Samuel Maldonado B.
Repercusiones
Cambio de estrategia de normalistas y maestros
Martes 15 de Septiembre de 2015
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Con certeza puedo afirmar que en nuestro país cada día hay más mexicanos que se sienten muy molestos, agredidos o enojados por la irracional forma de gobernar nuestro país. Estoy cierto que ya suman millones entre aquellos que se debaten en la incertidumbre, en la miseria, en el ostracismo, que a su vez provoca desconcierto en otros tantos millones, precisamente por la ineficiente o inadecuada forma de conducir al Estado mexicano. Otros muchos se suman, en estados y municipios, debido al entreguismo oficial de las más importantes riquezas renovables como irreversibles.
Constantemente a lo largo y ancho del territorio se presentan manifestaciones múltiples de este descontento por la expoliación que hacen de los trabajadores del campo, por la forma irracional de entregar la riqueza a manos de trasnacionales o por el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos en los diferentes niveles de gobierno.
Es cierto que las movilizaciones de los grupos marginados provocan un mayor descontento social cuando bloquean diversas carreteras, toma de edificios públicos o simplemente marchan denunciando su inconformidad por la forma de impartir justicia, o por el favoritismo hacia los ricos, o por la no aplicación de la justicia de aquellos que sistemáticamente abusan de su poder económico.
En forma particular confieso que soy uno de los que se molestan, que lanzan improperios, que me siento lastimado por esas movilizaciones sociales pero que finalmente entiendo la necesidad de las mismas. No marcho con estos grupos pero internamente les doy la razón y defiendo su posición, más si se trata de los estudiantes normalistas, ¡jóvenes que son, como todos lo hemos sido, la esperanza de la humanidad!
Los culpables del desastre nacional no son los alumnos y, en todo caso, sería de los maestros que no han sido capaces de conducirlos adecuadamente. Pero tampoco la culpa es de los Profesores (discúlpeseme que lo escriba con Mayúscula) pues los maestros dependen de las autoridades y son éstas las que perdieron el respeto y la autoridad precisamente por la gran corrupción que existe en casi toda la administración pública.
Responsables directos de esos “nocivos líderes” que en sus chequeras cuentan más de seis dígitos, lo son las propias autoridades que les han permitido crecer apoyando sus frecuentemente irracionales conductas, pensando que con el maiceo económico se volverán mansos corderos y por lo contrario, con frecuencia muerden la mano que les da de comer. Yo mismo, en mi vida profesional como director general de una institución educativa, vi el apoyo a los corruptos dirigentes sindicales por parte de un candidato a gobernador del estado.
Pero volviendo a las manifestaciones y al estado de quiebra al que nos han conducido los gobiernos neoliberales, es importante que tanto maestros como estudiantes cambien de estrategia por otra que impulse a diferentes estratos sociales otorgarle su confianza y apoyo a sus peticiones.
Luchemos juntos y cada quien en nuestras diferentes trincheras. El país está en peligro debido a la enorme corrupción de personeros y líderes que constantemente nos doran la píldora indicando que la entrega de las empresas nacionales y los enormes recursos naturales a la iniciativa privada y a extranjeros en contubernio con personeros gubernamentales, es la correcta.
Con la conducta seguida hasta el presente por magisterio y alumnos, se complica la movilización ciudadana, hace perder el tiempo a todos, pero lo más importante, le disminuye la simpatía popular.
Por lo anterior y por otras pesadillas recientes, y no me refiero solamente a los lamentables casos en Tlatlaya, Ayotzinapa, Guadalajara o al asesinato múltiple en la colonia Narvarte, en el Distrito Federal, más los miles de muertos desaparecidos, destaco la destrucción de la economía popular y el fastidio general de la mayoría nacional por esa conducta de ineptitud y de corrupción política de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial(con minúsculas) es menester la unidad nacional.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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