Xuchitl Vázquez Pallares
Qué importante es la memoria
Jueves 27 de Agosto de 2015
A- A A+

El martes pasado visitamos el Museo de la Memoria y la Tolerancia, en la Ciudad de México. Se encuentra justo frente a la Alameda Central, junto al nuevo edificio de Relaciones Exteriores y el Supremo Tribunal de Justicia de la Ciudad de México. Al ver los tres edificios vino a mi mente la Plaza de las Tres Culturas, el movimiento del 68, la intolerancia y el genocidio.
Hay museos que te abren los ojos, este además te abre el corazón. Esto es justamente lo que deben hacer los museos, abrirle los ojos al visitante, llevarlo a través del tiempo de manera que no olvide.
Debe abrirle el corazón para que sienta la grandeza del espíritu humano y sienta que no debemos darnos por vencidos por más adversidades que nos rodeen, por más que intenten hacerlo.
La intolerancia, los prejuicios, la discriminación y el odio han sido el motor de las aberraciones más terribles, más degradantes, más inhumanas.
En el museo nos muestran videos, documentos y muchas fotografías sobre el fascismo, sobre la intolerancia hacia lo diferente y cómo las ansias desmesuradas de poder y supremacía crean verdaderos monstruos.
Se están acabando las generaciones que vivieron este holocausto. La memoria humana es muchas veces selectiva, recuerda sólo lo agradable, lo que no le causa malestar en la conciencia. De ahí la importancia de no cerrar los ojos y no permitir el olvido pues de esta manera podemos no volver a cometer los mismos errores, y en caso de que nosotros no hayamos sido los causantes, nos sirva de prevención, de alerta, de lección que nos llene de valor para no permitir más la injusticia porque como decía Montesquieu: “Una injusticia hecha a uno es una amenaza para todos”.
Muchos desconocen la historia del fascismo, quizás hayan leído algo sobre ello, quizá conozcan por una fotografía el rostro de Hitler, pero no se puede interiorizar o concebir en toda su magnitud lo que significa una mente cerrada y el ansia de poder sobre todas las cosas.
Viví en los años 60 en la antigua Yugoslavia, la guerra estaba aún presente en muchos sentidos. Los partisanos recordaban perfectamente la importancia de no permitir que el fantasma del fascismo rondara por el mundo o las conciencias.
El verde olivo de los uniformes estaba presente en la cotidianidad. Los monumentos a los soldados desconocidos, a las víctimas, eran visitados con gran respeto por las familias que en los fines de semana los visitaban y llevaban desde una corona de flores hasta una simple botella de vidrio con flores del jardín de sus casas. Incluso las novias llevaban ahí sus ramos.
Recordemos que Hitler tomó el poder en 1933. Mediante los medios de comunicación, específicamente la radio, que por cierto regalaron por miles para que nadie se quedara sin escuchar las voz del Fürher, fue moldeando ideológicamente a miles. Fue instaurando el odio, la violencia, la ignorancia, la intolerancia a lo diferente.
La antigua Unión Soviética, el pueblo soviético (ruso), fue el que dio la estocada al nazismo. Miles murieron por defender no sólo a sus compatriotas, sino a la humanidad.
En los años 70, constate como aún en las mentes y corazones del pueblo ruso, estaba marcado el sufrimiento y el coraje por los genocidios cometidos por la Alemania nazi. Vivían aún quienes habían vivido esos hechos, estaban aún presentes el hambre, el dolor de las pérdidas de los seres queridos, aún había lugares en reconstrucción.
