Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
ITS y el condón
Miércoles 12 de Agosto de 2015
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Hace un par de semanas, Grupo de Facto Diversidad Sexual en Michoacán, presentó a la Mesa Directiva del Congreso del Estado, así como a la Comisión de Salud, una propuesta de iniciativa de adición a la Ley de Salud de Michoacán. Aunque la ley requiere una armonización completa de conformidad con los cambios de 2011 en materia de derechos humanos en la Constitución federal.
La propuesta es comprometer a diferentes actores políticos y sociales a promover el uso del condón para todas las infecciones de transmisión sexual (ITS); comparto distintos párrafos de la propuesta de iniciativa de adiciones que se presentó el 4 de agosto de 2015 a la LXXII Legislatura.
La cronología histórica de las enfermedades venéreas (hoy infecciones de transmisión sexual) representa un reto de investigación por lo disperso de las fuentes de información, así como por las diferentes concepciones que en las diversas culturas del hombre han tenido estas enfermedades, hoy incluso continúan siendo estigmatizadas.
Desde considerarse un castigo divino, hasta representar una penitencia en vida por las acciones innobles e inmorales que el paciente tenía en el curso de su vida, se utilizó muchas veces para estigmatizar una determinada raza y religión, como fue el caso de los judíos en todo el curso de su historia; aunque en mucho, los pueblos antiguos, la antigua Grecia, en el siglo VI antes de esta era ya definían una serie de consideraciones a todas estas enfermedades.
Recordamos a Michel Foucault, en su libro Historia de la locura, cómo los leprosarios instituidos en Europa en el siglo XVI trasmutaron a espacios para la atención de enfermedades venéreas y después como espacios para atender la locura. No obstante ello, las infecciones de transmisión sexual continúan siendo una motivación de las autoridades, sobre todo en el ejercicio de la salud sexual y la reproducción social.
A pesar de que son muchas las enfermedades venéreas descritas en la actualidad, han sido solamente tres las que en el curso de la historia han captado la atención debido a las connotaciones individuales y sociales de ellas, así como también por las cifras de incidencia que han llegado no sólo a nivel de epidemia sino inclusive de pandemia en varios periodos de la historia. Ese ha sido el caso con la gonorrea, la sífilis y el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).
Las enfermedades venéreas han afectado todos los estratos socioeconómicos por igual y han sido protagonistas de episodios de estigmatización en la trayectoria de hombres eminentes y distinguidos de la sociedad, el mismo Michel Foucault murió padeciendo VIH/Sida.
En este sentido, hoy, las ITS son vistas a partir de los derechos sexuales y reproductivos de las personas y en el marco del derecho a la salud que consagra nuestro marco jurídico; de igual manera se han venido construyendo nuevas formas de acercar información a la población a efecto de construir las fronteras para que se deje de ver la infección de transmisión sexual como pecado y se aborde desde el punto de vista médico y científico, esto es de salud pública; pero de igual forma se revise desde el punto de vista jurídico de lo normativo, del derecho a la promoción de la salud sexual.
La propuesta de iniciativa en comento se fundamenta en la reforma de junio de 2011 en materia de derechos humanos, la cual crea una nueva interpretación de la norma constitucional al establecer de forma inequívoca el principio “pro persona” como eje rector de la interpretación de los derechos humanos en el orden jurídico nacional. Así, la ampliación de los derechos establecida desde el principio de progresividad obliga al Estado a observar los tratados internacional ratificados por éste.
En el marco de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se consagra el derecho a la salud en el párrafo tercero del artículo 4º: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud (...) y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución”.
Las ITS, alguna vez denominadas enfermedades venéreas, se definen como un grupo de enfermedades causadas por diversos agentes infecciosos que se adquieren por la actividad sexual.
Las enfermedades de transmisión sexual afectan a mujeres y a hombres (biológicos y sociales) de todos los estratos socioeconómicos, edades, etnias, con discapacidad, reclusos, entre otros. Aunque las ITS son más comunes en los adolescentes y los adultos jóvenes.
La incidencia de las ITS está en aumento, en parte debido a que en las últimas décadas las personas jóvenes tienen actividad sexual más tempranamente y en algunas ocasiones se casan más tardíamente. Como resultado, las personas sexualmente activas hoy en día tienen más probabilidad de tener muchas parejas sexuales durante sus vidas y por lo tanto tienen más riesgo de desarrollar infecciones de transmisión sexual.
La Primera Encuesta Nacional sobre Sexo 2004 arrojó los siguientes resultados: la edad promedio de la primera relación sexual de los mexicanos es de 17.6 años; destaca que cuatro por ciento de los mayores de 18 años dicen no haber tenido relaciones sexuales, doce por ciento tuvieron su primera relación antes de los quince años y cuatro por ciento después de los 25 años. En promedio, los mexicanos mayores de 18 años tienen 7.3 relaciones sexuales al mes, considerando solamente a aquellos que declaran no ser \"vírgenes\"; cuando consideramos a todos los ciudadanos, este promedio baja a 6.9 relaciones mensuales. Este promedio se obtiene de personas que declaran tener más de once al mes (uno de cada cinco ciudadanos) y de otras que tienen menos de tres (32 por ciento).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay más de 30 bacterias, virus y parásitos causantes de infecciones de transmisión sexual, la mayor parte de las cuales se propaga por contacto sexual. Pueden dar lugar a enfermedades crónicas, Sida, complicaciones durante el embarazo, infertilidad, cáncer cérvico uterino y muerte.
Según estimaciones hechas por la OMS en 2005, cada año se producen en el mundo 448 millones de nuevos casos de ITS curables (sífilis, gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis) en personas de quince a 49 años. En esta cifra no se incluyen las infecciones por el VIH y otras ITS que siguen afectando la vida de las personas y las comunidades en todo el mundo. En los países en desarrollo, las ETS y sus complicaciones se encuentran entre las cinco primeras categorías de enfermedades que llevan a los adultos a buscar asistencia sanitaria.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre 2005 y 2010 la candidiasis urogenital y el virus del papiloma humano fueron las afecciones de mayor incidencia en jóvenes de quince a 24 años de edad, siendo aún mayor entre los jóvenes de 20 a 24 años.
Por otro lado, el artículo 157 bis determina que la Secretaría de Salud y los gobiernos de las entidades federativas, en el ámbito de sus respectivas competencias, se coordinarán para la promoción del uso del condón, priorizando a las poblaciones de mayor vulnerabilidad y riesgo de contraer la infección del VIH/Sida y enfermedades de transmisión sexual.
Es importante mencionar que las dificultades con el uso, acceso y disponibilidad de métodos de protección entre los jóvenes incrementan su exposición a otra serie de enfermedades, como son las infecciones de trasmisión sexual, que en caso de no ser detectadas o tratadas a tiempo pueden generar complicaciones a largo plazo.
Por lo antes expuesto, entre otras muchas más razones, se han solicitado al Congreso del Estado las modificaciones a la Ley de Salud de Michoacán a efecto de que la promoción en el uso de mecanismos de prevención como el condón sea utilizados para que se evite cualquier situación de contagio sexual, no sólo del VIH/Sida, sino de cualquier otra ITS.

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