Columba Arias Solís
Integrando gabinete de gobierno
Viernes 21 de Agosto de 2015
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A poco más de mes y medio que en el estado de Michoacán protesten y asuman sus cargos el gobernador electo y las autoridades municipales, el primero se encuentra deshojando la margarita de las designaciones de aquellos que integrarán el gabinete de su gobierno, al que insiste en señalar que será de coalición, aunque formalmente esta figura no tenga que ver con lo que el electo pretende, ya que más bien se concretará tal integración en una pluralidad de personajes llegados de diferentes colores partidistas, o tal vez sin color.
En torno a la integración del gabinete de gobierno del Ejecutivo electo, se siguen tejiendo las especulaciones en los diferentes medios sobre quiénes serán los que encabezarán las tareas en las diferentes instancias administrativas, y aunque hay algunos que dan por hecho que tal o cual personaje asumirá tal o cual cargo, mientras no haya anuncio formal todo está en el aire, por lo cual hay preocupación entre los diversos grupos políticos dado que no advierten con claridad si serán tomados en consideración, habida cuenta los servicios prestados o la fuerza –real o imaginaria– que representan en la entidad, de tal modo que se convocan y reúnen en comidas, cenas o cafés para acordar la forma de mostrar el músculo político y demostrar al próximo gobernante lo desatinado que sería no considerar en el gobierno a elementos de tan conspicuos grupos.
Mujeres y hombres pertenecientes a diversos sectores que aspiran y suspiran por formar parte de la nueva administración, de una forma o de otra pretenden hacerse notar ante el electo a fin de ser cabeza en alguna de las tantas secretarías que conforman la administración pública centralizada, o bien como titulares de organismos públicos descentralizados, empresas de participación estatal –quién sabe si todavía quede alguna– y fideicomisos públicos, que debe haber muchos, ya que en la última década con singular ánimo se dedicaron a constituirlos cada vez que se requería el manejo discrecional de recursos públicos y que, como señala la Ley de Entidades Paraestatales del Estado, estos se constituyen con el propósito de auxiliar al Ejecutivo estatal en las atribuciones del Estado para impulsar las áreas prioritarias del desarrollo, constituyéndose el Ejecutivo a través de la Tesorería en el fideicomitente único de la administración pública.
Más allá del descolón –que ya se suponía– del dirigente nacional de Morena, ante los ofrecimientos del gobernante electo para que alguno de los integrantes de ese instituto político se integrara al nuevo gobierno, y que –el ofrecimiento– para mucha gente sigue sin tener sentido –a menos que como ya se sugiere en medios, se tratara de iniciar una futura coyuntura electoral–, lo cierto es que en los distintos sectores de la sociedad hay prospectas y prospectos que se consideran presuntos integrantes del gabinete, ya sea porque estuvieron en la campaña del electo, ya sea por su pertenencia a cierto grupo político, o simplemente por consideración a sus méritos personales.
Ciertas o ciertos de dichos presuntos incluso asumen ya la pose de alta o alto funcionario y miran de reojo a quienes se les acercan, recelan de quienes los saludan con urbanidad y hasta de quienes les envían sus buenos deseos, sospechando que quisieran acercarse con el electo por su mediación o si tienen mayores conocimientos y talentos les pudieran arrebatar la anhelada posición. Ya se puede uno imaginar la actitud de la o del suspirante en caso de ser designado en algún cargo, todavía no se sube a su tabique y ya se encuentra mareado (a). Será bueno recordarles que del plato a la boca se puede caer todo, no solamente la sopa.
Así las cosas, luego de la visita presidencial a la población de Apatzingán, las especulaciones y preocupaciones –de los que aspiran– han subido de tono, más cuando parece ir quedando claro que el gobernador electo tiene compromisos que cumplir con el gobierno federal en relación con la integración del gabinete, entre los cuales estarían las titularidades de cuando menos la Secretaría de Educación, de la Secretaría de Finanzas, de la Secretaría de Seguridad y, por supuesto, de la Procuraduría de Justicia, y quién sabe si hasta la Secretaría de Salud.
Designar personajes provenientes o palomeados desde la esfera del gobierno federal resulta lógico si el nuevo gobernador pretende seguir contando con el beneplácito presidencial, ya que no deben perderse de vista el quebranto en las finanzas, los enormes boquetes presupuestales en el ámbito de la educación, el desvío de recursos etiquetados a ciertos programas y que se destinaron a otros y, por supuesto, la problemática cada vez más compleja en las áreas de seguridad y justicia. Se entiende entonces que para lograr el apoyo federal, el gobernador electo tendrá que atender las sugerencias de la Federación en determinadas áreas.
Empero, aún antes de su asunción como titular del Ejecutivo, las turbulencias en el ambiente político se hacen sentir ante la propuesta del gobernador interino para que reasuma su cargo el controvertido ex procurador de Justicia, quien hace apenas unas semanas dejara la Procuraduría en medio de señalamientos de falta de aplicación de la ley y de ineficiencia. La polémica sobre tal propuesta, que se habría realizado con el beneplácito del gobernador electo, está más que servida. Habrá que ver si en aras de evitar tormentas innecesarias la Federación tiene el tino de proponer un personaje distinto, también cercano en las confianzas de la Federación, para desempeñar el cargo en el nuevo gobierno.

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