Jerjes Aguirre Avellaneda
¡Para el debate por Michoacán!
Secretaría para la ciencia y la tecnología
Viernes 18 de Septiembre de 2015
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En el mundo contemporáneo no hay desarrollo sin ciencia y tecnología. Esta es la era del conocimiento, que ha permitido descubrir secretos del Universo y comprender mucho mejor la Tierra y las posibilidades para que vivan en ella cerca de ocho mil millones de personas. Cualquiera que sea el aspecto de la realidad humana que se observe, la salud, la producción, el trabajo en general, el arte y el conjunto de la cultura, sólo pueden explicarse a la luz de los avances en cuanto a saber comprender y transformar.
Las sociedades atrasadas lo son en función de sus rezagos científicos y tecnológicos, que permiten elevar la productividad y hacerse competitivos en un mundo equiparable a una jungla, donde no existe compasión y solidaridad. Al final, los niveles de vida, el bienestar, las creencias, el sentido de la existencia y la globalización que reduce el mundo al tamaño de una aldea son el resultado de lo que se sabe, de cómo procesar la información y de cómo proceder para potencializar el conjunto de las energías humanas físicas y mentales.
Todo esfuerzo de desarrollo está sustentado en ciencia y tecnología. En el caso de esta pequeña parte del mundo y de México que es Michoacán, las carencias, la desigualdad, la pobreza, la ausencia de oportunidades de todo tipo, los miedos al presente y al futuro, tienen como componente de solución, el uso intensivo de la ciencia y la tecnología.
Los problemas y demandas son ostensibles en aspectos tan diversos como los relacionados con los suelos, el agua, los recursos bióticos, los minerales, la alimentación, las enfermedades y todo aquello que, siendo único, hace indispensable la realización de la revolución científica y tecnológica de Michoacán para crear la cultura del trabajo y el esfuerzo que corresponde al nuevo siglo y al nuevo milenio.
Por ello la importancia de que entre las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública, propuestas por el Ejecutivo estatal, se encuentra la relacionada con la creación de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Desarrollo Tecnológico, como la entidad encargada de diseñar, aplicar y evaluar la política en la materia en coordinación con las instancias que tienen a su cargo atribuciones y acciones en el ámbito de la ciencia y la tecnología.
La intención es bastante sugestiva, considerando la estructura docente y de investigación con que cuenta Michoacán, que le otorgan posibilidades reales para convertirse en un centro científico de primera importancia a nivel nacional y mundial. Por eso destaca que por primera vez, una intención de este tipo se mencione en términos mucho más concretos.
De acuerdo con el Plan Michoacán Hoy al 2040, elaborado por el Tecnológico de Monterrey, hay en la entidad 74 instituciones de educación superior, incluyendo tecnológicos y universidades, siendo 45 privadas, además del funcionamiento de 20 centros de Investigación Científica y Tecnológica sin que su funcionamiento disponga de factores de coordinación para alcanzar objetivos únicos para el desarrollo y el beneficio colectivo. Cada centro tiene sus planes, métodos, su filosofía, su personal y sus presupuestos.
En otro aspecto es posible que el instrumento de una Secretaría de Innovación, Ciencia y Desarrollo Tecnológico provoque algunas dudas sobre su pertinencia, en atención a que la ciencia es por naturaleza contraria a las prácticas de obediencia ciega, ausencia de discusión y de crítica, de los ejercicios arbitrarios de autoridad, entre otros aspectos que son propios de las organizaciones burocráticas, terminando siempre por desalentar y frustrar el trabajo de promover la innovación con conocimiento y tecnología en su significado más amplio.
No son comunes las secretarías de Ciencia y Tecnología, su rango corresponde más bien a criterios administrativos en lugar de parámetros relacionados con la teoría del conocimiento, de cómo se genera y de cómo hay que organizarse para obtenerlo. En lugar de secretarías, son frecuentes los centros, institutos, colegios y aún academias de ciencias, con la particularidad mexicana de disponer de un Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y sus correlativos estatales.
Sin embargo, en la situación michoacana es posible que se encuentren las opciones que permitan superar la dispersión institucional y la ausencia de una estrategia, que destaque las ventajas competitivas de Michoacán en ciencia y tecnología. La idea de una “ciudad del conocimiento” en Morelia, aun cuando sólo representó un conjunto de edificios, muestra la necesidad de las soluciones sustantivamente integradas.
En efecto, uno de los grandes retos para una Secretaría de la Innovación consiste en la desvinculación entre los creadores de ciencia y tecnología y los consumidores potenciales de estos conocimientos, como los empresarios y como el sector gubernamental. Las empresas, ante sus requerimientos científicos y tecnológicos, contratan firmas privadas por la desconfianza que genera la estructura institucional. Lo mismo ocurre con el gobierno.
La desconfianza en la calidad y el rigor afecta las instituciones públicas de educación e investigación. Consecuentemente, habrá que comenzar por la elaboración de un diagnóstico de las empresas michoacanas de donde puedan derivarse sus necesidades de modernización científica y tecnológica, ofreciéndoles las mejores alternativas de innovación. Al mismo tiempo, a partir de la realidad en su naturaleza y su economía, habrá que integrar una estrategia de modernización tecnológica de todo Michoacán, para facilitar la conservación y el aprovechamiento de sus recursos naturales, impulsar los procesos de agregación de valor y elevar la productividad física, monetaria y cultural de cuanto hacen los michoacanos.
Un riesgo mayúsculo es la burocracia en la investigación, que conduce a la simulación, al surgimiento de inútiles “clubes de elogios mutuos”, generadores de ambientes donde no se discute y no se cuestiona. Engaño en fin de cuentas, frente a la certeza de que Michoacán difícilmente podrá avanzar sin ciencia y tecnología.
Como parte de los instrumentos institucionales, habrá que integrar el Plan Maestro de Ciencia y Tecnología para Michoacán, estableciendo orden, disciplina, rigor y visión de lo que tiene que hacerse en estas fundamentales líneas de actividad.

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