo gobierno

Nuevas visiones para los nuevos ayuntamientos

Por un equipo de gobierno sin vicios y con rumbo

En el PRI, ¿sólo cambio de dirigentes?

La pobreza, organización y nueva cultura

La pobreza y sus retos, ¿es lo mismo explicar que medir la pobreza?

Cuba-Estados Unidos; una nueva historia

Los michoacanos, principio y fin del desarrollo

¿Es posible un programa del nuevo gobierno?

¿Organización política y candidaturas independientes?

¿Las mayorías nunca se equivocan?

La Tierra Caliente de Huetamo

Darle rumbo al campo

Replanteando estrategias: Michoacán y sus regiones

Los debates y la cultura política

Algunos de los muchos pendientes

Campañas: agotamiento de los viejos proselitismos

El vacío de liderazgos

Elecciones 2015: ¿para creer en la democracia?

¡Para el debate por Michoacán!