Aquiles Gaitán
El primer día
Martes 1 de Septiembre de 2015
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El inicio de clases me empuja a la remembranza, al gel de jugo de jitomate o de limón, según disponibilidad, a los zapatos nuevos, ropa nueva, libros nuevos, libretas en blanco, al consabido bullying de los atacados y gandallas de siempre y, por supuesto, a los buenos amigos. Guardo en mi librero un libro de lectura de sexto año de primaria, Corazón: diario de un niño, de Edmundo de Amicis. He releído los cuentos mensuales y me sigo emocionando con “El pequeño patriota paduano”, “El pequeño vigía lombardo” o “El tamborcillo sardo”, con el relato del primer día de clases con que inicia el libro: “Encontré algunos chicos más gordos y más altos de como los dejé; abajo donde ya cada cual estaba en su sitio, vi algunos pequeñines que no querían entrar en el aula y se defendían como potrillos, encabritándose, pero a la fuerza les hacían entrar a clase y aun así, algunos se escapaban después de estar sentados en sus bancos; otros, al ver que se marchaban sus padres, rompían a llorar y era preciso que volvieran las mamás…”.
La limpia brisa del recuerdo inunda mis sentidos y los llenan de la gritería y de emociones infantiles. ¿Dónde andarán mis compañeros de infancia? Los del internado Cristóbal Colón de los Lasallistas de México, estamos perdidos, El Masto, El Pulgo, Roldan, Pingarrón, Medina, Jasso, Vadillo, Hugo y Pedro Beltrán, donde estén, ¡saludos!, a mis amigos de Aguililla, Manuel y Rogelio Guízar, a Uriel su primo, igual ¡saludos!; el maestro Ambrosio Luna, hoy es el rector de la Universidad de La Salle en México, don Manuel Arróyave que también fue rector, preside la Confederación Nacional de Escuelas Particulares y don Manuel Ibarrola sabio varón moreliano, ya en mejor vida, dicta catedra en la Facultad de Derecho Lasallista desde su busto de bronce. La última vez que fui a Ario encontré a Pancho Becerra Gurgús en mano con una carreta de bueyes cargando un descomunal tronco de pino para el aserrío, nos saludamos con el afecto diáfano de los buenos amigos. Todavía tengo la duda si Pancho Becerra me dejó ganar en una competencia de preguntas de historia universal, al preguntarme muy serio y circunspecto ¿cómo murió degollado el hermano de Aníbal?, a Julio César Zarate, a Javier Heredia, a Chucho Morelos, a Roberto Espino de Coahuayutla, un abrazo.
Las clases han comenzado y con ello las familias toman otro ritmo de vida, todos quisieran que sus hijos fueran los mejores, pero los mejores ya no serán los dueños de las oportunidades, ahora lo serán los excelentes. ¿Cómo educar a los hijos? En las escuelas de gobierno, ya ve usted, cómo andan las cosas con tanto, tanto, tanto desalmado profesor, jornaleros de la educación que buscan sistemáticamente la mejora salarial por la vía del chantaje y la presión del paro y la manifestación. Los alumnos, bien gracias; las escuelas particulares, no por ser particulares son buenas, no por que cobren caro o tengan publicidad son las mejores, pero es obvio que frente a las del gobierno llevan ventaja; aquí la laicidad importa un comino, las hay de todo tipo de cofradías y órdenes religiosas. Los logros revolucionarios, el artículo 3º de la Constitución de 1917 son la historia patria; esa patria que hoy no está en la mente de nuestros niños ni de nuestros jóvenes, porque está hecha pedazos por gobiernos que no han podido ejercer el poder. Aquí nacimos, aquí nacieron nuestros padres y abuelos y bisabuelos y todos los que fueron antes que nosotros, aquí están enterrados los hombres y mujeres que respetamos y veneramos, aquí vivimos con el orgullo de ser michoacanos, como lo fueron miles de hombres y mujeres que pelearon por la libertad, que han buscado el desarrollo de sus pueblos, de los ejidos y comunidades, de los ranchos y tenencias desde cada municipio, esos que hoy como las escuelas del primer día de clase, reciben a las nuevas autoridades municipales en 111 municipios; en dos queda pendiente la segunda ronda ¿qué pasa ahí?
Al llegar encontraran lo que los anteriores dejaron, las consabidas deudas infinitas, obras inconclusas, conflictos laborales, necesidades y peticiones de todo tipo, basura y drenajes, vehículos destartalados, sindicatos y sin dinero que alcance. Este es el ciclo que se repite cada tres años (debí haber escrito “circo” en vez de “ciclo”); de cualquier manera sean bienvenidos con la ilusión de que todos hagan un buen gobierno.