Y es que la guerra marca, la violencia deja marcas que no se borran. Los abuelos les contaban a los nietos, les enseñaban amor por la paz. Hoy esos abuelos no están más entre nosotros, los bisnietos y tataranietos ya no saben del olor a muerte, de sentir pánico al escuchar los aviones sobrevolar sus casas, de la angustia permanente de temer no volver a ver a los seres queridos. Quizá por eso es que hay personas que permiten que sus hijos jueguen con armas de juguete y con ellas vayan adquiriendo familiaridad con la violencia y la muerte.
Hace unos días, caminando por el centro de Morelia, cerca de San Francisco, me tocó, por la estrechez de la acera, caminar lentamente atrás de una mamá con su pequeño hijo. Fue así que pude observar cuán cierto es que lo que se aprende de niño es el cimiento de lo que será a futuro.
El pequeño traía un cuerno de chivo de juguete y le disparaba sin temor o miramiento alguno a los que iban tranquilamente sin darse cuenta de la agresión en sus autos. La escena era sin duda un reflejo de lo que sucede actualmente.
La intolerancia, el creer que la violencia trae consigo orden, fue lo que Hitler inculcó a su pueblo. Los niños eran enseñados a amar al Fürher, a respetar y obedecer todo lo que él ordenara, a ver el mudo a través de sus ojos, a ver la violencia como normal, a odiar a quienes pensaran o vivieran diferente, a despreciar a quienes tuvieran otro color de piel, otra estatura, hablaran diferente.
El miedo de un pueblo a un futuro incierto crea a los dictadores, por ello es importante aprender de la historia y no cometer los mismos errores.
La humanidad ha cometido crímenes que niegan el dicho que asevera que el ser humano es el animal más inteligente de la creación. Sin embargo, afortunadamente hay quienes piensan diferente, v en las cosas diferentes y actúan de manera diferente. Ellos son la resistencia y la esperanza.
Ana Frank (1929-1945) decía: “Cuán maravilloso sería que nadie tenga que esperar un solo momento antes de comenzar a cambiar el mundo”. Debemos abrir los ojos y los corazones, desintegrar las conductas de violencia y odio, las ideas intolerantes y la ignorancia.
Es difícil pues con insistencia repiten día y noche en todos los medios qué es lo que debemos hacer y cómo debemos pensar, pero podemos y debemos lograrlo.
Albert Einstein (1879-1955) decía: “Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
El genocidio no ha quedado atrás a pesar de las miles de mentes y gargantas que al unísono expresan su repudio al gritar ¡ni uno más! Esta práctica antihumana sigue en práctica.
Como ejemplos tenemos a Armenia, Ruanda, Guatemala. Actualmente Siria e Iraq están sufriendo un genocidio por parte de los islamistas radicales, con plena complicidad de un Occidente que actúa a favor de sus intereses energéticos.
El experto en derecho internacional, Raphael Lemkin, fue quien acuñó el término de genocidio para describir lo que había sucedido con los armenios del Imperio Otomano. En 1948 la Asamblea General de la ONU incorporó el delito de genocidio al derecho penal internacional, y por su gravedad, se puede juzgar con carácter retroactivo, como fue el caso de los juicios de Núremberg.
Es importante difundir la importancia del respeto a la diferencia, la no violencia y los derechos humanos. Crear conciencia a través de la memoria histórica.
Alertar sobre el peligro de la indiferencia, la desigualdad, la discriminación, la falta de respeto y la violencia. Debemos abrir los ojos y corazones propios y los de otros para así concientizar y crear responsabilidad, respeto y conciencia en cada individuo.
Por último, es importante recordar que faltan los 43 de Ayotzinapa, y miles más.
vazquezpallares@gmail.com

