Francisco Lemus
Visor
Sin acceso a la alimentación básica, 25 por ciento de los michoacanos
Jueves 24 de Septiembre de 2015
A- A A+

Un millón de michoacanos no pueden adquirir si quiera la canasta alimentaria y casi tres millones (63.3 por ciento de la población total) no pueden comprar la canasta alimentaria y no alimentaria. Aunque la pobreza patrimonial y alimentaria se ha reducido en la entidad, las personas por debajo de las líneas de pobreza siguen en aumento.
De acuerdo con datos públicos de la página del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Michoacán ha seguido una línea ascendente en el porcentaje de personas que no pueden acceder a la canasta alimentaria y a la canasta básica (que incluye bienes no alimentarios).
En junio de 2014 la canasta alimentaria rural tenía un costo por persona de 853.6 pesos (28.45 pesos diarios), mientras que la urbana costó mil 225.16 pesos (40.84 pesos diarios); la canasta no alimentaria tiene un costo extra de 742.79 (24.76 diarios) y mil 293.49 (41.32 diarios) pesos para el medio rural y urbano respectivamente.
Vale señalar que la canasta no alimentaria incluye bienes tan lujosos como el transporte público, educación, cuidados personales y de salud y prendas de vestir. En conjunto, la canasta alimentaria más la no alimentaria tuvo un costo en junio de 2014 de mil 596.39 pesos en el medio rural y dos mil 518.65 pesos en la ciudad.
En 2008, en Michoacán, el 22.19 por ciento de la población no podía adquirir si quiera los alimentos que el año pasado se adquirían con 41 pesos (en el caso de la ciudad); lejos de que esa situación haya mejorado, en 2014 ya era 24.4 por ciento, en términos concretos, alrededor de 1.06 millones de personas.
De nuevo, seis años atrás, el 58 por ciento de los michoacanos no podía adquirir la canasta básica alimentaria más la no alimentaria, para 2014 es el 63.3 por ciento el que está en tal situación. Dicho de modo más concreto: 2.75 millones de michoacanos no tienen 84 pesos al día en la ciudad o 53 en el caso del campo, para adquirir lo necesario para comer y vivir.
Suponiendo que 84 y 53 pesos por persona sean suficientes para sobrevivir, implicaría que una familia de cuatro miembros tenga al menos un ingreso de diez mil pesos mensuales en la ciudad y seis mil 360 en el campo. Algo que, si sólo un miembro de la familia trabaja, es muy difícil que se vea en Michoacán, donde el promedio de ingresos es apenas superior a los seis mil pesos.
El promedio nacional de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria es de 20 por ciento, quienes no pueden adquirir la canasta alimentaria más la no alimentaria es del 53 por ciento, por lo que la pobreza michoacana es apenas superior a la media, si es que eso sirve de consuelo al estilo presidencial, hay entidades peores. Sí, son las de siempre.
Donde se han logrado avances es en el combate a la pobreza alimentaria, comparado con el año 2000, cuando 31.6 por ciento de la población estaba en tal situación, para 2010 el porcentaje había disminuido a 23.1 por ciento.
La pobreza patrimonial en 2000 rebasaba el 61 por ciento, para 2010 disminuyó mínimamente a 57.7 por ciento. En ambos casos los indicadores de 2010 son mejores a los de 1990, el 2000 representó el punto más alto en pobreza, tal vez como consecuencia directa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Sobre el autor
Francisco Javier Lemus Yáñez Es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro en Estudios Políticos y Sociales por esta misma universidad, y Licenciado en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). En 2010 inició sus labores como reportero de economía en Cambio de Michoacán, desde 2011 colabora con el segmento Visor en el cual trata temas de economía, política y sociedad. Es profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Comentarios
Columnas recientes

La crisis de la UMSNH y la sociedad michoacana

El populismo en México

La raíz del problema de la basura

Nuevos brotes de violencia y elecciones

El peso de las opiniones

El mercado estadounidense del acero

¿Discusión o sensacionalismo político?

El conocimiento y las decisiones

Los candidatos presidenciales, escaparate

La cruzada contra el asistencialismo

¿Qué hacer con lo ahorrado?

La política y el heroísmo

La cultura política de súbdito en Michoacán

¿Qué cambios se pueden esperar en las elecciones?

