Aquiles Gaitán
El gallo muerto
Martes 29 de Septiembre de 2015
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Que no sea una despedida, no es, pero se siente la melancolía de algo que puede ser mejor; De los griegos a Newton, de físico matemático a gobernador, permítaseme anotar el comentario expresado en la página 33 de ese libro, De los griegos a Newton, cuyo autor es Salvador Jara Guerrero, después de explicar la tercera ley de Kepler, la ley de la armonía, “canijo muchacho no te entendí nada”; Salvador Jara tuvo que actuar en medio de las circunstancias, en medio de la borrasca, caminando en el pedrisco, acotado por el comisionado para el desarrollo y la paz; ¡nomas tantéale!; esta bella forma de intervención política y policiaca, ha constituido el más grande atropello del gobierno federal a la libertad y soberanía del estado de Michoacán, y nadie dice nada, todos aplauden y aplaudieron el gran favor que nos hicieron al venir a cumplir con sus funciones de atender y combatir a los delincuentes de delitos federales después de los levantamientos de los calentanos que ya estaban llenos de las salvajadas de los modernos salvajes.
Nuestras policías, llenas de miedo o de billetes, con compadrazgos probados, eran lodos de los mismos charcos, ¿seguirán siendo lodos?, los responsables políticos se salpicaron al discurrir por el pantano y ahí se escribió la historia. El poder no se comparte y si no se ejerce, se escurre de las manos como un puño de arena, o como el agua que no se puede asir. El momento político que vivimos, fue una expresión de la sociedad michoacana de ese momento, si contradice o niega el marco normativo constitucional, es otra cosa, es la realidad que desborda la imaginación, es la pintura de un rostro en la que nadie se reconoce, un capricho de Goya que expresa la condición humana de los michoacanos.
Jara cumplió su papel en la obra de teatro que hoy llega al final del tercer acto, si fue drama o farsa, el tiempo lo dirá, hoy el telón, como todos los telones que se respeten, se recorre pausadamente.
Por dos grandes vertientes se fueron los anhelos, los sueños, las buenas intenciones: las finanzas y la seguridad, el dinero y la delincuencia, las constantes históricas de la humanidad, que tuvieron y tienen en Michoacán su expresión en la forma más cruda.
Se dice que una sociedad es fuerte si controla y soporta las fuerzas, que en su interior actúan en su contra, aquí ganaron las fuerzas en contra; ante el “dejar hacer, dejar pasar” de los gobiernos federal, estatal y municipales, de las formas no guardadas y del importamadrismo financiero, que dieron al traste con el paraíso terrenal; hoy cada quien hace lo que puede, en los pueblos la vida sigue, los ranchos siguen, las huertas siguen, la gente vive como siempre, como parte del paisaje; la vida cotidiana de un tendero, del artesano, del carnicero, del mercader, no se altera, siguen siendo viables, pero hasta ahí, las cosas no cambiarán a menos que se inviertan capitales para producir la transformación de materias primas, es decir la ilusión, es decir lo imposible en estas tierras de bárbaros.
Nadie invierte en Colombia en territorio de la guerrilla, ni en Siria, ni en Iraq, a menos que sea por petróleo o la minería y serán los saqueadores de siempre, nadie invierte en Guerrero o en Oaxaca, o en este triste estado si las cosas no cambian, ¿pero ya está el cambio?, efectivamente ya está el cambio, el nuevo comienzo, pero así como están pintando las cosas, seguiremos en el mismo infierno, nada más cambiaremos de diablo.
Seguirán las constantes, seguridad y finanzas, o le entramos todos y de frente, o seguiremos así, por largo tiempo; tampoco por los siglos de los siglos, los ejemplos sobran, la civilización egipcia, la asiria, la griega, la romana, desaparecieron por su deterioro, pero a estas alturas de la evolución política y social del mundo, no podemos permitir que eso suceda; pero si algo va a suceder, pues que suceda y “andando que se hace noche”, organicemos a los ciudadanos de los pueblos, en cada uno en los 113 municipios, para hacer frente al flagelo. Con soldados y policías federales peregrinos no se va a poder, porque no conocen a la gente, ni conocen los cerros, ni caminos vecinales. El conocimiento táctico del terreno es fundamental para un combate; la guerrilla tiene esa ventaja y aquí señores se tiene que aplicar la táctica antiguerrilla y esa no conoce de derechos humanos.
Contra ratas, gatos, contra gatos, perros, contra el fuego, agua o polvo, contra el viento y el agua, ¡corran a refugiarse!, es decir, el sentido común debe prevalecer en este tipo de cosas. ¿De qué sirven los aviones y cañones y tropas especiales y tanto soldado, si nomás los sacan en el desfiles del 16 de septiembre?, aquí y ahora se necesitan todos, si no, ¡sigamos chutando el bote! ¡Adiós Jara!, tus amigos recobraremos tu presencia, lo que fue, ya fue, ahí déjales el gallo muerto ¡que lo acaben de pelar!

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