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

La dadora de vida…

Hacer realidad los sueños…

Por fin se valorará la historia y la cultura…

¿Buen Fin…?

El agua…

Desplazados por la pobreza e injusticias…

Mictlantecuhtli cierra círculos…

Tierra mía, mi tierra…

Vencer a la desesperanza…

A 526 años…

No se olvida…

Tormentas y enseñanzas de septiembre

México tiembla…

Héroes…

Inoperancia, corrupción e impunidad…

Leer, escribir, pensar, son actos de resistencia...

Ya no es ficción

¿Para qué más armas...?

El 8 de agosto de 1879….

Crímenes sin castigo….

Urge otro tipo de desarrollo…

Sueños que se hacen realidad…

Qué mundo este…

Crónica de un triunfo anhelado…

Tenemos que seguir...

Luz y Oscuridad…

Sin cultura política…

Es cuestión de seguridad nacional…

Porque Nurío…

El amor es la única manera…

21 de mayo…

Fechas memorables…

Desde 1886 para acá…

De interés nacional es saber…

Siria سوريا Sūriya

Mina de oro…

El mejor homenaje es lograr que haya justicia…

Óscar, Natalio y Rafael…

Flores para los grandes hombres…

Aves, flor y canto…

La codicia por el oro y riquezas…

Valorar nuestras raíces ancestrales…

Hagamos historia recuperando este país…

De la luna…

En lo pequeño y en lo cotidiano…

Materia de sobrevivencia y seguridad nacional…

Para prender la luz…

Magia y esperanza…

Sonaja de plata…

Todos somos autodefensas…

Nuestra casa, México…

Dos grandes, un anhelo…

Apuesto por la resistencia y la esperanza…

Recordar el porqué y para qué…

Advertencia a la humanidad…

Hablando del paraíso…

Más allá de la muerte…

A pesar de los pasares…

19 de octubre de 1970…

De despojos e injusticias…

Hemos de aprender…

Los muros hablan…

19 de septiembre de 2017…

Oaxaca no es Miami…

Y seguimos sin hacer nada…

No es ningún secreto…

Claroscuro…

13 de agosto de 1521…

A Emiliano…

¿Dónde quedó la responsabilidad?

Transa redonda…

El volcán que no es volcán…

El 6 de julio tampoco se olvida…

Hasta siempre, Eva…

Ciudadanos trabajando por un mejor país…

Obra de luz…

Parece pesadilla…

Hombres locos…

Por amor al arte…

No se puede matar la verdad…

Día de la Madres…

Motor de la historia

El conocimiento es luz

¿No hay dinero…?

Sobre lo sucedido en Arantepacua

Aprendamos de la historia

Sin concesiones

La desnacionalización

Mujeres

Se desató el capitalismo salvaje…

Hablamos

De lunas, migrantes y mentes luminosas

Queremos que las cosas ya no sean como son

Muros…

¿De verdad creyeron que nos iban a callar?

¿Qué se debió haber hecho?

No hay sueños imposibles

País petrolero sin gasolina ni dinero

Fechas y tradiciones milenarias

Áreas protegidas

Hasta siempre, Comandante

El imperio ataca

El mal sueño ha comenzado

Unirse para lograr otro mundo

El alma de México

La palabra y el arte, armas indestructibles

Cómo quisiera que estuvieras aquí…

Política energética

Sus políticas han fallado

Cuánta falta haces José María Morelos…

En aras de intereses económicos se está devastando al país

Al grito…

Totalmente justo

Derechos no respetados…

Con la misma piedra…

Incentivar el conocimiento

¡A sembrar!

8 de agosto de 1879

México Tenochtitlan, 691 años

La violencia pone en evidencia

La lucha sigue…

6 de julio de 1988…

30 de Junio, la noche de la victoria…

El hilo conductor, el reclamo de justicia

No más antidiversidad

Tenemos que hacer valer la libertad de expresión…

A Sagrario...

La energía que mueve al mundo

Semillas de conciencia…

Anhelo que aún vive…

Sin palabras…

¿Qué traen entre manos?

Esto no puede llamarse desarrollo

Panamá Papers…

Es importante conservar la memoria histórica…

Este 26 de marzo…

Hay muchos 18 de marzo por lograr…

De raíces profundas…

“Spotlight”…

La salud es un lujo

Cada uno de nosotros podemos y debemos cambiar las cosas…

La esperanza puede hacerse realidad…

Imagina la paz…

Arcas vacías…

Con tal de tener ganancias…

Dejemos atrás las telenovelas…

Los 6 de enero

Noche de la esperanza

Desigualdad abismal…

Evitemos su extinción…