Carlos Enrique Tapia
Migración México-EU
Refugiados, desplazados, asilados, migrantes
Martes 15 de Septiembre de 2015
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El drama de las miles de personas que huyen de Siria, pero también de países de África, tomó tintes de tragedia en las últimas semanas. La fotografía de un niño sirio muerto en una playa de Turquía, que dio la vuelta al mundo y le recordó a la gente algo de la compasión humana, pone en entredicho las políticas de los países desarrollados en varios ámbitos.
Cuestiona las pretensiones de regular la movilidad humana en sus distintas manifestaciones, confronta las políticas belicistas que promueven allende sus fronteras, pone a prueba el sustento racial, xenofóbico, discriminatorio y antihumanista de los códigos legaloides y moralistas que hasta la fecha han puesto en práctica.
Es moral y éticamente contrastante la actitud de cientos, quizá miles, de alemanes, austriacos, que han abierto sus corazones a la tragedia de miles de personas que buscan un refugio, un lugar dónde sobrevivir, ante los horrores del sátrapa sirio y el diabólico Estado Islámico, armados por las potencias occidentales en otro momento histórico.
Igualmente, estas oleadas de hombres, mujeres y niños cuestionan nuestras definiciones hasta ahora apuntaladas: refugiados, desplazados, asilados, migrantes, todas categorías para diferenciar, clasificar, someter a quienes salen de sus lugares de origen. La movilidad humana es tan compleja que las definiciones no permiten observar el drama humano.
Con todo, es importante precisar. Estas oleadas de hombres, mujeres y niños huyen del terror, buscan asilo, corren a refugiarse, no son migrantes. O si lo ponemos en términos de la OIM, ONU, son migrantes forzados, pero en realidad, son personas que abandonan una vida por otra vida. No perdamos de vista que la migración tiene otros resortes.
No se trata de hacer del drama y la tragedia de los sirios compensación sentimental. Ahí están los miles de africanos que en barcazas y otras precarias embarcaciones intentan llegar a España o Italia. También están los miles de centroamericanos que atraviesan México en busca del “sueño americano”, y a quienes autoridades y ciudadanos mexicanos rechazan.
Todos estos dramas, sobre todo los más cercanos, deberían llevar a funcionarios y gobiernos locales a observar la complejidad de la movilidad humana. En Michoacán, la instancia gubernamental encargada del tema cierra un ciclo de gobierno con muchos discursos vacíos, presunción personal y fracasos evidentes. Tres años sin hacer nada.
Mientras, en instancias federales con representación en la entidad, se heredan cargos, se dicen grandilocuentes discursos, se restringe el paso de los migrantes centroamericanos, se presume autoridad en el tema migratorio, pero la situación de los migrantes mexicanos internacionales e internos y los transmigrantes, no cambia.
La movilidad humana debe tocar el corazón de todos pero debemos rechazar el amiguismo, la politiquería, la presunción individual, la imposición de mecanismos y políticas gubernamentales que nada hacen por entender y responder a la complejidad de los procesos de movilidad, y sí mucho por seguir criminalizando a los migrantes y transmigrantes.
El desplazamiento forzado de miles de sirios, cuando otros miles de africanos buscan cotidianamente las costas de la Europa desarrollada, no puede tocar nuestra misericordia católica o de funcionario por una fotografía. Cientos de africanos mueren cotidianamente. Una posición gubernamental heredada no puede ser simulacro de una tragedia cotidiana.
Cuando la fotografía del niño sirio tocó mi vida, mi desesperanza, mi rabia, no fue porque mi corazón se apesadumbra, sino porque comenzó a ser parte de tantas tragedias de los refugiados, desplazados, asilados, migrantes, del mundo. No he escuchado o leído a ningún funcionario de Michoacán que se impacte por San Fernando, Tamaulipas.
Los cadáveres apilados, sepultados en una fosa común, transmigrantes asesinados sin contemplación, realmente mueven, no a la compasión mediática de un funcionario que hereda cargos, sino al horror. Adicionalmente a las historias que he recopilado sobre desaparecidos y secuestrados en Michoacán, San Fernando alteró mi vida.
