Aquiles Gaitán
El soñador
Martes 22 de Septiembre de 2015
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Se apaga lento y paulatino el fuego revolucionario en el ánimo y el pensamiento del pueblo mexicano, del pueblo michoacano, para dar paso, lejos del nacionalismo, a la apertura y al entreguismo de nuestros recursos naturales al capital extranjero, a las mercaderías de todo el mundo, con el espejismo del crecimiento y el desarrollo económico de la mano del capitalismo.
La elocuencia del discurso del gobierno federal en voz de sus representantes no alcanza a explicar la justificación de las reformas realizadas a la Constitución con la complicidad reverente de senadores y diputados de todos los partidos, el agua y el aceite emulsionados en una acción sin par y desmedida.
¡Todo esta consumado!, las palabras del crucificado se aplican en voz de nuestra patria igualmente crucificada en aras de la avaricia internacional. Celebramos nuestra Independencia de rodillas, como un pueblo manso dispuesto al sacrificio, un pueblo que acepta un destino guiado por las oligarquías. Por ahora no hay nada que hacer más que esperar a que la aurora llegue, en esta larga noche de la democracia, mancillada por la macula de la manipulación y la prebenda, de la negociación vergonzante en aras del interés nacional, por los representantes. Debí poner nuestros representantes, pero no son los nuestros, son los de ellos, son de los que los propusieron para que la ciudanía, ejerza su derecho al voto, ¡qué caray!, y que nadie se diga engañado.
Si esta realidad no nos convence, debemos inventar, intentar, formar una nueva realidad, y si no hay otro camino que la democracia representativa, entonces habrá que caminar ese camino a través de una nueva organización que nos convoque a todos los mexicanos que pensamos igual; no hay otro camino si no es por ahí, no llegaremos nunca a la unidad popular. Utilizo el concepto de unidad popular en una clara alusión a la revolución chilena y a su preclaro presidente Salvador Allende, en recuerdo del golpe militar ocurrido hace 32 años; en recuerdo del poeta Pablo Neruda, que murió de pena y de dolor también en aquel septiembre de la confabulación y el infortunio en contra de la democracia y a favor del capital extranjero que dictó, dicta y seguirá dictando el destino de esa nación, que como la nuestra, está en sus manos.
¡Bienvenido el capital extranjero! Se lee en nuestras embajadas, se escucha en los discursos, se pregona por doquier, la puerta está abierta, nuestra tierra es parte de la Tierra entera, ya no hay fronteras, es la globalización del capital que invierte en los negocios, que se lleva las utilidades a los centros financieros internacionales, pero no se llevan el hambre y la miseria, ni el miedo de un pueblo asolado por la delincuencia, ni la corrupción ni la basura, ni el agua sucia y el humo de las chimeneas.
La organización social y política es el único camino y no hay más, si no es pronto, será peor, pues nuestros jóvenes siguen viendo con éxtasis el triunfo fácil en la desesperación del subempleo o lo que es peor, el desempleo, o más peor, de la fuga de la realidad a los paraísos artificiales del alcohol, las drogas y el rock and roll. No todos somos emprendedores, no todos somos inventores, no todos tenemos en nuestras manos los medios de producción, pero hay oficios y profesiones y habrá que intentarlo, aunque los ninis crecen como la espuma en nuestros ríos contaminados.
Silvano dixit, ha dicho Silvano que defenderá las instituciones del estado y el municipio libre, dijo y dijo bien, estoy de acuerdo en el propósito; el método es el motivo de la discordia. ¿Cómo defenderá las instituciones y el municipio libre? Tal vez comenzando con predicar con el ejemplo y ser consecuente con lo que dijo dará el primer paso; el combate al narcotráfico es un vaso comunicante con el combate a la corrupción; ningún policía quiere ser culto, todos quieren ser ricos o morir en el intento.
Sin reconocimiento de los derechos humanos de nada sirven tantos rollos y mandos unificados si la realidad espanta y no más le estamos tapando el ojo al macho.
En la vertiente de la política social, la que concibe el derecho a la protección de la salud, a la educación gratuita, a una vivienda, a un trabajo, a no morirse de hambre, ¿qué acciones va a emprender para lograr objetivos tangibles y medibles?, ¡claro! los rezagos y carencias, la falta de recursos, la población que crece, el dólar que sube, el petróleo que baja, las fallas naturales de los funcionarios, la desorganización, los conflictos magisteriales (más de la mitad del presupuesto federal y estatal se va a la educación pública y ya vemos cómo andamos), son factores que inciden negativamente en alcanzar al menos las metas mínimas, cuando no en un daño estructural que vuelve ilusión el crecimiento económico de nuestro estado, base sobre la cual se finca el desarrollo. La inversión y el empleo propician el crecimiento y esos factores solamente acuden cuando hay estabilidad, respeto a la ley, gobernantes honestos y eficientes y no hay delincuencia, ni corruptos. ¡Ojalá! Que todo acuerdo y toda acción con el gobierno federal estén basados en el respeto a la autonomía municipal, al municipio libre, a la soberanía del estado de Michoacán y a las competencias jurisdiccionales y territoriales.
El engendro zedillista llamado el Sistema Nacional de Seguridad Pública es un mecanismo más del centralismo del gobierno federal que lejos de coordinar, sojuzga y subordina, pensando como siempre que fuera del Distrito Federal ¡todo es Cuautitlán! ¿Cómo lograr que los policías entiendan eso de legalidad, eficiencia, profesionalismo y honradez?
Solamente con capacitación, buena paga y prestaciones, pero ya ve usted, la mayoría de los policías municipales no tiene ni seguro social, ¡pues qué esperamos! ¿Estarán dispuestos a exponer su vida por un salario miserable?, ¿sin seguro de vida?, ¿sin capacitación en el manejo de armas y conflictos?
Pero la vida está hecha de desafíos, el de Silvano Aureoles es uno de ellos, llevar a Michoacán a buen puerto es una gran tarea que requiere de la unidad del pueblo michoacano contra los flagelos que nos afligen, unidad sin miedo a la unidad, unidad sin miedo a la verdad, unidad sin miedo a decir ¡basta! A la burocracia chantajista, a los concesionarios abusivos, a los policías corruptos, a la delincuencia beligerante, al silencio cómplice, a las pesadillas que no nos dejan soñar.

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