¿Y cómo se hace un buen gobierno? Es muy sencillo: no se suba al ladrillo porque se marea, conserve sus pies sobre la tierra, busque un gobierno que cueste menos, de calidad, profesional, digital, desregulado, honesto y transparente, nada quiero, desde la perspectiva de la institución que representan que es el “municipio libre” conforme lo señala la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lejos del canto de las sirenas federales, del Mando Unificado y la subordinación a ultranza. Entre saber gastar y saber cobrar los ingresos municipales está el sano equilibrio financiero. Gastar es fácil, obtener los ingresos requiere organización, organización y organización. Si los ingresos más importantes de los municipios provienen del Impuesto Predial, aprenda a cobrar el Impuesto Predial a partir de un catastro actualizado ¿actualizado por quién? Pues por cada municipio, aun cuando el Estado, violando el artículo 36 fracción 1ª constitucional relativo a las obligaciones del ciudadano de inscribirse en el catastro de la municipalidad, mantiene en su poder el catastro y no lo tiene actualizado, se dice coordinado por obra y gracia de las circunstancias, pero se entiende subordinado, en muchos municipios las receptorías de Rentas cobran en Impuesto Predial y administran el catastro con valores ancestrales y entregan la exigua recaudación a las exiguas finanzas municipales, otros cobran el Predial pero no tienen el catastro. Ya sabemos de sobra que quien parte de una premisa falsa y elabora un juicio, llega a una conclusión falsa. Si se parte de un ínfimo valor catastral y se elabora el cobro, se recibirá un ínfimo párrafo.
Hacer un gobierno de calidad es tan fácil como “hacer las cosas bien desde la primera vez”, a esto se llega por el único camino que existe en el bosque de la ineficiencia, se llama capacitación, que además, los hará íntegros, confiables y efectivos. ¡Claro!, la capacitación es como sembrar, habrá que tener una tierra preparada y fértil, porque si se siembra en el desierto o en el mar no habrá cosecha. La administración de un municipio, al igual que cualquier empresa, debe administrarse dentro de los marcos regulatorios de leyes y reglamentos relativos a los recursos humanos, materiales y financieros. ¿Estará tan complicado?
Escuchen la voz de los ciudadanos, no sólo las lisonjas, también las mentadas y su origen; el gran problema para algunos municipios, los menos, es la delincuencia. Pues con la gente del pueblo apoyando, los que votaron por el presidente que hoy inicia, se resolverá el problema, con policías del pueblo propuestos a través de los comités seccionales o de base, que la gente que fue a votar en cada casilla proponga sus policías que serán sus ojos y oídos, esos los representarán en la corporación policiaca y sabrán qué pasa en sus territorios, no será necesaria la certificación, tendrán la confianza ciudadana, ni se necesitará el Mando Unificado de fuereños descubriendo el agua tibia, el hilo negro o la ley de la gravedad. Eso opera en pueblos chicos y medianos, en los grandes o en los que tengan la víbora chillando, pues cada chango en su mecate; el municipio su competencia, el estado su competencia y la Federación su competencia. Si la Federación es ineficiente frente a los delitos federales que no culpen a los municipios; si el estado es ineficiente y no ejecuta las órdenes de aprehensión, que no culpen a los municipios; ya basta de taparle el ojo al macho y utilizar a los cientos de valientes autodefensas para hacer frente a la ineficiencia federal; ¡claro!, más los autodefensas que son lobos con piel de oveja; ¿que no tenemos un Ejército?, ¿la Mariana Armada?, ¿la Fuerza Aérea?, ¿la Policía Federal? y ¿la Gendarmería?, ¿que no somos miembros del pacto federal?, entonces, ¿para qué sirven?, no podemos seguir pagando justos por pecadores, que se aísle el conflicto y ahí se resuelva; desde la Secretaría de Gobernación y las visitas de cortesía de Peña Nieto, no se va a resolver ¡nunca! ese problema.
Debería ser una lectura obligada para los presidentes municipales que hoy llegan al ejercicio del poder El príncipe, de Nicolás Maquiavelo, particularmente los capítulos XIV, “de los deberes de un príncipe para la milicia”; “esta es la conducta que debe observar un príncipe prudente: no permanecer inactivo nunca en los tiempo de paz, sino, por el contrario, hacer acopio de enseñanzas para valerse de ellas en la adversidad a fin de que, si la fortuna cambia, lo halle preparado para resistirle”; el capítulo XV, “de aquellas cosas por los cuales los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados”; “como debe comportarse un príncipe en el trato con súbditos y amigos”, “todos los hombres, cuando se habla de ellos, y en particular los príncipes, por ocupar posiciones más elevadas son juzgados por algunas de estas cualidades que les valen o censura o elogio. Uno es llamado pródigo, otro tacaño, uno es considerado dadivoso, otro rapaz, otro cruel, otro clemente, uno traidor, otro leal, uno afeminado y pusilánime, otro decidido y animoso, uno humano, otro soberbio, uno lascivo, otro casto, uno sincero, otro astuto, uno duro, otro débil, uno grave, otro frívolo, uno religioso, otro incrédulo y así sucesivamente”; el capítulo XVII, “de la crueldad y la clemencia”; “y si es mejor ser amado que temido o ser temido que amado”.
Que este primer día sea el comienzo de un trienio municipal lleno de logros y solución a los problemas más sentidos, desde la coherencia en el pensar, el decir y el hacer, desde el sentido común como principio de la toma de decisiones, desde la honestidad y la templanza, sabedores del premio o la demanda de un pueblo que cree que los que hoy comienzan, son los mejores. ¡Michoacán está en sus manos!

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