Miércoles 19 de Agosto de 2015
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En días pasados nos enteramos que el ciudadano Silvano Aureoles, gobernador electo de Michoacán, envió una atenta carta al señor Andrés Manuel López Obrador, ex priista, ex perredista y actualmente dueño único de esa franquicia electoral conocida como Morena, carta en la cual el señor Aureoles invitaba a López a un diálogo con la idea de conocer planes e ideas y recibir propuestas de personas simpatizantes de Morena que pudieran colaborar con él y trabajar en la tarea de reconstruir Michoacán.
De entrada a muchos les pareció una muestra de ingenuidad pensar que un tipo como AMLO, reconocido por inagotable rencor, intolerancia y mesianismo, quisiera colaborar con el gobernador electo en la tarea que fuera. Otros, diplomáticamente, comentaron que dicha carta era una inteligente jugada política para exhibir el verdadero talante de López y posteriormente, previendo su respuesta, hacerlo a un lado en forma definitiva.
López no defraudó a nadie, fiel a su naturaleza descartó con rudeza el intento de diálogo y colaboración propuesto por Silvano. Los mesías como él no aceptan amigos ni aliados, sólo vasallos, y de esos tiene un buen número. Consideraciones aparte, Silvano debe recordar que los michoacanos votaron mayoritariamente por el PRD y no por un gobierno de coalición, y mucho menos por Morena, partido que en el estado sencillamente “no pinta”.
El historial de López lo muestra de cuerpo entero. Salvo el panfletario “periódico objetivo”, una revista semanal caracterizada por su amarillismo y sus conocidos amanuenses en diversos medios, como Encinas, Aristegui, Monreal y otros de similar calaña, todos, absolutamente todos los analistas y buena parte de las denominadas “redes sociales” hacen referencia a su enorme ego, nula autocrítica e intolerante carácter, como es lo característico en todo fanático.
Los que lo conocen de cerca y de hace años refieren que el señor López Obrador está sincera y firmemente convencido de que juega un papel decisivo en la salvación de México, y con esta idea se ha preparado mentalmente desde hace años. La idea es fija, absoluta y no admite posibilidad de error. Él está destinado a redimir a México pues reencarna nada menos que a Benito Juárez y, por lo tanto, está autorizado a jugar con sus propias reglas, totalmente justificables dada la enorme importancia de su misión. Él busca el bien supremo, el bien de la nación, y los caminos que el destino le ha marcado justifican eso y más.
Motivo de preocupación para los ciudadanos es el incremento de los datos de un problema psiquiátrico que padece AMLO desde hace años, problema conocido como “trastorno paranoide de personalidad”, situación que lo inhabilita como directivo o jefe de lo que sea, así sea de una simple Jefatura de Manzana. Quien tenga un mínimo de curiosidad (y cultura) puede consultar el DSM IV o el CIE 10 y comprobar que el señor López cumple cabalmente con los requisitos.
Quien cierre los ojos a esta realidad e insista en ver sólo lo que le conviene, puede escudarse en el maquiavélico “el fin justifica los medios”, y hasta es posible que desarrolle un orweliano “doblepensar” para justificar las aberraciones del señor López O. Pero, salvo un cinismo extremo, es inocultable que una buena parte del equipo cercano a este mesías es definitivamente peligroso para el país. Estos son un abigarrado conjunto de oportunistas, demagogos, trapecistas políticos, individuos sin mas ideología que el poder por el poder, líderes sindicales corruptos y una gran cantidad de resentidos sociales como los grupos Francisco Villa, Los Panteras, algunos residuos del CGH, todos sin mas idea que una largamente esperada venganza contra una sociedad que, a su juicio, les debe todo y los ha tratado muy mal.
Cuidado con ellos.
drvazquez4810@yahoo.com

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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