2018: amenazas, incertidumbres y opciones

El sexenio de la educación pública

Meade: lo viejo y lo nuevo

Avanza la percepción de inseguridad

Un siglo de la Revolución Rusa

Uber en Morelia

La corrupción y el menos malo

De ciudadanos e independientes

Vulnerabilidad antes los desastres

La posible cancelación del TLCAN

Deforestación y producción comunitaria sustentable

Reviviendo a los tiranos de ayer

Precariedad laboral: informalidad y subempleo

Las posturas frente a Venezuela

La mafia redimida

Los normalistas, la educación pública y México

Culpemos al cambio climático

El EZLN frente a la izquierda electoral

El riesgoso oficio de informar

Remesas y riesgos a largo palzos

Muerte y olvido para los pueblos originarios

La crisis de la educación superior

Los riesgos de la renegociación del TLCAN

El espejismo del oro verde

Los retos de la información en las próximas elecciones

La derecha mexicana frente a Trump

Presentan nuevas herramientas para la conservación de la mariposa monarca

El alto precio de las gasolinas mexicanas

Periodismo, para qué

El activismo animalista

Invocar al proteccionismo

El valor de las remesas familiares

¿Para qué servirán los papeles de Panamá?

Contaminación y ¿sobre?-población

La crisis sobre ruedas

La crisis y el fin de una época

Ni petróleo, ni educación, ni empleo

Los candidatos radicales de Estados Unidos

¡Dejen de ser pobres!

La política y la economía

Consumir ante la crisis

El crudo panorama petrolero

Expectativas para 2016

El mal cierre de 2015

La comunidad hoy

La COP21 y los nuevos negocios

La economía de guerra

Los beneficios de la migración michoacana

Anuncios de un mal 2016

El Nobel 2015, pobreza y consumo

El ¿nuevo? rumbo de Michoacán

Las deudas del gobierno estatal

Sin acceso a la alimentación básica, 25 por ciento de los michoacanos

El petróleo en remate

¿Es necesario dejar de crecer?

¿Es conveniente comprar dólares?

Devaluación sin ventajas

Pobreza, injusticia y muerte

Más pobres, más demagogia

La fuga de El Chapo, entre la ineptitud y la complicidad

¿La economía va bien o mal?

Michoacán, con crecimiento pero aún en el fondo

¿Y después de las elecciones qué viene?

La economía del año electoral

La panacea de los corredores industriales en Michoacán

El problema del narco sigue avanzando

El costo de la democracia en 2015

La supuesta disminución de la inseguridad

Los medios electrónicos y sus límites

Economía y politiquería

Recortes, aviones y fiestas millonarias

El sueño mexicano: comprar suficiente comida

Los recortes como medida anticrisis

Los crecientes costos de la inseguridad

El trato diferenciado de la ley

Bienvenido el 2015

La endeble situación nacional

La complicidad del poder

La desigualdad y su cuestionable legitimidad

La impunidad de agredir a normalistas

Oro versus dólares

Licitaciones gubernamentales y pequeñas empresas

Michoacanos, más pobres en un 15.5% en nueve años

Mayor capacitación, mayor desempleo

Salarios mínimos, demagogia y mezquindad

El trato diferenciado de la ley

Las actividades prioritarias en México

Las incongruencias del gobierno frente a Mireles

Crisis, buenos deseos y obligados a consumir

Los problemas económicos y su impacto en la imagen

El escaso crecimiento mexicano

Politizar la economía

Ruralidad y marginación en Michoacán

Indiferencia hacia los partidos

La paz mexicana

Muchas remesas, pocos beneficios

La clase media mexicana 2000-2010

La familia, los amigos y la informalidad económica

Elevada inflación y magro crecimiento

Como México no hay dos

Los ricos Forbes y sus pobres pobres

La incredulidad del público mexicano

La nueva crisis argentina

Los aportes de Michoacán al PIB nacional en 2012

La amenaza de los no legales y los legales

Los propósitos del mexicano

20 años y todo parece empeorar

Michoacán: informalidad y empresas pequeñitas

Un “remedio” fatal para la economía

De tasas de interés y otras calamidades económicas

Consumir sin producir

La economía sin crimen organizado

165 mil millones de razones para resguardar el puerto

El gasto de los hogares mexicanos

Las pérdidas millonarias de no ir al Mundial

Las pérdidas millonarias de no ir al Mundial

De centralismos y huelgas de hambre

Escaso crédito bancario para la producción

La libertad de elegir una Afore

La libertad de elegir una Afore

Inequidad e impuestos

Más reformas, más precarización

Entre opiniones informadas y promesas infundadas

Un perfil del consumidor de drogas en México

Crédito, un salvavidas de plomo

53 millones de necesitados... ¿de empleo?

¿Basta con declaraciones?

¿Basta con declaraciones?

Menor crecimiento, más posibles votos

Precios y ausencia del Estado

Transporte público y libre mercado

Mexicanos, ¿pobres pero felices?

Precios, mercado y soberanía alimentaria

Defender lo obvio

Poco crecimiento, inflación, pero ¿todo bien?

Jóvenes, los principales excluidos del trabajo