Refugiados, desplazados, asilados, migrantes son clasificaciones académicas, políticas y normativas que pretenden dar cuenta de la complejidad de la movilidad humana en tiempos en que suponemos que las remesas sacarán a los países del subdesarrollo y que la gente, yendo a vender su fuerza de trabajo a otro país clandestinamente, beneficia sin más a su nación.
Efectivamente, la migración internacional e interna resultan en mayor bienestar relativo para quienes dejan familia y pueblos, pero mientras las condiciones locales y regionales que producen los procesos de movilidad humana no cambien, seguirán expulsando a hombres, mujeres y niños. El desarrollo así resulta una quimera.
Michoacán, a pesar del discurso de los funcionarios y una serie de normas aprobadas por las últimas legislaturas estatales, no tiene mayor incidencia en la movilidad humana, pues en cuanto a algunas de sus manifestaciones (migración internacional, transmigración, migración interna, jornaleros agrícolas), sigue siendo una atribución federal.
En este contexto, es importante considerar que, a pesar de los miles de desplazados que han sido documentados básicamente por la violencia delincuencial y la guerra contra el narco, no hay reconocimiento gubernamental del fenómeno y el drama local, regional y nacional. Igualmente, los gobiernos nacional y estatales siguen ignorando la transmigración.
Por ello el drama de refugiados, desplazados, asilados, migrantes no nos debería ser ajeno. Tampoco como sociedad y nación debemos ignorar las tragedias de otros pueblos que huyen del horror, pero es necesario situarnos en nuestro propio país y estado. El gobierno electo tiene la palabra, si es que realmente quiere entender la complejidad de la movilidad humana.
Obviedades. 1. Mezquina la queja del empresariado moreliano por un edificio que sería asignado a la UMSNH, esperando que sea usado para fines estrictamente académicos, pero si fuera obsequiado a alguna universidad o entidad privada, lo aplaudiría sin restricciones. 2. Fiscalías para Ayotzinapa. ¿No sería más simple llamar a cuentas al autor de la “verdad histórica” y dejar de encubrir a personajes e instancias que en el Informe Ayotzinapa aparecen claramente? 3. La supuesta capacitación del Tec de Monterrey al Ayuntamiento de Morelia, cuyo costo no ha sido revelado, apuntalando la falta de transparencia con la que han actuado los pasados gobiernos municipales, esperemos no sea norma en esta administración, pues el Cedemun, instancia gubernamental cuestionable pero manejable, no cobraba ni un peso para lo mismo. 4. Ciclovías. El invento de áreas para que los ciclistas circularan, peligrosas y mortales, de la administración municipal pasada, parecían concesiones ad hoc para ciertos cuates. 5. Ignorancia supina. El flamante secretario de Educación aseguró que con su programa de inglés, México pronto será bilingüe, pero ignora por racismo y discriminación que este país nunca ha sido monolingüe. Es una nación multicultural y multilingüe, aunque los criollos vivan en un mundo paralelo. 6. Ridiculez financiera. Para reemplacar y bajarle una lana a los ciudadanos michoacanos con exhaustos bolsillos, se necesitan 300 millones de pesos. Gastar para imponer un impuesto mentiroso. 7. Un artículo publicado por un fuerte aspirante ciudadano (La Jornada Michoacán, 14/09/15) da cuenta de la podredumbre de los diputados y partidos políticos que recién dejaron las costosas curules del Congreso local. Poco hay que decir de los partidos en general, pero el PAN resume su propia pudrición.

Sobre el autor
Antropólogo social, doctor en Historia. Colabora en Cambio de Michoacán desde 1996, con una breve interrupción en 2001-2003. Se especializa en estudios migratorios, en particular la historia y problemática actual de la migración México-Estados Unidos, Michoacán-Estados Unidos, y problemas relacionados con políticas públicas, desarrollo socioeconómico, tendencias políticas y partidistas, participación ciudadana. Por ello dedica también sus columnas a entender y analizar el rumbo social, económico, político y cultural de Michoacán y México en general, desde una perspectiva crítica y ciudadana.
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