Samuel Maldonado B.
Repercusiones
Encerrados en su propio círculo
Martes 13 de Octubre de 2015
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Buena considero la postura que tuvo el general secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, ante los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que buscaban prácticamente que el general ocupara el banquillo de los acusados ante el grupo interdisciplinario de los denominados también expertos independientes de la Comisión de referencia. Hay que alabar pues esa conducta nacionalista que está prácticamente olvidada desde hace ya varios sexenios por los funcionarios y autoridades federales.
Ciertamente que un sinnúmero de miembros del Ejército Mexicano han sido involucrados en crímenes de lesa humanidad y los exculpo porque considero que ellos “sólo reciben órdenes del secretario de la Defensa Nacional”, y éste, a su vez, de los ordenamientos del titular del Poder Ejecutivo. De ninguna otra instancia oficial reciben órdenes y, si fuese el caso de que el propio titular de la Presidencia de la República le ordenara acudir a ese o cualquier otro organismo internacional a “confesar culpas” antes de darlas, su obligación sería renunciar a tan distinguido cargo.
Desde luego que los compromisos internacionales se tienen que cumplir y por eso la presencia de los respetables representantes de la Comisión Interdisciplinaria de los Derechos Humanos, que vienen a coadyuvar al desenredo de la madeja misma que las autoridades civiles han hecho para encubrir crímenes de lesa humanidad como el caso Ayotzinapa, ya no tan reciente, en los que soldados del Ejército Mexicano se han visto involucrados. Pero la culpa final no es de los soldados ni de las tropas, ni siquiera de la clase o del mando del general secretario, sino que recae directamente en quienes han ordenado la intervención del Ejército para resolver los problemas que el crimen organizado genera, debido a la incapacidad o a la confabulación de los altos funcionarios encargados de combatir el crimen con los miembros de los diferentes clanes criminales. La historia de estos es comentada con frecuencia y todo mundo la conoce, y si no se ha resuelto es precisamente porque muchos funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno tienen larga la cola.
Nuestro país es claro que se hunde en la mediocridad ya que falsos profetas, no en busca de la verdadera palabra, nos han engañado una y otra vez en una cadena interminable de fechorías y o atracos económicos. Las autoridades de diferentes niveles han saqueado el país; metidas muchas de éstas en el crimen organizado han acumulado fortunas que tratan de lavarlas de tal manera que de pronto no pueden ocultar sus fechorías y comienzan a encerrarse en círculos completos que aparentemente cubren sus ilícitos actos.
De ciencia ficción, para dar otro ejemplo, lo tenemos principalmente con la fuga de El Chapo del penal de El Altiplano, “que se supone es de muy alta seguridad”, pero que las puertas o los túneles del mismo se pueden abrir fácilmente con paquetes de billetes de alta denominación. ¡Estos fajos son las llaves que abren túneles y puertas!
La situación económica nacional –nada satisfactoria, salvo para los grandes capitales– prácticamente induce a los menesterosos a participar en el cultivo de plantas opiáceas y en la elaboración de las drogas y, consecuentemente, en el trasiego o mercado de las mismas. Así, por esa falta de oportunidades que el Estado mexicano no les puede otorgar, constantemente ponen en peligro su vida (y las nuestras) sin alternativa alguna.
Ciertamente que los tratados internacionales se tienen que respetar y obliga a cumplirlos recíprocamente, pero de ninguna manera el general secretario debe responder ni directa ni indirectamente sobre asuntos que no le corresponden constitucionalmente. En todo caso, que lo haga quien sí tiene la responsabilidad de hacerlo, pero nunca el Ejercito Mexicano.
El gobierno de la República lo que debe hacer es regresarla a sus cuarteles a cumplir lo que la Constitución Política (tan desmadrada por los últimos gobernantes) ordena. Asimismo, agradecer a la Comisión Internacional de Derechos Humanos su intervención, que ojalá y lleve a revelar lo que realmente ha sucedido en Ayotzinapa.

Sobre el autor
Samuel Maldonado Bautista Editorialista en La Voz de Michoacán, Buen Día y Cambio de Michoacán. Diputado Federal (1997-2000); Coordinador de Política Interior de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados; Vocal Ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para el Desarrollo de la Costa Michocana en el gobierno del Estado (2000); Director General del Conalep, Mich. Gob. de Lazaro Cárdenas Batel.
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