Rafael Mendoza Castillo
Reforma Educativa de excepcionalidad
Lunes 24 de Agosto de 2015
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Hoy la sociedad mexicana, traducida ésta en grupos, individuos, clases sociales, está sometida a decisiones tomadas, con ausencia de legitimidad, por un poder autoritario, autárquico y, por supuesto, aislado de las figuras o estructuras mencionadas anteriormente.
El problema de fondo, dada la crisis moral, social y económica vigente, no está en la confianza o desconfianza (los de mayor confianza son el Ejército y la Iglesia), que es importante moralmente, de la gente ante los gobernantes y las instituciones, sino que la raíz del problema se localiza en los mecanismos visibles e invisibles, tales como el sistema escolar, lo electoral, juntas de Conciliación y Arbitraje (tomas de nota), topes salariales, burocracia, sindicatos corporativos, división de poderes, Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y otros, los cuales constituyen, en conjunto, una camisa de fuerza para controlar a la población pero que no mejora sus condiciones de vida.
Algunos “cientistas” sociales señalan dos sentidos sobre la evaluación, tanto en la Constitución cono en sus leyes reglamentarios. Un primer significado contempla atributos excluyentes, una verdad única, vertical, centralizada y autoritaria, incluido un sentido castigador y discriminatorio cuyo fin es excluir y clasificar al otro, como capaz e incapaz, además separarlo del derecho al trabajo (Estado de excepción). Lo anterior para dar respuesta al interés de la triada: tecnócratas, empresarios y políticos. Así, la calidad y la evaluación se toman como solución única a la crisis del sistema educativo. Esto conlleva una modificación al modelo laboral y cancela la estabilidad en el empleo. No es poca cosa.
El otro sentido de evaluación, que se contempla en el texto de la Ley del Servicio Profesional Docente, en su artículo 20, afirma que la evaluación se efectúa en cada escuela, zona escolar, colectiva y horizontal, que tiene como fin mejorar la práctica profesional de los maestros y maestras. En ésta no hay sanción ni consecuencias administrativas o laborales.
Sin embargo, la clase en el poder y la clase empresarial, además de los organismos internacionales como el FMI, el BM, la OCDE, se empeñan no en mejorar los procesos de formación en los niños y las niñas, jóvenes y adultos, sino en aplicar la evaluación de acuerdo con el primer sentido; esto es, lo punitivo, y el segundo sentido es ignorado.
El actual gobierno federal, producto de la sociedad teledirigida, es decir, resultado del pragmatismo de la imagen, que no del consenso racional, reflexivo y crítico de los ciudadanos, no justifica la Reforma Educativa con argumentos racionales, en diálogo con el otro. Lo anterior porque acepta los términos y el consenso que le han impuesto los organismos citados arriba. En ese consenso se excluye el interés general o común de la sociedad mexicana. Por eso, el actual gobierno recurre a la represión militar y policiaca e ideológica como la mentira. Como bien afirma Hugo Aboites: “El énfasis indebido en sólo la opción persecutoria de la evaluación y, a demás, la insistencia en imponerla al precio que sea, dice mucho de la vocación clasista y represiva que anima a los evaluadores de hoy”.
Importar del mercado y de la fábrica, el concepto de calidad e introducirlo, vía la represión física y mental en el campo educativo, es revelador, que quienes están al frente de la educación no les importa la formación crítica, reflexiva y digna en los estudiantes mexicanos. Quedando de manifiesto su interés en servirle a quienes los colocaron en el poder, a través del fraude electoral (oligarquía financiera, mediática y comercial).
Este hecho muestra que la clase gobernante y sus instituciones reciben de los empresarios nacionales y extranjeros los valores e ideas de los actuales neocolonizadores de la rapiña para alcanzar una integración no sólo económica, sino también construir la cultura de la sumisión y el sometimiento en nuestros pueblos y continuar el proceso de globalización como guerra hacia los pobres y excluidos.
Es cierto también que para los tecnócratas teledirigidos la memoria de la educación popular emancipadora no importa, sino que su interés mayor es acatar los consensos, que nacen en el proceso de globalización, los cuales someten a los estados nacionales y convierten a estos en adictos y dependientes de las consignas del capitalismo corporativo: reducir el gasto público, desregular, que todo sea líquido y, finalmente, privatizar el patrimonio de México, incluida la educación pública.
Estas razones, estas ideas, que le quitan el velo al modelo educativo empresarial, que hoy defiende el gobierno federal, con lenguajes de fuego de fusil, no son escuchadas y menos comprendidas. Predomina más la obsesión y la irracionalidad en las instituciones de la República prianista, como pantallas para que la disidencia y la inconformidad del otro sean silenciadas. Estos eventos configuran una dictadura, que en nada se parece a una democracia, ni siquiera liberal, más bien forman parte de un conservadurismo absoluto, que es hacia donde se mueve el México de la oligarquía y la burguesía.
La corrupción que sirve de cemento a las mafias políticas y económicas no sólo se refiere a que se roban el dinero público, que se roban la riqueza de la nación, sus bosques, playas, aguas, minerales, petróleo, electricidad, el maíz criollo, etcétera, sino también se corrompen cuando se sienten como autorreferentes y creen que son la fuente del poder e ignoran que la soberanía reside en el pueblo. Y éste ya no aguanta más. Al tiempo.
Justicia y ley a modo. Las escuelas privadas se evaluarán, pero ahí no abra despidos, solamente en las escuelas públicas se podrá despedir. Recordemos, por último, la decisión que tomó la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno a la Reforma Educativa, fue muy expresiva, perdón, muy clara, que cuando exista la alternativa entre mejorar la educación y otra, hecha para castigar al educador, lo más recomendable es tomar esta última. Más claro ni el agua. Ni calidad ni evaluación son conceptos neutrales o inocentes, conllevan significados y sentidos intencionales, por lo que se inscriben en una lucha política y teórica en la que se observa el interés empresarial en favor de mecanismos y leyes que castigan, clasifican y discriminan a los insumisos que luchan por otras opciones de futuro, y premian el conformismo social que sostiene al orden constituido. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
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